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lunes, 26 de diciembre de 2011

Life’s too short y el humor incómodo

Si algo se le da bien a Ricky Gervais es el humor que se genera a raíz de la humillación, de la vergüenza ajena y de los momentos incómodos. No es un tipo de comedia que guste a todo el mundo y su incorrección política le ha costado enemigos, enemigos que después de ponerle a caldo, le vuelven a invitar a su fiesta

Dentro de ese peculiar género, y últimamente bastante en alza, que es el mockumentary, Life’s too short nos hace partícipes de la vida de Warwick Davis, aquel actor que encarnó al enano protagonista de Willow. Muy al estilo de ¿Qué fue de Jorge Sanz? o Episodes, la serie juega la carta de actor acabado y/o olvidado que intenta buscar su hueco en la industria, pero con el añadido del enanismo.

Como espectador es un tipo de humor complicado. En The Office es más fácil, porque realmente están riéndose de un puñado de loosers capitaneados por un jefe ignorante, egocéntrico y prepotente que resulta ser el más perdedor de todos. La misma pauta de vergüenza ajena sumada al “reirse de” y “juzgar a” encontramos en Extras, con esos actoruchos de segunda que igualmente casi merecen que nos riamos de ellos. La vergüenza derivada de los momentos incómodos es algo que utilizaba muy bien Episodes, comedia que asumía este tipo de humor gervaisano y lo suavizaba un poco para su emisión en Showtime.

Pero Life’s too short es diferente. Es como cuando en Padre de Familia se ríen del parkinson de Michael J. Fox o de la pobre gente muriendo de hambre. Es tan incómodo y cruel que si esbozas una sonrisa acabas sintiéndote mal. O, peor, que conozco a amigos que no solo se indignan con estos chistes de Seth McFarlane, sino que además me juzgan porque a mí sí me gusta. Muchos mencionarían a South Park pero no, Padre de Familia tiene sus momentos incómodos y sus momentos bestias, pero es mayormente paródica y referencial, sin embargo South Park hace un tipo de comedia que salta a lo más bruto y desbocado sin pasar por la casilla de lo incómodo.

Viendo Life’s Too Short, no puedo evitar una carcajada cuando el enano se cae del coche, cuando le meten en la taza del water, cuando intenta llegar a la última balda de un armario o cuando le usan de bola para jugar a los bolos…

Algunos dicen que Gervais se pasa de la raya. Yo lo que veo es un puñado de gente creativa y con muchas ganas de reírse de sí mismos y de cualquier cosa sin reparos. Empezando por Warwick Davis, desde el propio Gervais hasta Helena Bonham Carter o Johnny Depp se ridiculizan a sí mismos y a los demás… ¿Por qué me iba a sentir mal?

Para convenceros de lo genial que es Life’s Too Short, os dejo con el momento en el que Liam Neeson aparece en el despacho de Gervais diciendo que quiere hacer comedia y, precisamente, hablan de este tipo de cosas con las que uno no debe hacer comedia. IMPAGABLE.




miércoles, 8 de junio de 2011

¡Es mi media langosta! (2010-2011 Edition)

Mulder y Scully, Ben y Locke, Ross y Rachel, Carrie y Mr. Big, Veronica y Logan, Joey y Pacey, Epi y Blas, Maddie y David, Sam y Diane, Rory y Lorelai… Hay parejas televisivas que nos marcan. A veces por el lado romántico, otras por el cómico o incluso por enemistad, pero muchas veces son tan interesantes, divertidas o magnéticas que se convierten en la columna vertebral de una serie.

Una de mis favoritas esta temporada ha sido Sean y Beverly Lincoln de Episodes. Un dúo cómico perfecto con dos personalidades muy distintas y complementarias que nos han dado los mejores momentos de la serie. Aunque, todo hay que decirlo, el dúo de ella con Matt LeBlanc tampoco estaba nada mal.

Pam y Jim fueron durante varios años una de las parejas más adorables y más frustrantes de seguir de la televisión. Desgraciadamente no volverá a haber en Dundle Mifflin una pareja como esa pero este año Andy y Erin han estado más inspirados en lo romántico aunque, como pareja cómica, con quien realmente brillaba Erin era con Michael Scott, a quien debo un bon voyage, por cierto. A él y a su media langosta genial Holly.

En el apartado de las decepciones encontramos a los Winchester que, aunque han tenido algún que otro momento, ya no están tan divertidos como nos tenían acostumbrados. Este año ni siquiera hemos encontrado alivio en los brazos de Castiel y Dean, gran pareja cómica de la serie y gran desaprovechada también. Y no hablemos de Booth y Brennan, cuya química ha sido tan desastrosa que se han cargado la temporada. ¿Una pareja de muerte y destrucción? Emma y Schuester.

Pero volviendo a los molones, la enorme tercera temporada de Parks and Recreation nos ha regalado grandes dúos y parejas: han llevado excepcionalmente la tensión sexual entre Ben y Leslie, la adorabilidad de Andy y April ha hecho estallar todos los medidores pero, aunque menos presentes, los mejores momentos dúo siguen perteneciendo a Ron Swanson y April. ¿Sabéis que me gustaría ver? Más momentos de Ron con Chris, esas dos personalidades diametralmente opuestas hay que explotarlas más.

Dexter y Lumen han sido una pareja interesante de seguir, los Walker ya no son lo mismo sin los más y menos de Nora y Holly, Linden y Richmond empiezan a tomar forma en The Killing, los juegos de House y Wilson siempre son desternillantes, Community ha perfeccionado tanto su dinámica de grupo que ya ni siquiera Troy y Abed destacan especialmente. En Modern Family sucede algo similar pero en forma de múltiples parejas que funcionan a la perfección entre sí. Si alguien me obligase a elegir, me quedo con Phill en dúo con cualquiera de los personajes y, especialmente, con Gloria.

En Shameless, Frank y Sheila están tan pasadísimos de rosca que son adictivos, Marshall y Lily son y siempre serán la sal y pimienta de How I Met Your Mother, Fringe sin Walter llamando cualquier cosa a Astrid no sería lo mismo y Jack y Liz Lemon siempre están en lo más alto de mis listas de dúos televisivos… Pero quiero despedir la entrada diciendo adiós a una de las mejores parejas de mi vida como seriéfila: Eric y Tami Taylor.

Ellos han sido la columna vertebral de Friday Night Lights, el nexo de unión entre un reparto cambiante y coral, una pareja con una relación natural y realista, sin blancos ni negros, que nos han llevado de la mano desde el primer episodio hasta el último y han conseguido que nos preocupemos e impliquemos tanto como si formásemos parte de su familia.

Me he dejado muchas sin decir, seguro que vosotros tenéis unas cuantas que añadir ;)


domingo, 2 de enero de 2011

El primer contacto con Episodes

Sean and Beverly Lincoln son los creadores y escritores de una serie de éxito en Gran Bretaña. Es éxito de audiencia y crítica y durante sus cuatro años de antena se ha llevado numerosos premios. Mark Lapidus es un importante productor americano que ha puesto el ojo en su serie y quiere que los Lincoln adapten su éxito en USA.

Sean y Beverly llegan a Los Ángeles muy emocionados pero su entusiasmo empezará a apagarse cuando tengan que ceder ante las “sugerencias” de la cadena y aguantar sus hipocresías. Cuando la productora sugiere que el personaje principal sea interpretado por Matt LeBlanc la respuesta de Sean es “el personaje es el director de un internado de élite y vosotros estáis sugiriendo a… Joey?”.

Esta es la premisa de la nueva comedia que Showtime estrena el 9 de enero y cuyos primeros dos episodios se han filtrado este fin de semana y ha cubierto las expectativas que tenía de ella.

Tengo que admitir que tengo debilidad por el tipo de humor en el que se mueve “episodes” y es que los capítulos están plagados de divertidísimos momentos incómodos que en muchas ocasiones rozan la vergüenza ajena.

También han acertado con los personajes. Empezando por los dos protagonistas y siguiendo con Matt LeBlanc haciendo de sí mismo, y autoparodiándose de paso, el productor y sus ayudantes. Quiero remarcar especialmente a la directora de comedia de la cadena, con su permanente cara de comer limones y su incapacidad de resultar tan creíble como en resto en halagos e hipocresías. Me parto cada vez que la veo.

Detrás de esta serie, co-producida por la BBC y Showtime, está David Crane, uno de los creadores y guionista de Friends entre otras series como The Class o Dream On. Junto a él está Jeffrey Klarik creador de Loco por tí que trabajó con Crane en The Class. No son malas credenciales para la serie.

Los episodios no son una constante fiesta del humor pero la combinación del ritmo adecuado, los personajes, el tono irónico y ese humor centrado en la incomodidad de las situaciones consiguen que este primer contacto con la serie haya sido de lo más satisfactorio.

Creo que estamos ante uno de los estrenos más interesantes de la midseason y un título que tiene cualidades para convertirse en una comedia a tener muy en cuenta.