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Ya he hablado varias veces de la serie esta temporada pero era necesario hacer una entrada para hablar en conjuto y de cómo ha despedido su cuarto año. Para aquellos que no queráis spoilers, os remito al evento pro-supernatural para convenceros de que hay que empezar a verla ya.. para el resto, podéis seguir leyendo.
Ya he dicho muchas veces que Supernatural se supera a sí misma con cada temporada y esta vez no ha sido la excepción. Desde el mismísimo momento en el que decidieron complicar la mitología de la serie introduciendo elementos peligrosamente trascendentales, esta temporada ha sido sin duda la más intensa. Al comienzo no estaba segura si me sentía cómoda con el tema de dios (si, en minúscula) pero he de reconocer que no sólo me gusta cómo lo han introducido sino que me ha encantado el toque malvado que le han dado en el último episodio. En Supernatural dan a entender que dios hace tiempo que abandonó a los humanos dejándolos en manos de los ángeles, quienes parecen estar eternamente celosos de nuestra raza y la sola idea de un Apocalipsis les alegra la existencia.
Se han recibido muchas críticas con respecto al camino que han llevado los Winchester en esta temporada. Yo no voy a negar que una de las características más destacables de la serie es la relación entre Sam y Dean, cómo al paso del tiempo han superado todo tipo de barreras y han peleado mano a mano contra todo tipo de criaturas venciendo siempre y con ayuda del cariño que se profesan. Pero desde el comienzo de la serie estaba claro (y los creadores han ido dejando miguitas de esto desde el inicio) que lo que hace especial a Sam iba a acabar interponiéndose entre ellos. Era el curso natural de los acontecimientos. Además, a mí me ha parecido un acierto cómo poco a poco hemos sido testigos de su distanciamiento, primero de una forma más lenta y sutil y más adelante haciéndose muy evidente. No voy a negar que me gustan más siendo hermanísimos a la vez que se pican con sus chorradas, pero este enfrentamiento era necesario entre ellos y de aquí estoy segura que va a nacer una unión mucho más fuerte de aquí.
El tema de esta temporada podrían decir muchos que era el Apocalipsis pero para mí han sido ellos dos. Sam, Dean y el abismo entre ellos, cómo la falta de confianza y sinceridad que nunca ha sido un problema ha abierto un foso que cada vez se hacía más grande y cómo iban relegando su confianza a otros menos recomendables como Castiel o Ruby. Esa grieta ha sido el tema central de la temporada y todo lo de los 66 sellos, Lilith, los ángeles, los demonios y demás un complemento. Evidentemente no todo es blanco y negro y estoy poniendo esto desde una posición exagerada. No quiero quitarle importancia a otras tramas no sólo relevantes sino también interesantes de la temporada, pero la columna vertebral han sido este año más que nunca los hermanos Winchester.
Esta cuarta entrega de Supernatural ha dado algunos personajes nuevos interesantes (sobretodo ángeles) pero si me quedo con uno, sin duda elijo a Castiel. Desde el primer momento que aparece ante Dean me enamoró. El casting es perfecto y él desempeña a la perfección su papel de “soy-un-angel-y-no-muestro-emociones-pero-a-veces-se-me-escapan-cosas”. Castiel tiene muchas dobleces y lo ha pasado mal. Hemos visto su nacimiento como ángel en la tierra, hemos visto sus sacrificios, hemos sido testigos de su "lavado de cerebro" celestial y al final, y como no podía ser de otra forma, se ha rendido a los pies del bien y unido a Dean en la lucha contra el Apocalipsis. Castiel nos ha dado momentos intensos, dramáticos y cómicos. Castiel se ha ganado un hueco en el corazón de unos espectadores que difícilmente se abrían a alguien más allá de los dos hermanos. Mischa Collins da vida a Castiel y, por cierto, tiene twitter y es una persona muy peculiar cuyos tweets son surrealistas a más no poder.
A parte de Castiel, me ha gustado mucho la idea del profeta, con su guiño a los fans de la serie incluido. El hecho de que haya alguien que sabe todo lo que está pasando y tenga un arcángel para protegerle me parece un plus interesante que deberían aprovechar más. Mucho más. Sobretodo ahora que supuestamente ha pasado algo que no debería. La intervención en el último episodio ha sido breve pero muy interesante (y cachonda).
Y entrando ya en la recta final de la temporada (y del comentario) he de hablar de los dos últimos episodios. Tengo que reconocer que algunas críticas que he leído con respecto a la acción tienen su parte de razón. Es cierto que nos tienen acostumbrados a finales trepidantes y estos dos últimos episodios han sido bastante menos movidos de lo que cabría esperar, pero personalmente he disfrutado mucho de ellos. Era necesario precisamente por lo que comentaba antes: la brecha entre Sam y Dean. Hemos visto el intento de desintoxicación de Sam, hemos sido testigos de cómo su inconsciente le ha comido la cabeza con ayuda de las palabras adecuadas de una previsiblemente malvada Ruby, hemos visto cómo esa lucha interna se volvía física hasta que acababa con el “Si sales por esa puerta, no vuelvas”. Hemos visto a Dean jurar obediencia a los ángeles y después descubrir el engaño y a su vez hemos visto a Sam dejarse llevar por Ruby y descubrir el engaño. Los dos hermanos han abierto los ojos a la vez y ahora tendrán que permanecer más unidos que nunca para lo que se acaba de alzar ante ellos.
Que viva Supernatural.
Ya he hablado varias veces de la serie esta temporada pero era necesario hacer una entrada para hablar en conjuto y de cómo ha despedido su cuarto año. Para aquellos que no queráis spoilers, os remito al evento pro-supernatural para convenceros de que hay que empezar a verla ya.. para el resto, podéis seguir leyendo.
Ya he dicho muchas veces que Supernatural se supera a sí misma con cada temporada y esta vez no ha sido la excepción. Desde el mismísimo momento en el que decidieron complicar la mitología de la serie introduciendo elementos peligrosamente trascendentales, esta temporada ha sido sin duda la más intensa. Al comienzo no estaba segura si me sentía cómoda con el tema de dios (si, en minúscula) pero he de reconocer que no sólo me gusta cómo lo han introducido sino que me ha encantado el toque malvado que le han dado en el último episodio. En Supernatural dan a entender que dios hace tiempo que abandonó a los humanos dejándolos en manos de los ángeles, quienes parecen estar eternamente celosos de nuestra raza y la sola idea de un Apocalipsis les alegra la existencia.Se han recibido muchas críticas con respecto al camino que han llevado los Winchester en esta temporada. Yo no voy a negar que una de las características más destacables de la serie es la relación entre Sam y Dean, cómo al paso del tiempo han superado todo tipo de barreras y han peleado mano a mano contra todo tipo de criaturas venciendo siempre y con ayuda del cariño que se profesan. Pero desde el comienzo de la serie estaba claro (y los creadores han ido dejando miguitas de esto desde el inicio) que lo que hace especial a Sam iba a acabar interponiéndose entre ellos. Era el curso natural de los acontecimientos. Además, a mí me ha parecido un acierto cómo poco a poco hemos sido testigos de su distanciamiento, primero de una forma más lenta y sutil y más adelante haciéndose muy evidente. No voy a negar que me gustan más siendo hermanísimos a la vez que se pican con sus chorradas, pero este enfrentamiento era necesario entre ellos y de aquí estoy segura que va a nacer una unión mucho más fuerte de aquí.
El tema de esta temporada podrían decir muchos que era el Apocalipsis pero para mí han sido ellos dos. Sam, Dean y el abismo entre ellos, cómo la falta de confianza y sinceridad que nunca ha sido un problema ha abierto un foso que cada vez se hacía más grande y cómo iban relegando su confianza a otros menos recomendables como Castiel o Ruby. Esa grieta ha sido el tema central de la temporada y todo lo de los 66 sellos, Lilith, los ángeles, los demonios y demás un complemento. Evidentemente no todo es blanco y negro y estoy poniendo esto desde una posición exagerada. No quiero quitarle importancia a otras tramas no sólo relevantes sino también interesantes de la temporada, pero la columna vertebral han sido este año más que nunca los hermanos Winchester.
A parte de Castiel, me ha gustado mucho la idea del profeta, con su guiño a los fans de la serie incluido. El hecho de que haya alguien que sabe todo lo que está pasando y tenga un arcángel para protegerle me parece un plus interesante que deberían aprovechar más. Mucho más. Sobretodo ahora que supuestamente ha pasado algo que no debería. La intervención en el último episodio ha sido breve pero muy interesante (y cachonda).
Y entrando ya en la recta final de la temporada (y del comentario) he de hablar de los dos últimos episodios. Tengo que reconocer que algunas críticas que he leído con respecto a la acción tienen su parte de razón. Es cierto que nos tienen acostumbrados a finales trepidantes y estos dos últimos episodios han sido bastante menos movidos de lo que cabría esperar, pero personalmente he disfrutado mucho de ellos. Era necesario precisamente por lo que comentaba antes: la brecha entre Sam y Dean. Hemos visto el intento de desintoxicación de Sam, hemos sido testigos de cómo su inconsciente le ha comido la cabeza con ayuda de las palabras adecuadas de una previsiblemente malvada Ruby, hemos visto cómo esa lucha interna se volvía física hasta que acababa con el “Si sales por esa puerta, no vuelvas”. Hemos visto a Dean jurar obediencia a los ángeles y después descubrir el engaño y a su vez hemos visto a Sam dejarse llevar por Ruby y descubrir el engaño. Los dos hermanos han abierto los ojos a la vez y ahora tendrán que permanecer más unidos que nunca para lo que se acaba de alzar ante ellos.Que viva Supernatural.
Mucho se ha dicho ya pero yo no puedo dejar de 









Ultimamente las críticas sobre lo nuevo de
A esto se le une un
Aunque he de decir que este año hay otra serie que se une a mi "