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Las expectativas estaban muy altas después de esa magnífica segunda temporada y, aunque me gustaría poder decir lo contrario, la tercera temporada de Dexter no ha estado a la altura.
Tras ver el primer episodio volví a quedarme prendada de la magia que tiene la serie para dar un giro sobre sí misma y sacar nuevos conflictos no sólo interesantes sino consecuentes con su protagonista. Toda la idea de la paternidad de Dexter (uno de los personajes con más daddy issues de la actualidad televisiva), el personaje de Miguel Prado y la lucha por no desviarse de su código prometían otra temporada inigualable de la serie.
Desgraciadamente no ha sido así. Pero no me entendáis mal. Me ha gustado la temporada. Dexter sigue estando genialmente escrita y sus guiones valen su peso en oro. La voz en off del personaje mejora con cada temporada y ese juego de sentimientos, pensamientos y apariencias es una de las características más remarcables de la serie que ha permanecido intocable en esta temporada.
El problema principal que le veo yo a ésto es que han querido meter demasiadas cosas, demasiados cambios y evoluciones, en una sola temporada y como resultado muchos de los giros o la forma de evolucionar de Dexter y de adaptarse a las diferentes situaciones resulta con frecuencia algo forzada. La relación que tiene con Miguel Prado ha sido una idea genial que no han acabado de encajar en la situación. Se han tomado su tiempo para presentar a Miguel, que veamos que no es lo que parece, que nos demos cuenta de la facilidad con la que lee a Dexter, y es que es capaz de ver a través de su máscara, algo que, irónicamente, Dexter no hace. Todo ese comienzo es perfecto, cómo se forjan los cimientos de esa situación. Pero cuando estalla es cuando falla (y perdón por la rima), empezando por la propia secuencia bien escrita pero mal resuelta (la puesta en escena es totalmente errónea) de cuando Miguel le dice a Dexter que sabe lo que hace y el secreto de éste sale a la luz por primera vez (Doakes y el Ice Truck Killer no cuentan porque eran enemigos).
Es una pena porque todo el dilema de Dexter con su código está muy bien expuesto y llevado, desde la abogada hasta la amiga enferma de las tartas, pasando por todo lo que supone su amistad con Miguel Prado. Pero es su respuesta al dilema lo que no convence, y me da rabia porque el potencial era grandísimo. Ya sólo sus miradas dicen un mundo. Miguel Prado es un personajazo del que no han sabido exprimir todo lo que podría haber dado.
Pero todo esto son peros que paso por alto. Como he dicho antes, aunque no ha llegado a la altura del año pasado, Dexter sigue siendo una de las mejores series que puedes ver y he disfrutado mucho de la temporada. Quizás vista semana a semana y no del tirón se hubieran notado menos estas deficiencias (lo que no significa que sirva como excusa).
Lo que de verdad me ha sobrado del todo son las molestas visiones de Dexter con su padre. Hubiesen quedado muy bien y adecuadas de haber sucedido esporádicamente (es decir, dos o tres veces, incluyendo la última) con ese par de conversaciones que realmente aportaban algo al dilema interno de Dexter con el código, con Miguel y con la paternidad. El resto eran explicaciones para tontos. Cada vez que aparecía yo no podía dejar de pensar: "toma expectador. Una conversación que verbalice los problemas internos de Dexter por si no te das cuenta por tí mismo de la otra forma en la que lo estamos contando". Eran cansinas e innecesarias.
Sin embargo hay una cosa que ha mejorado con respecto a todo lo anterior: las tramas secundarias. De nuevo las refuerzan (ya lo hicieron la temporada pasada) y dan a cada personaje su universo de actuación a la vez que lo entrelazan todo. Rita y su amiga, Debra con Anton, todo el asunto de Yuki y esa duda que siempre teníamos de ¿Será Quinn un trepa o será Yuki de verdad una novia despechada?, Laguerta con la abogada.. incluso Angel con su pilingui de incógnito (a Masuka no le añado porque como bufón me divierte pero a la vez me molesta). Debra, por cierto, a acabado encantándome como personaje... y la odiaba en la primera temporada.
En definitiva: Me ha gustado pero podría haber estado mejor. No pondría tantas pegas si el nivel no hubiese estado tan alto, eso seguro. Como he dicho antes, sigue estando estupendamente escrita (las frases, las reflexiones, ese humor....), los personajes son magníficos, el equilibrio de las tramas está llevado con completa maestría y la producción sigue teniendo esa personalidad única, pero ha fallado ligeramente a la hora de mostrarnos la evolucion de Dexter. ¿Es la correcta? Si. ¿Ha sido la forma idónea de hacerlo? No. Precipitada y, en ocasiones, algo incoherente en algun punto intermedio.
Eso no quita, por supuesto, que esté deseando ver más.
Atención. Me ha sido imposible hablar de esta temporada sin spoilers asi que huye si no has visto hasta la tercera temporada de Dexter. Spoilers ahead!.
Las expectativas estaban muy altas después de esa magnífica segunda temporada y, aunque me gustaría poder decir lo contrario, la tercera temporada de Dexter no ha estado a la altura.
Tras ver el primer episodio volví a quedarme prendada de la magia que tiene la serie para dar un giro sobre sí misma y sacar nuevos conflictos no sólo interesantes sino consecuentes con su protagonista. Toda la idea de la paternidad de Dexter (uno de los personajes con más daddy issues de la actualidad televisiva), el personaje de Miguel Prado y la lucha por no desviarse de su código prometían otra temporada inigualable de la serie.
Do I see plastic sheets in your future?
Desgraciadamente no ha sido así. Pero no me entendáis mal. Me ha gustado la temporada. Dexter sigue estando genialmente escrita y sus guiones valen su peso en oro. La voz en off del personaje mejora con cada temporada y ese juego de sentimientos, pensamientos y apariencias es una de las características más remarcables de la serie que ha permanecido intocable en esta temporada.El problema principal que le veo yo a ésto es que han querido meter demasiadas cosas, demasiados cambios y evoluciones, en una sola temporada y como resultado muchos de los giros o la forma de evolucionar de Dexter y de adaptarse a las diferentes situaciones resulta con frecuencia algo forzada. La relación que tiene con Miguel Prado ha sido una idea genial que no han acabado de encajar en la situación. Se han tomado su tiempo para presentar a Miguel, que veamos que no es lo que parece, que nos demos cuenta de la facilidad con la que lee a Dexter, y es que es capaz de ver a través de su máscara, algo que, irónicamente, Dexter no hace. Todo ese comienzo es perfecto, cómo se forjan los cimientos de esa situación. Pero cuando estalla es cuando falla (y perdón por la rima), empezando por la propia secuencia bien escrita pero mal resuelta (la puesta en escena es totalmente errónea) de cuando Miguel le dice a Dexter que sabe lo que hace y el secreto de éste sale a la luz por primera vez (Doakes y el Ice Truck Killer no cuentan porque eran enemigos).
The perfect pie is the one that makes your pain go away
Es una pena porque todo el dilema de Dexter con su código está muy bien expuesto y llevado, desde la abogada hasta la amiga enferma de las tartas, pasando por todo lo que supone su amistad con Miguel Prado. Pero es su respuesta al dilema lo que no convence, y me da rabia porque el potencial era grandísimo. Ya sólo sus miradas dicen un mundo. Miguel Prado es un personajazo del que no han sabido exprimir todo lo que podría haber dado.
Pero todo esto son peros que paso por alto. Como he dicho antes, aunque no ha llegado a la altura del año pasado, Dexter sigue siendo una de las mejores series que puedes ver y he disfrutado mucho de la temporada. Quizás vista semana a semana y no del tirón se hubieran notado menos estas deficiencias (lo que no significa que sirva como excusa).
It's strange to have a creation out there, a deeply mutated version of yourself, running loose and screwing everything up. I wonder if this is how parents feel.
Lo que de verdad me ha sobrado del todo son las molestas visiones de Dexter con su padre. Hubiesen quedado muy bien y adecuadas de haber sucedido esporádicamente (es decir, dos o tres veces, incluyendo la última) con ese par de conversaciones que realmente aportaban algo al dilema interno de Dexter con el código, con Miguel y con la paternidad. El resto eran explicaciones para tontos. Cada vez que aparecía yo no podía dejar de pensar: "toma expectador. Una conversación que verbalice los problemas internos de Dexter por si no te das cuenta por tí mismo de la otra forma en la que lo estamos contando". Eran cansinas e innecesarias.He is like the fucking witness whisperer
Sin embargo hay una cosa que ha mejorado con respecto a todo lo anterior: las tramas secundarias. De nuevo las refuerzan (ya lo hicieron la temporada pasada) y dan a cada personaje su universo de actuación a la vez que lo entrelazan todo. Rita y su amiga, Debra con Anton, todo el asunto de Yuki y esa duda que siempre teníamos de ¿Será Quinn un trepa o será Yuki de verdad una novia despechada?, Laguerta con la abogada.. incluso Angel con su pilingui de incógnito (a Masuka no le añado porque como bufón me divierte pero a la vez me molesta). Debra, por cierto, a acabado encantándome como personaje... y la odiaba en la primera temporada.
En definitiva: Me ha gustado pero podría haber estado mejor. No pondría tantas pegas si el nivel no hubiese estado tan alto, eso seguro. Como he dicho antes, sigue estando estupendamente escrita (las frases, las reflexiones, ese humor....), los personajes son magníficos, el equilibrio de las tramas está llevado con completa maestría y la producción sigue teniendo esa personalidad única, pero ha fallado ligeramente a la hora de mostrarnos la evolucion de Dexter. ¿Es la correcta? Si. ¿Ha sido la forma idónea de hacerlo? No. Precipitada y, en ocasiones, algo incoherente en algun punto intermedio.
Eso no quita, por supuesto, que esté deseando ver más.
-I accept you, Dexter, like a brother...
-I killed my brother... I killed yours too.
-I killed my brother... I killed yours too.
Nada me congratula más que poder pasar el día de reyes repartiendo regalitos a mis fieles seguidores, sobretodo con esas
La historia es la de siempre. 












