En esta ocasión, ese cliché de ciudad como un personaje más de la historia, no solo es totalmente cierto, sino que realmente la ciudad ES la única protagonista. A través de las aspiraciones fashion de sus protagonistas, los tejemanejes de un mafioso de pacotilla y el intento de los jóvenes de encontrar su lugar en la ciudad, How to make it in America trata de reflejar ese rico mundo de subculturas, de diversidad, de tendencias y de desvaríos.
La segunda y última temporada de la serie, que vio su final el pasado noviembre, ha subrayado aún más esa característica con fotografías que captan actitudes, con tramas y escenarios que ponen diferentes Nueva York sobre la mesa, con ese magnífico y ecléctico soundtrack y con esa frescura que ya era característica de la serie, la naturalidad de unos personajes y una ciudad totalmente reconocibles e identificables. Eso es lo que hace realmente especial a esta serie, que nos hace partícipes de carácteres, de movimientos y de realidades que se perciben muy reales.
Sin embargo hay dos infortunios, uno interno y otro externo, que han empañado un sabor de boca que podría haber sido excelente. El primero tiene nombre propio: Rasta Monsta. Toda la trama en torno a esta bebida ha sido una sucesión de secuencias insufribles y repetitivas aderezadas con el fallido y aburrido intento de historia familiar del personaje de Luis Guzmán, al que he cogido tal manía que deseaba que fuese brutalmente atropellado por cuatro taxis amarillos en cada secuencia.
El otro borrón ha sido su final. Ignoro si sus productores ejecutivos, conocidos entre otras cosas por Entourage, tenían fe en que HBO renovaría una serie que con sus datos paupérrimos ha sido ignorada por crítica y público, pero el final ha sido muy agridulce. La cancelación estaba clara y sólo ciertos círculos interneteros que loaban su música lloraban por la pérdida y, aún así, el octavo y último episodio no apela siquiera al sentimiento de un season finale. Todo queda abierto, con optimismo sí, pero ese rico y vivo mundo creado en torno a la ciudad merecía otro final. Uno más sentido, con un toque videoclipero, más manipulador si me apuráis… Que ese último episodio fuese el gran homenaje final a su gran protagonista: Nueva York.
A pesar de todo, recomiendo How to make it in America. Son sólo 16 episodios de media hora que van mejorando según se avanza. En su día hice una lista Spotify que ya he actualizado con los temas de la segunda temporada. En este link podéis ver esta y otras listas de series, cine y demás. Os dejo con su cabecera, una de las mejores de los últimos años.





