
Despertarse un sábado y no tener un nuevo episodio de
Fringe es una fastidio para muchos pero tranquilos, que ya llego yo para daros una buena ración de la serie con mi comentario del final y de la temporada. Por lo tanto,
si no estás al día con la serie, huye de los spoilers spoilerosos.There are things that I know. But there are things that I do not. Various possible futures are happening simultaneously. I can tell you all of them, but I cannot tell you which one of them will come to pass. Because every action causes ripples. Consequences both obvious and unforeseen.
Esa frase es parte de la conversación que
Walter mantiene con
El Observador en “
The Firefly”, décimo episodio de esta tercera temporada. Pero antes de comenzar la review, quiero aclarar un par de cosas.
Una: Lost no inventó las paradojas temporales.
Dos: La relación de
J.J. Abrams con la serie desde pasado el arranque de la misma, y como ocurre habitualmente ya que no es otra cosa que un productor, no pasa del “created by”.

Fringe lo ha vuelto a hacer, nos ha dado un nuevo finale que
resuelve tramas, aclara misterios y cambia las reglas del juego. Esta vez nos ha transportado a un futuro donde Peter tiene 47 años (¿Quién dijo
Alias?), un Peter que se enganchó a La Máquina y destruyó el universo
Over There en 2011. El primer aplauso al episodio llega con la forma de recoger conflictos y relaciones sembrados en el pasado (nuestro presente).
Walter está tras las rejas a las que le ha condenado una sociedad que le señala como el culpable del fin del mundo, pero él sigue
optimista y tiene razones para serlo: después de todo lo ocurrido, después de tanto drama, remordimientos y resquemores, tiene lo que más quería:
El amor incondicional de Peter (
No importa de quién sea la culpa, eres mi padre).
Olivia es más adulta, más segura y controla sus poderes telequinéticos. Son sólo dos ejemplos de dos guiños que, a mi parecer, demuestran cómo cuidan cada detalle.
Pero claro, estas cosas, como me dijo un anónimo -benditos sean- en mi
comentario sobre el episodio del LSD, este tipo de detalles son muy infantiles y lo que importa es la animación o si los observadores dicen tal o cual.
J. H. Wyman, uno de los showrunners, dijo en una entrevista que había
dos tipos de espectadores de Fringe: los que ven la serie por su relación con los personajes y los que la ven por la mitología, que suelen ser los hardcore fans que rechazan los episodios del monstruo de la semana. Yo debo ser muy rara porque me gusta todo. Me gusta la serie.
Para mí, Fringe tiene una ventaja muy importante sobre otras producciones similares (y sobre Lost, con la que tanto se la compara últimamente) y es que
el misterio nace de sus personajes. Desde el comienzo de la serie, el centro de toda la mitología, la clave de todo, está en ellos. Su pasado, sus poderes, su conocimiento, sus acciones y elecciones. Ellos son
The First People. Ellos SON la mitología. Sí, hay elementos ajenos pero, o son reglas establecidas de la realidad de la serie (como los dos universos) o son
macguffins (como los observadores).
Y ahora sabemos que nuestros protagonistas
están en un bucle temporal. Somos testigos de un futuro en el que Peter decidió destruir un universo entero para salvar al suyo, pero el resultado dista mucho de ser el que buscaban. Ya se lo dijo Belly a Olivia:
La historia se repite. No es la primera vez que experimentamos esto, ya lo vimos con
Alastair Peck en “White Tulip”, uno de mis episodios favoritos de la serie (oh! Es autoconclusivo!). Peck se atrapaba a sí mismo en un bucle temporal donde intentaba dar con la acción adecuada que salvase la vida de su mujer. La elección definitiva fue morir con ella.

El
Peter de 2026 está en una posición similar, Walternate le ha tendido una trampa y ha asesinado a quien más quiere. Walter, que ha tenido mucho tiempo para pensar en la cárcel, ha llegado a la conclusión de que
él creó La Máquina. La creó en el primer bucle y la mandó a la prehistoria en un agujero de gusano. Probablemente fue él quien hizo el dibujo de Peter y Olivia en la máquina y también quien dejase a la familia Weiss encargada de proteger esa información. Nunca conocimos a
Rambaldi pero ahora tenemos a Walter, quien ya no puede hacer nada contra eso. Lo que sí puede es provocar un nuevo
loop, uno en el que ningún universo sea destruido. ¿Qué ocurrirá ahora? Ni September lo sabe.
La máquina (construida ahora de forma distinta) lleva la consciencia de Peter al futuro y, visto lo visto,
toma una nueva decisión provocando la convergencia de ambos universos. Urge al resto que trabajen juntos por el bien de todos. Y desaparece. Al parecer nunca existió. Y entonces
llegan las preguntas.. Si Peter no existió, ¿Por qué iba Walter a cruzar universos?¿Cómo iban a conocerse Olivia y Walter?. Quizá las “
Soul magnets” tengan algo que ver pero, aún así, creo que la gente está haciendo las preguntas equivocadas. Ya lo dijo Bell:
la historia se repite. Fringe nos ha enseñado que la memoria es complicada. Nuestros protagonistas no recordaban nada cada vez que Alastair Peck reiniciaba su bucle. Ahora, Peter es Peck.
La frase de los observadores es tramposa, yo creo que Peter sí ha existido, pero de otra forma. Olivia no recordaba su infancia con el cortexiphan, Peter no recordaba haber estado enfermo, pero eso no significaba que no fuera cierto. Obviamente será uno de los temas de la próxima temporada. Quizá fuera la evidente curiosidad científica de Walter la que le hiciese cruzar al otro lado en un loop anterior.
La historia se repite. Quizá por eso
decidieron introducir una nueva variable: Peter. Curioso que sólo haya uno. Quién sabe qué ha ocurrido en este nuevo loop. Las preguntas que yo me hago son
¿cuántas veces se habrá repetido el ciclo? ¿Será el final de la serie cuando, por fin, consigan salir de él?Creo que no es necesario aclarar lo mucho que me ha gustado este final y lo bien que, para mí,
encaja en la historia, en los personajes y en el tono de una serie que ha ido evolucionando a cada episodio. La temporada no ha sido perfecta. Aunque sea de las pocas, siento que la serie se haya
abandonado casi por completo a la serialidad. He disfrutado mucho de sus episodios autoconclusivos, como
The Plateau o
Marionette, y he echado de en falta algunos más. Tampoco he sido fan de
Bellivia. No porla actuación de
Anna Torv, que merece tres emmys, uno por personaje, sino por la trama. Ha servido para darnos algunas respuestas y para ese maravilloso episodio que fue LSD, pero no acabó de cuajar para mi gusto.
Me despido volviendo a subrayar
Fringe como una de las mejores series del momento, una de las que más disfruto con diferencia y una de las más destacables en su género científico-fantástico. Gracias FOX por apiadarte de nosotros, sus fieles seguidores.