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martes, 5 de octubre de 2010

¿Quedan superhéroes en televisión?

Greg Berlanti, uno de mis creadores favoritos, tiene nueva serie en la parrilla americana: No Ordinary Family, una dramedia familiar que bien podría llamarse adaptación de Los Increíbles a la pequeña pantalla e imagen real.

Hace ya cuatro años que se estrenó Heroes y tres que comenzó a hundirse a pesar de los intentos de NBC de convertirla en su serie insignia y, desde entonces, pocos se han atrevido a abordar el género de superhéroes como tal. Este año, la cadena del pavo real volverá a la carga con un drama sobre un buen policía al que inculpan de un crimen que no ha cometido y se ve apartado de su familia. Al puro estilo Batman, gracias a entrenamientos, trucos y tecnología, se convertirá en The Cape, un vengador. ¿De verdad la NBC se lo ha pensado bien?

A mí me da la impresión de que los poderes ya no se llevan. Ya no vemos en nuestras pantallas series como Lois y Clark, Flash o aquellos Batman y Robin con onomatopeyas gráficas. No de esa forma clásica al menos. Los poderes ya no están tan valorados y para muchos son una carga. En Misfits, ninguno de los protagonistas se sentía especialmente afortunado de haber recibido esos dones especiales, dones que ni siquiera les servían para mejorar su estado de repudiados sociales. En No Heroics, los ingleses vuelven a reírse de los superhéroes mostrándonos a un puñado de paletos perdedores cuyos poderes provocaban poco más que la risa.

Muy similares eran los personajes de la fantástica Carnivale, capaces de las habilidades más sorprendentes y relegados a un mundo oscuro, viciado, arisco y arenoso en aquel circo dejado de la mano de dios, nunca mejor dicho.

Ya no queremos héroes al uso. Ya no importa tanto lo que hacen con sus facultades sino cómo se amoldan a ellas. El tiempo de personajes como el de Kyle Chandler en Edición Anterior ha pasado. Quizá ese es el motivo, además de lo mala que era, para qué vamos a engañarnos, de que no han cuajado series como The Listener. Por eso hay que aplaudir a Smallville no sólo por ser una superviviente en este género, sino por conseguir superar año tras año eso de “la próxima temporada será la última”.

Ahora los héroes televisivos son otros. Son héroes de carne y hueso, del día a día que quizá la gente necesite reconocer como reales para sentirse mejor. Ya no sólo escasean los protagonistas con poderes sino que los villanos han dejado de ser sobrenaturales. De vez en cuando aparece una Buffy o unos Winchester, pero parece que el gran público, ese que se asoma poco a la televisión de género, quiere ver personajes con principios que defienden al ciudadano de a pie. Quieren ver a un Dexter que, incluso en su calidad de metódico asesino en serie, a quien se carga es a los malos. Quieren ver a una Nikita luchando contra sus orígenes al descubrir que estaba en el bando equivocado. Quieren a John Amsterdam, un hombre centenario que usa su vasto conocimiento trabajando como policía en Nueva York. Quieren a un pobre pastelero que puede resucitar a los muertos e ignora las posibilidades que le ofrece eso para hacer lo imposible por no perder al amor de su vida. Buscan a un cincuentón que decide traficar con metanfetaminas para ahorrar dinero cuando se entera de que en breve morirá de cáncer.

Disfrutamos viendo a Jack Bauer y su patriotismo extremo que tortura a quien se ponga entre él y la salvación de los Estados Unidos de América. Disfrutamos creyéndonos a una Sydney Bristow con tacones y barriga de seis meses subiendo por paredes escarpadas para salvar a su país y a los suyos. Los nuevos héroes son policías, forenses, médicos, espías, abogados… Tenemos héroes en Trauma, en Bones, en Rubicón, en Covert Affairs, en Fringe, en Battlestar galáctica o en The Wire. En Hermanos de Sangre o The Pacific sus protagonistas están tratados como auténticos héroes e incluso más de uno se uniría a mí al considerar a Cathy una heroína en The Big C.

El primer episodio de No Ordinary Family no es demasiado afortunado. Quiere poner todos sus elementos sobre la mesa presentando todo con tanta prisa que resulta muy poco creíble, demasiado forzado y a penas dando tiempo a que conectemos con sus personajes. Pero creo que sí acierta a la hora de mostrar el tono que pretende y de dejar claras sus intenciones. A mí no me engañan con ese cliffhanger patillero, yo se que estos Increíbles televisivos van a seguir en esta línea de nuevos héroes y seremos testigos de los estragos que van a provocar los nuevos poderes en sus vidas y sus relaciones. O al menos eso espero.

Por mucho que la NBC quiera intentarlo, las capas ya no se llevan. Las mallas son la moda de algunos nostálgicos en las más recientes temporadas televisivas y las criptonitas ya no son piedras verdes de un planeta perdido sino los propios héroes que tienen que luchar consigo mismos, sus deseos y sus vidas.. Porque ya se sabe que un gran poder requiere una gran responsabilidad que no todo el mundo puede asumir y que, como en Misfits, Pushing Daisies y muchas otras, esas habilidades se convierten en una carga que hacen que odies la sensualidad que antes explotabas con gusto o que no puedas tocar a la mujer que amas sin que muera como consecuencia.


sábado, 6 de diciembre de 2008

Unos Heroes de Palo

.Aún me encuentro en medio de una situación difícil con Heroes. No he logrado pasar del cuarto episodio y lo que sigo leyendo por ahí no me anima a encontrar las ganas de seguir viendo. Ya no sólo se me agota la esperanza sino que se está apagando mi interés por darle oportunidades, y eso es lo más peligrosos.

Pero siempre hay que tener un Héroe en nuestras vidas y, aunque ahora mismo tenga a la mismísima Tammy Taylor como mi heroina personal, hay que moverse en ámbitos más obvios ayer decidí aventurarme con No Heroics, nueva comedia británica.

Estrenada a finales de Septiembre, No Heroics se centra en un grupo de amigos superhéroes que viven en un mundo repleto de otros superhéroes. ¿Sabéis eso de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad? Pues no. Para esta panda lo más importante en su vida profesional es salir más veces en la tele que los demás o usar sus poderes para objetivos egoistas.

De momento sólo he visto dos episodios y he de confesar que me ha gustado mucho. Al principio no sabía que pensar, pero a medida que avanza el episodio la genialidad de la parodia empieza a calarte y cuando acaba el piloto ya estas completamente enganchado. Los personajes son absolutamente geniales y únicos y los trajecitos que me llevan no tienen desperdicio.

Los protas son unos héroes de pacotilla cuyas vidas no pueden ser más tristes. "The Hotness" controla el fuego y no está precisamente tan "caliente" como reza su título. No puede soportar a "Excelsor", el superhéroe más famoso (un prepotente gilipollas con la habilidad de volar).

También tenemos a "Electro-Clash", una especie de Micah de Heroes pero que se parece a Kate de Perdidos. Habla con las máquinas y es una basta de cuidado que usa su don para conseguir cigarrillos gratis. "She-Force" es otra heroína con superfuerza cuya máxima preocupación es encontrar al hombre perfecto. " Time Bomb" es un gay adicto al sexo que puede ver sesenta segundos en el futuro.

También tenemos otros personajes como el puerta de The Foretress, el bar donde se reunen los heroes y donde los trajes estan prohibidos, "Thundermonkey". Su poder es convocar monos que no hacen aparición simplemente, sino que tienen que llegar literalmente hasta donde él este, por lo que su tiempo de respuesta no es percisamente rápido.

Aún tengo que seguir viendo episodios pero recomiendo que echéis un ojo a los primeros episodios porque la serie promete mucho. Solo espero que siga teniendo la mala leche y la misma capacidad genial de parodiar que hasta ahora. Echarle un ojo a las bebidas que sirven en el Fortress.
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