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miércoles, 12 de marzo de 2014

La censura convierte a ‘Pupa’ en el anime más polémico y decepcionante del momento


Utsutsu y Yume son dos hermanos que viven solos después de haber sido maltratados y abandonados. El pasado es algo que se va descubriendo a lo largo de la serie así que me limitaré a concluir que su infancia fue todo menos feliz. Ya huérfanos, Utsutsu ejerce de hermano mayor y protector de la pequeña Yume. Tras ver unas extrañas mariposas rojas, los dos hermanos se infectan con un virus conocido como Pupa, que convierte a la pequeña en un monstruo sediento de sangre y otorga el poder de regenerarse al mayor, permitiendo así saciar el hambre de carne humana de su hermana mientras busca la forma de devolverla a la normalidad.

Este es el punto de partida del manga de Sayaka Mogi que acabó de publicarse hace pocos meses y cuenta con una adaptación al anime que ha llegado con mucho retraso y aún más polémica. La serie está producida por el Studio Deen (‘Rurouni Kenshin’, los OVAs de ‘Ranma ½’, ‘Blood +’) y dirigido por Tomomi Mochizuki (‘Puedo escuchar el mar’); se anunció para la temporada de otoño de 2013, pero los problemas de producción por el contenido de la historia retrasaron su estreno hasta el 9 de enero de este año.


Sigue leyendo sobre 'Pupa' y su censura en ¡Vaya Tele! 


viernes, 29 de noviembre de 2013

En el mundo de los gatos Isidoro es el amo


Yo siempre seré de Garfield (tenía que decirlo, por si el título con la letra de la canción de cabecera provocaba confusión) pero no cabe ninguna duda que ‘Isidoro’ forma parte de esa nostalgia en forma de dibus de la infancia de muchos de nosotros. Al igual que la historia del gato adicto a las lasañas (que dejaremos para otro Nostalgia TV), ‘Isidoro’ empezó su existencia con una tira cómica, creada por George Gately a principios de los años 70 como un gato con mal genio, naranja con rayas y muy enredón (aunque nada casero).


Sigue leyendo sobre Isidoro -es genial, es el rey de la ciudad- en ¡Vaya Tele!





lunes, 18 de noviembre de 2013

Pesca, trajes de patito de goma y amistad a raudales en ‘Tsuritama’




Llevaba tiempo detrás de seguir con las recomendaciones de anime y, a diferencia de los últimos de los que he hablado, hoy quería centrarme en uno no demasiado conocido pero que generó algo de revuelo en la comunidad otaku en su momento. Kenji Nakamura (‘Mononoke’, ‘Trapeze’ y ‘C’) firma esta rareza – en general y también entre su filmografía- de recepción muy polarizada. ‘Tsuritama’ se estrenó en Fuji-TV en la primavera del año pasado y si buscáis comentarios al respecto os costará encontrar medias tintas. Yo, de hecho, me interesé por ella después de leer un artículo que la calificaba de obra maestra del anime actual.


La historia nos lleva a Enoshima, una isla del sur de Tokio donde viven cuatro jóvenes muy diferentes. Bueno, tres. El cuarto es Haru, un efusivo y revoltoso muchachito que aparece en la isla autoproclamándose un alien y emperrado en aprender a pescar. Se empecina también en hacerse amigo de Yuki, un estudiante de secundaria con graves problemas para socializar y comunicarse. Tampoco Natsuki es muy de tener amigos; es irritable y aparenta pasar de todo menos de la pesca, en la que es un maestro premiado. Y, por último, Akira es un indio misterioso con un pato como mascota que siempre les observa desde la distancia.


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sábado, 2 de noviembre de 2013

La corona mágica



¡Ah! Los dibus de la infancia. Ya lo comentaba cuando hablé de los nacimientos del 1983 televisivo y lo demuestro aquí. Las series animadas de nuestros primeros años es uno de los temas más recurrentes entre una misma generación. Y es normal; escuchas de nuevo esas notas con las que empezaba tu serie favorita mientras desayunabas a las 7:30 de la mañana antes de ir al cole y te entra una nostalgia insoportable de otros tiempos más sencillos, cuando conseguir una sensación de paz y tranquilidad era tan fácil como levantarte temprano un sábado para no perderte ni un episodio y ser el dueño de un salón (y casa) en absoluto silencio.

‘La Corona Mágica’ es para mí una de esas series y, sin embargo, me cuesta bastante encontrar a gente de mi generación que recuerde haberla visto o que la recuerde con estima. Cuenta tan sólo con una temporada de 26 episodios, cosa que jamás habría pensado. Es un poco el síndrome ‘Verano Azul’; la repitieron tantísimo que daba la sensación de que tenía chorrocientos capítulos y solo eran 19. Televisión Española, cuando aún no había cadenas privadas, emitió las aventuras de Rahman y compañía a finales de 1989 en la sobremesa de los sábados, una producción española que hasta hace nada aún aparecía reflejada en la base de datos en RTVE.es.


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miércoles, 11 de septiembre de 2013

‘Fullmetal Alchemist: Brotherhood’, un anime steampunk sobre la pérdida


Edward y Alphonse Elric son dos hermanos en busca de la piedra filosofal. Viven en un mundo donde la alquimia se utiliza como arma, una magia peligrosa que se cobra cada acto con un nivel de energía o materia equivalentes. Una dolorosa pérdida empuja a los hermanos Elric a realizar un oscuro (y prohibido) experimento que acaba de forma inesperada y llevándose por el camino el cuerpo de Alphonse y algunas partes del de Edward. Así, con el alma del primero a salvo en una armadura y las extremidades del segundo convertidas en metal, los hermanos confían en que la piedra filosofal les otorgará el poder y las respuestas necesarias para recuperar lo perdido. Pero su búsqueda les hará toparse con innumerables historias que cuestionan la moral, historias de pérdida, historias de ambición e historias de conspiración.

Este es el arranque de ‘FullMetal Alchemist’, manga de Hiromu Arakawa que desde su publicación en 2001 se convirtió en un auténtico éxito de ventas que resultó, como es habitual, en incontables productos derivados (guías, CDs, novelas, videojuegos, películas…) que incluían, por supuesto, la serie animada. A medida que el anime del mismo título avanzaba, se acercaba ese dilema tan habitual: una vez la serie alcanza a la historia del manga, ¿qué hacer? ¿Relleno? ¿Invención? ¿Parón? Frenar la emisión de un anime en la cúspide de su éxito es una decisión que pocas veces se toma y ‘Full Metal Alchemist’ eligió la vía de la historia alternativa. Y ahí es donde entra ‘Fullmetal Alchemist: Brotherhood’.


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jueves, 29 de agosto de 2013

El arte de la cabecera (I): ¡Bang!


El arte de la cabecera de televisión es un tema fascinante; sólo treinta segundos pueden conseguir introducirte en el tono o la atmósfera de lo que vas a ver a continuación. Esa ventana tiene el poder de atrapar o incluso expulsar al espectador. ‘American Horror Story’ tiene una intro inquietante y malrollera que inmediatamente te coloca en el lugar correcto, pero su planteamiento y la promoción deja claro de antemano qué puedes esperar de ella. Sin embargo, en una serie con un planteamiento que se puede abordar desde muchos prismas como es ‘Dexter’, la cabecera establece con brillantez qué tipo de historia se va a encontrar el espectador y, ante eso, algunos quedarán atrapados y otros rápidamente cambiarán de canal. Conozco varios casos de esto último y no son más que una prueba de lo importantes que son las intros en cuanto a carta de presentación.

Lo mejor de todo es que para algunos es una plataforma perfecta para liberar la creatividad y buscar formas sorprendentes, llamativas o innovadoras de realizar ese primer contacto con la audiencia. Se puede exponer la serie de forma clara, de forma alegórica, con una realización más artística, con una apuesta conceptual llamativa… las opciones son infinitas como infinitas son las cabeceras que podríamos destacar. Y eso quiero hacer de vez en cuando aquí, intentando también no ir a las típicas cabeceras que son constantemente reseñadas aunque en ocasiones sea imposible no incluirlas; al fin y al cabo, si merecen tantos halagos es por algo.

Episodes


He decidido reducir ligeramente la aleatoriedad estableciendo un tema común a las cabeceras destacadas, y en este caso he decidido empezar con un ¡Bang!. Empezamos con ‘Episodes’, mockumentary de Showtime cuyo planteamiento es sencillo: dos creadores y guionistas británicos son contratados por una productora hollywoodiense para hacer la versión americana de su serie de éxito en el Reino Unido. La cabecera deja bien claro por donde van los tiros. Literalmente.

Puedes ver más cabeceras con un ¡Bang' en 1001 Experiencias




jueves, 1 de agosto de 2013

'Ataque a los Titanes', el anime del momento


Si hace unos meses os hablaba del Japón distópico de ‘Psycho-Pass’, hoy traigo una distopía muy distinta de la mano de la serie manganime del momento, ‘Ataque a los Titanes’. Este anime parte de un manga del mismo título (‘Attack on Titan’ es el título internacional, ‘Shingeki no Kyojin’ en japonés) de Hajime Isayama, un joven que empezó a publicar su obra en la revista Bessatsu Shônen tras ganar la mención honorífica Magazine Grand Prix. El manga se convirtió en un éxito de ventas con más de 9 millones de copias con tan solo ocho tomos a la venta, dato que se ha duplicado tras el estreno de la serie animada, evento que dejó a las librerías sin existencias.

Con todo, el manga, que recientemente Norma Editorial ha comenzado a editar en España, ha tenido bastantes críticas referidas a la inexperiencia de Isayama en cuanto a la calidad del dibujo o el desarrollo de personajes, carencias que el anime ha suplido encandilando a todo tipo de espectador, convirtiéndose en una de esas series que ven hasta aquellos que no frecuentan el anime.

Una humanidad acorralada


La distopía de ‘Shingeki no Kyojin’ arranca en un universo estilo medieval que 100 años antes se vio asediado por los Titanes, unos seres antropomórficos de grandes dimensiones que aparentemente viven para comer humanos. La única forma que encontró la humanidad de defenderse e intentar sobrevivir fue retirándose a una zona protegida por tres muros concéntricos que albergaban diferentes poblaciones y niveles de seguridad, además de entrenar una guardia con tecnología especializada.

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lunes, 5 de diciembre de 2011

Mis primeras series I: Sailor Moon

Desvariando sobre la épica para mamarrachos, me acordé de Sailor Moon, uno de esos animes que no me perdía ni una sola tarde cuando era jovenzuela. Porque sí, muchos de los que ahora nos llamamos seriéfilos nos adentramos en este mundo a través de los dibus y los animes de nuestra adolescencia, y he decidido crear esta especie de hilo nostálgico con las que yo no me perdía ni una sola tarde.


Bunny Tsukino es una adolescente insoportablemente gritona cuyo poder radica en la habilidad insuperable para el camuflaje: un cambio de faldita y una diadema y nadie sabrá quién eres. Seguro que sacó matrícula de honor en la Superman School of Disguise.


Sailor Moon nació como manga a principios de los años 90 y pronto se convirtió en un anime que dio la vuelta al mundo. Dentro del género de las magic girls, sus protagonistas eran una versión adolescente-con-faldita de Jack Bauer, ya que salvaban a Japón y al mundo de la destrucción casi en cada episodio.

Cada capítulo duraba unos 20 minutos de los cuales aproximadamente un tercio se empleaba en los cambios de traje, ataques y posturitas varias. Este video es la versión corta de la transformación grupal.


Lo que empezó como una serie autoconclusiva fue convirtiéndose con el paso de sus cinco temporadas en una mitología llena de pasados reales, hijas del futuro, guerreros de la galaxia y todo tipo de parafernalia. Ya que estamos con los vídeos de transformaciones, aquí tenéis a las bolleras Urano y Neptuno más Plutón, no se quedan cortas tampoco.


Si es que… con lo rápido que se transforma el Señor del Antifaz, uno de mis CILFs juveniles. Aunque de los dibujos animados que me tiraría ya escribí una entrada.

Como todo anime exitoso que se precie, Sailor Moon tuvo su propio live-action, es decir, una serie con personas de carne y hueso de calidad generalmente dudosa. En el caso que nos ocupa no hay lugar a dudas: es una cosa vergonzosa cuya referencia más cercana que se me ocurre son los Power Rangers.


Con todo, yo sigo teniendo mucho cariño a Sailor Moon. No en vano fue mi serie favorita allá a mis tiernos 10 años, cuando por el día me peleaba con mi madre para que me dejase llevar una zapatilla de cada par como Punky Brewster y por la tarde jugaba a transformarme en guerrero Marte.


lunes, 4 de octubre de 2010

CILFs

Iba yo el sábado dando una vuelta por un centro comercial cuando me detuve en una zona con colonias infantiles. Sorprendida me hallé al ver a Goku y demás compañeros de Bola de Dragón entre las Hannas Montanas, los Jonases Brothers y los Bobs Esponjas. Y no me preguntéis porqué pero mi primer pensamiento al verlo fue “¡Qué tiempos en los que pensaba que Trunks estaba bueno..!”.

Y he aquí esta entrada whatthefuckera, que podéis considerar Meme si gustáis, que pretende confesar esos CILFS (dibujos animados a los que me tiraría) que protagonizaron mi infancia y adolescencia. Vale, no voy a negar que el Príncipe de Persia siga siendo factor palote actualmente…

En Bola de Dragón había mucho músculo. Goku y Vegeta de superguerreros estaban la mar de revolcables pero yo siempre estuve coladita por el Trunks del futuro. Ahora no lo entiendo. Es posible que coincidiera con mi corto periodo de boy-band-girl cuando me gustaba Nick Carter porque ese pelo a tazón no puede ser más anti-libido. Menos mal que el superguerrero le queda bien a todos (menos a Krilín, el pobre).

Como buena adolescente, me tragaba todos los animes para niñas del momento, jugasen al tenis, al vóley o con cetros relampagueantes. En Sailor Moon encontramos un poco el síndrome “Sookie Stackhouse” y es que… ¿Quién se puede creer que casi todos los tíos de la serie, villanos o no, estuvieran detrás de la gritona y pesadísima Bunny? El Señor del antifaz, aunque tenía su morbo, era la elección fácil. Para mí el buenorrosiempre fue el Príncipe Diamante y su pelazo blanco… Si es que los malotes tienen ese nosequequequeseyó.

En Marmalade Boy, otra chonada, nos encontramos a Yuu , otro al que te dan ganas de calentarle las mejillas por gustarle la plasta de Miki. La vida está llena de Noels y siempre suelen gustarme y, en este caso, aquel pianista de pelo morado con horchata en las venas, Keikun, me hacía tílín.

De aquella época pre-adolescente podría añadir a alguno de los Caballeros del Zodiaco, como Shiryu, pero realmente, visto a posteriori, eran todos tan del otro equipo que me abstengo… Y no lo digo sólo por Andrómeda y su armadura rosa. Entre los futboleros, se que muchas elegían a Tom Baker pero yo nunca he sido de Beckhams… y me quedo con el Casillas de turno: Benji.

Ya sabemos que en Disney hay mentes calenturientas que nos quieren pervertir subliminalmente, pero lo suyo con los príncipes es claro y directo. De entre los más paloteros, que son Aladdin, Tarzan y Eric, creo que le quito el novio a La Sirenita... que yo siempre acabo babeando más por los monos (que no monescos) que por los machos.

A medida que avanzaba mi adolescencia, yo iba devorando más mangas y animes y añadiendo más CILFS a la lista. Las CLAMP tienen buena colección de muchachos pero, de elegir, me quedo con Sheishiro de Tokio Babylon y con el irresistible (y más gay que los Caballeros del zodiaco) Kamui de X, que tiene que salvar a la humanidad y eso, quieras que no, pone.

Kenshin es probablemente el manga/anime al que más cariño tengo y no es su protagonista, que parece una niña el pobre, el CILF más destacable. De nuevo, los chicos malos son los que más destacan y ahí tenemos a Enishi (al que le sobraban las gafitas de bibliotecario, todo hay que decirlo) y a Sagara Sozo. Pero ninguno llega a la altura de Aoshi Shinomori y su doble Kodachi. Dos espadas tiran más que una...

Mención breve al Cuarto Hokage de Naruto, una serie que me aburrió soberanamente tras el décimo tomo y el capítulo noventa. Aunque soy más de morenos, ese aura de misterio suya tenía mucho tirón. Otra mención va para Ashitaka, aquel jovenzuelo que andaba correteando por el bosque y la ciudad del hierro en La Princesa Mononoke, que además de mono, ecologista. Y no me olvido de Light Yagami de Death Note, otro que además de mono, es asquerosamente inteligente y poderoso.

Me despido con dos CILFS que aún en mi edad supuestamente adulta siguen entrando en mis hombres favoritos: Link y el Príncipe de Persia. Se que el primero tontea con un hada y tiene una obsesión con romper jarrones pero seguro que Zelda le daba dos, porque ha crecido que es un primor. El Príncipe de Persia podría dejar de hacer el cabra pero … ¿¡Qué queréis que haga yo si a medida que me voy pasando los juegos, él va perdiendo ropa y enseñando torso?!


Con todas las series animadas que han formado parte de nuestras vidas, me he dejado muchos CILFS en el tintero así que os animo a contarme cuales han sido los/las vuestros/as… bien sea en los comentarios o en vuestros blogs ;). Cuesta admitirlo pero sabéis que tenéis algún CILF en vuestra vida así que espero esos buenorros y buenorras animados.