
Quien me ha visto y quien me ve. Si me paro a analizar mi relación con
Perdidos, rápidamente me doy cuenta que el tempo ha ido siempre
in crescendo. Bueno, realmente empezó en un
moderado con la
primera temporada que bajó
adagio con la segunda. A partir de ahí, la cosa empezó a acelerarse pasando por el
andante,
allegro y alcanzando un sentimiento
vivo en la
cuarta temporada que consiguió mantener en la
quinta, incluso alcanzando algún que otro punto en
presto.
A estas alturas, y a pesar de la sobresaturación que he tenido con la serie a medida que se acercaba su estreno,
mi amor por la serie seguía casi intacto y me esperaba una sexta temporada nunca más baja que un
prestísimo. Desgraciadamente, no ha sido así.
Desde hace temporadas, sobretodo con las dos últimas, soy muy
consciente de los fallos de Lost. Más que de sus fallos, de sus
trampas. Es tan
brillantemente hábil en algunas áreas que consigue distraer al espectador de esos grandes fallos que, por supuesto, tiene. Pero no importaba. Llegó un punto en el que
disfrutaba dejándome llevar por sus WTF continuos: dejé de hacer teorías, dejé de leer en mil blogs todo lo que se decía de los episodios… simplemente me dediqué a gozarla con los brazos abiertos a cualquier cosa.
Pero ya no. Hasta aquí he llegado. Mi paciencia e interés, que siempre han sido exigentes, han
activado las alarmas con el estreno de esta
sexta y última temporada. Pero como no todo es negativo, y mis ideas son más caóticas que la línea temporal de esta serie, paso a
enumerar algunos pros y contras (representados con color) que me han venido a la cabeza tras estos tres episodios.Por supuesto, si no estás al día con la serie
ten cuidado porque hay spoilers a machete.
La realidad alternativaPara mí ha resultado ser lo más
interesante, motivador y entretenido de todos los episodios. Después de todo lo que hemos sufrido y sabido de los
personajes (sin duda, lo mejor de la serie), no me sorprende que todo ese juego del
¿qué habría pasado si no se hubiera estrellado? me guste tanto. Me encanta ver cómo se relacionan en esa nueva posibilidad. Por supuesto hay factores modificados con respecto a la línea original, pero eso es lo que lo hace aún más atractivo. ¿Qué conexión se genera entre
Kate, Aaron y Claire en esta nueva línea? Pues ahí lo tienes. Me atrae mucho y espero que sigan esta línea en todos los episodios ya que me resulta un
soplo de aire fresco de lo más interesante que compensa aspectos negativos.
El temploEn serio…
WTF?. Toda esta nueva trama con el
japonés, su grupito, el
templo,
Sayid zombie no podría ser más aburrida. Si yo no pido nada!
Me siento cómoda con el “todo vale” y con las sacadas de manga, de hecho, sean bienvenidos si lo que consiguen es emocionarme y fliparme como hasta ahora. Es lo que Lost mejor sabe hacer. Pero esta
nueva tomadura de pelo no sólo no me engancha sino que, además, es una
repetición de una trama que ha quedado ya muy obsoleta en esta serie.
Los otros ya están muy vistos… hemos tenido los primeros, dharma, los de la cola… muchos otros que ya hemos dejado atrás y esa trama ya está quemada. Muertísima. Así de claro lo digo. Me aburro mucho.
El humo negro y compañíaSí. Fue muy impresionante ver cómo el
falso Locke se transformaba en
humo negro y daba pal pelo a unos cuantos. Sí, toda la
trama de Jacob, esos nuevos personajes que iban en busca de él, Lapidus, Sun y demás personajes del grupo es, como mínimo, curiosa y sospechosa pero realmente, tras la vuelta, se ha quedado en un
limbo narrativo muy extraño que no sabes muy bien dónde ubicar ni porqué, sobretodo con respecto a los resultados de la bomba. Pero bueno, esta trama sigue siendo misteriosa a pesar de que esos nuevos personajes me den bastante igual y no descarto que la desubicada sea yo :P
La falsa tensiónSin duda, lo que más he notado en estos tres episodios que van de temporada es que tratan de
venderme un suspense totalmente falso e inexistente. Sin interés no hay tensión y todas esas secuencias en el templo de música intensa que trata de remarcar la chunguez de lo que está pasando me resulta tan
impostada que acusa aún más la percepción negativa de toda esa trama. Sinceramente, no me provoca ningún tipo de desasosiego el ver al japo torturando a Sayid o Sawyer enfrentarse al grupo y salir por patas.
No me creo nada, no veo un peligro real ni nada que me enganche lo suficiente como para preocuparme de lo que está pasando. Digamos que, para mí, estos episodios están llenos de
momentos incómodamente anticlimáticos.
Por resumir, y
ya hablando en general, todo lo que sucede en la isla ahora mismo, en definitiva, es
aburrido. Me mantiene tan alejada y
desconectada de lo que está sucediendo que ni siquiera me sorprendió ese momento final con
Claire (y ya no hablemos de la resurrección de
Sayid). La pena de
Sawyer es muy bonita y
Kate detrás de él también, pero es aburrido. El ritmo, en general, de todo lo que pasa en la isla es tan
calmado, rancio y repetitivo para la altura de la serie en la que estamos que me ha
decepcionado sobremanera. Quizá, y volviendo a la referencia musical que hacía al comienzo, a estas alturas me
no esperaba nada menos que un prestísimo y me he encontrado con prácticamente todo lo contrario.
Después del camino tan intenso que hemos vivido con
Perdidos, una
sexta temporada de tan sólo 17 episodios y con
tanta chicha como tienen (porque, seamos sinceros, después del cliffhanger del año pasado, tenían el mundo a sus pies.
Infinitas posibilidades), debería ser capaz de, como mínimo, mantener el mismo nivel que anteriormente.
Pero tampoco quiero saltar las alarmas. Esta serie me ha dado muchas cosas, me ha regalado minutos y minutos de
puro disfrute y yo sigo
confiando en ella. Confío en que mejorará y confío en lo trepidante de su tramo final. Nunca confié en su final pero realmente yo soy de esas personas que
saben valorar el camino y, aunque la sexta sea horrible y el final aún peor, nadie me va a quitar lo que, hasta ahora, he vivido con Perdidos.