

Sarah Linden ha decidido dejar su puesto en la policía de
Seattle, y mudarse al calor californiano junto a su hijo y su prometido, cuando se ve envuelta en la
desaparición de una joven. Este es el punto de partida de la nueva producción que
AMC ha estrenado el pasado domingo con una emisión doble.
¿Por qué merece la pena echarle un ojo?
No es televisión, es AMCLa cadena de
Breaking Bad, Mad Men , The Walking Dead y
Rubicon parece esforzarse en no dar un paso en falso y, de momento, lo está consiguiendo. Con
The Killing, adaptación de una serie Danesa, vuelve a presentar un trabajo original, cuidado y de calidad. Me sorprende positivamente de
AMC que no han querido encerrarse en un único perfil o corte de serie como sí hacen otras como
Showtime y con cada nuevo título exploran nuevos géneros o tonos en sus historias.
La ambientación Como cualquier ciudad europea de novela nórdica que se precie,
Seattle se transforma aquí en una ciudad gris y lúgubre, un ambiente
lluvioso, mustio y casi siniestro que pesa casi tanto sobre los hombros del espectador como lo hace sobre los personajes. Este entorno lánguido abate a un abanico de personajes que tienen que enfrentarse a un momento ya duro, potenciando y remarcando así el estado de ánimo de quienes tanto sufren.
Los personajes liderados por una protagonista magnética.Mireille Enos tiene algo. Es casi como una especie de mezcla perfecta entre la frialdad controlada de
Olivia Dunham (Fringe) y la mirada amable pero escudriñadora de
Brenda Lee Johnson (The Closer). La actriz consigue dar a la detective
Sarah Linden un corte misterioso, interesante y original que eleva las secuencias que protagoniza. El resto del reparto no se queda corto.
Michelle Forbes hace un trabajo excelente como madre desgarrada que tiene una secuencia concreta que llega al corazón del más rudo. Acompañan a las señoritas el compañero policía agresivo y con sus propios métodos, el candidato a la alcaldía y sus seguramente falsos aires de honestidad o la afectada amiga que esconde más de lo que parece, entre muchos otros.
El tono.Muy en relación con esa atmósfera casi tenebrosa de la que hablaba antes, encontramos una historia contada con un
tono muy equilibrado que no se excede en el
drama ni la
sobriedad pero tampoco escatima en
honestidad y
naturalidad. La narración se abandona a los momentos más crudos de la historia haciéndonos partícipes de ellos sin posicionarse. No es necesario que lo haga, la emoción aflora por sí misma.
El caso.
Al puro estilo
Twin Peaks y su ¿quién mató a Laura Palmer?, pero sin raritos, The Killing nos sumerge en la historia de una
desaparición, de un
asesinato, cuya evolución vemos
a través de los ojos de aquellos que, de una forma u otra, se ven implicados en él. Desde un punto de partida
policíaco, no se deja llevar por los convencionalismos del género y aprovecha también sus aspectos de
serial dramático con toques de
thriller.
Conclusión: The Killing ha resultado ser aún más interesante y recomendable de lo que ya auguraba que sería cuando todo lo que teníamos eran promos. La serie muestra hábilmente todas sus armas y mejores cualidades con los dos episodios emitidos así que no dudéis en darle una oportunidad.