Existen ciertas premisas que están más que manoseadas en televisión. Personajes de éxito profesional que se ven obligados a volver a su ciudad natal, peces fuera del agua o polos opuestos forzados a vivir/trabajar/matar juntos son algunos ejemplos. Existe un punto de partida muy habitual en historias en formato comedia protagonizada por jóvenes adultos: Madurar, buscarse la vida y encontrar su lugar en el mundo. Apartment 23, 2 Broke Girls o New Girl son algunos ejemplos estrenados esta temporada que pronto terminará, pero yo quiero hablar de una de las series más recientes de HBO, Girls.
Hace unos meses despedíamos How to make in America, una dramedia de Ian Edelman sobre un puñado de jóvenes neoyorkinos intentando averiguar qué querían de sus vidas en esta competitiva y cosmopolita ciudad, personajes con aspiraciones y personajes perdidos luchando por encontrarse y salir adelante. Girls, comedia escrita y creada por Lena Dunham y producida por Judd Apatow, nos cuenta algo muy similar pero con un tono y unos protagonistas completamente distintos.
Lejos de los encorsetados brazos de las Networks, ambas series gozaban de libertad para desarrollar sus premisas. La de Edelman se envuelve en una atmósfera urbana, moderna, joven, optimista y underground que contagia a sus personajes, lo que resulta en una serie generacional que intenta reflejar una realidad y unos sentimientos sin hacer comedia de ellos. Sin embargo, Dunham nos introduce con sus niñas-bien en un universo naif, noventero y pesimista, casi hostil, donde sus protagonistas son la fuente de un humor satírico que juzga a este puñado de jóvenes mimadas perdidas en su espiral de egoísmo, aspiraciones impostadas y patetismo. Veinteañeras que lejos de sentir la urgencia o la presión de la madurez, se envuelven en un mundo de tribulaciones casi adolescentes. Una serie con un New York en tercer plano que contrasta con la ciudad-personaje de How to make it in America o la ciudad-icono que muestra otro estreno de la temporada, Smash.
Girls ha sido toda una sorpresa y con sólo cuatro episodios ya se ha convertido en uno de mis estrenos favoritos del año, una serie difícil y muy generacional que refleja una juventud neoyorkina específica pero a la vez pone sobre la mesa temas y problemas fácilmente identificables por los espectadores de esa generación.
Me despido con más comedia: dos series de cable muy distintas a las comentadas en esta entrada pero igual de recomendables. Una es Episodes, que estrena segunda temporada en julio y ya tiene trailer. Otra que estrena segundo año es Wilfred, comedia marciana de FX tiene varios teasers y regresa el 28 de julio.