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lunes, 20 de enero de 2014

La amistad y la comedia se adueñan de la tercera temporada de 'Sherlock'


¿Se ha convertido ‘Sherlock’ en otra cosa?

La tercera temporada se ha despedido casi tan pronto como se ha marchado y ha dejado cantidades ingentes de críticas y backlash a su paso. Y es que la forma en la que Mark Gatiss y Steven Moffat han planteado una entrega que muchos llevaban dos años esperando no ha sido plato de buen gusto para todos sus seguidores –y con todo, ha tenido unas cifras de audiencia desorbitadas, quedándose a las puertas de los 9 millones de espectadores de media y superando el 30% de share). The Empty Hearse (escrito por Gatiss), The Sign of Three (escrito por Stephen Thomson) y His Last Vow (escrito por Moffat) han sido los tres episodios que han compuesto la temporada, este último dejando las cosas más que interesantes para las ya confirmadas cuarta y quinta entregas.

El problema de ‘Sherlock’ es haber evolucionado tanto. Ya no se trata de ver cómo la brillante capacidad de deducción de Holmes resuelve unos casos de importancia notable en la trama de cada episodio; no trata de cómo su entorno se enfrenta a las particularidades y excentricidades del personaje, de cómo siempre va un paso por delante a los demás o de ir poco a poco construyendo a ese dúo dinámico que forma con John Watson. Esta tercera entrega ha relegado los casos a poco más que un macguffin para ahondar en la relación de afecto entre los dos amigos protagonistas; ha ensalzado la comedia como parte esencial y definitoria de sus guiones y ha ido un paso más allá con la realización y tratamiento visual del formato.


Sigue leyendo sobre los tres episodios de la tercera temporada en ¡Vaya Tele! 

martes, 17 de septiembre de 2013

'Breaking Bad 5x14', say goodbye to everyone

You’re the smartest guy I ever met… …and you’re too stupid to see he made up his mind ten minutes ago. 
 Últimamente todo es profecía en ‘Breaking Bad. Las últimas palabras de Hank cuando ha aceptado su destino resuenan en cómo Walter White se enfrenta al suyo en el devenir del episodio. Porque no hay nada más efectivo que la comparativa de contrastes y es algo que en esta serie manejan con una brillantez dolorosa; porque no existe diferente adjetivo que pueda asociar a ese flashback inicial, esa mirada a todo aquello que ya no existe, que ha ido desvaneciéndose poco a poco con el tiempo. Que, tras este Ozymandias, ha acabado finalmente por perderse. Ese cariño oculto entre los rifirrafes de Walter y Jesse, esa llamada telefónica en la que las mentiras aún no habían empezado a derrumbar aquello que por entonces motivaba a Walter, ese Jesse despreocupado haciendo el jedi al fondo del plano… Crack. Primer pedazo de corazón.


Sigue leyendo este repaso a ese gran episodio que ha sido Ozymandias en ¡Vaya Tele!


domingo, 28 de julio de 2013

Cuatro razones para aprovechar la emisión en España de ‘Awake’



Hace más de un año que ‘Awake’ dijo adiós para nunca volver a las parrillas americanas, pero nunca es tarde para disfrutar de uno de los mejores y más atrevidos policíacos de los últimos años, ya que FOX España se ha animado a emitir la primera y única temporada de esta historia creada por Kyle Killen, también creador de ‘Lone Star’, otro drama con un protagonista entre dos mundos que tuvo un destino aún peor, no duró más de dos episodios en antena.

Ya he dado una pequeña pista sobre el planteamiento de ‘Awake’. Isaacs interpreta a Michael Britten, un detective del cuerpo de policía de Los Ángeles que tiene un accidente de coche junto a su mujer y su hijo adolescente. A despertar tras el fatal suceso, descubre que se encuentra atrapado entre dos mundos: uno en el que su mujer Hannah (Laura Allen) ha sobrevivido y otro en el que es su hijo Rex (Dylan Minnette) quien sigue con vida. Michael no es capaz de discernir cuál de las dos realidades es la correcta, si alguna de ellas lo es, y en cada una visita a un psicólogo que le ayuda a enfrentarse a este problema (o le confunden aún más).

Lee los motivos por los que has de ver 'Awake' en ¡Vaya Tele!








viernes, 19 de julio de 2013

La deliciosamente perturbada primera temporada de 'Hannibal'



Hello, Doctor Lecter. Con una de las múltiples referencias a ‘El silencio de los corderos’ ha terminado la primera temporada de ‘Hannibal’, una de las pocas sorpresas agradables del año y una serie que aún no soy capaz de asumir que se haya emitido en NBC, una de las cadenas en abierto donde este tipo de productos tan particulares, siniestros y perturbadores no tienen cabida ni en la franja de las 22h.

Brian Fuller ha llevado su obsesión con la muerte a un terreno diametralmente opuesto de las satíricas pero amables ‘Criando Malvas’ o ‘Tan muertos como yo’. Con su realización, su atmósfera y su manera de enfrentarse a este original thriller policíaco se ha desmarcado del género del procedimental televisivo, dando como resultado una serie relevante, atrevida y que no deja indiferente a nadie, sea positiva o negativamente.

El punto de vista

El gran acierto que ha tenido ‘Hannibal’ de cara a plantear el relato es el punto de vista. La serie arranca con el espectador caminando hacia atrás junto a Will Graham, un criminólogo con tanto nivel empático que se coloca en la piel de los asesinos en serie a los que quiere analizar. Ya desde este momento tan temprano de la temporada se establece ese estilo narrativo con el espectador, que comprende inmediatamente el modus operandi de Will cuando se enfrenta a una escena del crimen, lo que permite que esta relación del protagonista con la audiencia vaya evolucionando en su implicación. Para el espectador no es lo mismo ver a un puñado de policías recoger pruebas y hablar de lo horrible que es un asesinato que vivirlas en primera persona y ser testigos de imágenes tan enfermas como la de Will colocando extremidades para conformar un tótem humano.

Sigue leyendo sobre la fabulosa primera temporada de 'Hannibal' en ¡Vaya Tele! 



sábado, 29 de junio de 2013

En qué consisten y por qué son importantes los L.A. Screenings


Ya hemos dejado mayo atrás, el mes del terror para muchas series en emisión pero también para el mercado internacional televisivo. Durante las semanas previas y posteriores a los upfronts, las productoras y distribuidoras llevan a cabo los L.A. Screenings, donde miles de profesionales se congregan para visionar todos los pilotos de las series puestas en marcha para la próxima temporada.
Estos screenings son un periodo esencial de cara a la distribución internacional de las nuevas producciones, cuyas productoras y cadenas están ansiosas por empezar a rentabilizar antes de que llegue el otoño y el hachazo de las audiencias se cargue la viabilidad de su venta fuera de Estados Unidos. Hollywood es el único mercado televisivo del mundo que invierte una cantidad obscena de dinero en producir pilotos que no tienen asegurado el paso a serie y menos garantizada la emisión de su temporada completa en televisión, y los visionados de Los Ángeles es el evento anual que necesitan para sacar tajada lo antes y lo más posible.

La presión del ejecutivo de compras

Aunque se suele tratar a los profesionales como estrellas, invitando a comida y vino de calidad, ofreciendo todo tipo de actividades y comodidades (fíjate qué detalle más tonto de paleta, pero yo estoy encantada con mi boli de punta iluminada, para poder escribir en la oscuridad de la sala) o incluso facilitando encuentros con guionistas y reparto, realmente es un trabajo muy duro y con un nivel de presión que no muchos podrían soportar. Primero, hay que tener cuerpo para pasarse varios días en salas de cine viendo pilotos que en el fondo no se diferencian tanto unos de otros, y ser capaz de dejar a un lado la fatiga o la comparación a la hora de identificar aquellos pilotos que merecen atención. Un ejecutivo de compras puede ser el héroe que compró una serie por la que nadie apostaba, pero también puede ser el que no vio el potencial del próximo gran éxito internacional.



 Sigue leyendo sobre los L.A. Screenings y por qué son importantes en ¡Vaya Tele!






















domingo, 11 de abril de 2010

Lo mejor de Brothers and Sisters en una sola dosis

Los dramas familiares son una de mis más reconocidas debilidades y, aunque muchos títulos han pasado y reinado en esta categoría, ahora mismo los Walker son, sin ninguna duda, los reyes absolutos. La cuarta temporada nos ha devuelto lo mejor de la serie y episodio a episodio no sólo hemos disfrutado de sus momentos felices y también los amargos sino que ha demostrado que sabe mantenerse fresca a pesar de tener tanta chicha culebronesca a sus espaldas.

Anoche se emitió un episodio especial, doble, en el que confluyen prácticamente todas las historias de lo que va de temporada. Este episodio ofrece todo lo mejor de Brothers and Sisters y pasa por todos los estados emocionales posibles, además de ser una maravilla a nivel de guión e interpretación.

Como lo he disfrutado tanto, y sin que sirva de precedente, voy a hacer una review repasando lo que más me ha conmovido, divertido, emocionado o enfadado del episodio. Cosas como el minúsculo diálogo que tienen Tommy y Kitty al comienzo del capítulo (“Oh, estás genial, me encanta tu pelo” – “Gracias, es mío”) que dicen tanto con tan poco me dan ganas de desmenuzarlo completamente pero, tranquilos, no lo haré ;)

Cuidado. Si no has visto hasta el 4x18 de Brothers and Sisters, hay peligro de que encuentres toneladas de spoilers.

Empezamos con una mítica cena con todos los componentes de la familia reunidos y Nora, por primera vez en la historia, quiere pedir comida a domicilio. Nada volverá a ser lo mismo en la familia Walker y este pequeño hecho de la comida Thailandesa es un pequeño representante de ello. Con pequeñas pinceladas se crea el cuadro ;)

Después de la cena cada hermano se retira y, haciendo gala de su incapacidad de guardarse las cosas, la noticia se va extendiendo al resto de los personajes. Con una habilidad pasmosa, los guionistas ponen sobre la mesa todos los asuntos relevantes de cada uno de los personajes y cómo les afecta esta nueva bomba. Kitty está preocupada por su cáncer y sólo quiere lo mejor para su hijo, Justin y Becca nos recuerdan lo mucho que se quieren, Kevin y Scotty siguen peleando por tener un hijo y cómo vender sus acciones podrían hacer todo más sencillo. Pero no sólo eso sino que ya, casi sin que nos demos cuenta, ponen sobre la mesa esa desconfianza innata que tiene Kevin hacia su hermano mayor Tommy. Sarah está sola con su amargura. Porque en este episodio es la amargura personificada.

Ya está. En 10 minutos de reloj han puesto todas las cartas sobre la mesa, han definido a los personajes y su dinámica entre ellos, han dejado claros casi todos los frentes de trama (faltaría Holly) y nos han mostrado el primer flashback dejando claro que el pasado de la familia va a volver a causar estragos en su relación. Sencillamente magnífico.

Una buena serie de personajes permite al espectador, desde su posición privilegiada, entender los puntos de vista de cada uno y entender en cada momento quién tiene razón, quién no y porqué actúan así. La discusión por la venta de las acciones de Ojai en la cocina con Nora reprendiendo a Sarah por su comportamiento y echándole en cara su actitud egoísta, no sólo es uno de esos momentos que te dejan completamente sin aliento sino que es un claro ejemplo de ello. Y cuando son Sally Field y Rachel Griffids las que dan vida a este estremecedor episodio, el resultado es más que brillante.

Uno de esos impresionantes momentos que nos regala la serie

A partir de aquí, a base de charlas y flashbacks, la historia detrás de la venta de Ojai va poco a poco esclareciéndose. A propósito del flashback, realmente ayudaban a hacer el capítulo más dinámico e interesante aunque no hayan aportado demasiado.

Con pequeñas pinceladas nos mostraban rasgos familiares de cada uno de los personajes y la relación que tienen entre ellos. La elección de sólo mostrar a los hermanos me ha parecido muy acertada. A ritmo de “Behind Blue Eyes” (canción que me encanta, por cierto. Sobre todo la versión de Limp Bizkit) descubrimos la verdad sobre lo que pasó.

Entonces se plantea un nuevo giro: la boda de Justin y Becca. He de decir que este nuevo paso me ha resultado algo macarrónico, no hacía falta que se casaran para conseguir refrescar el resto de tramas y provocar después ciertas secuencias. Por otra parte, la boda queda completamente diluida y entiendo que era una ocasión irrepetible de “quitárselo de encima” y no tener que volver a crear más trama alrededor de ello, porque ya ha dado prácticamente todo el juego que podía dar. Si es que es un guión TAN magnífico…

Kevin se tiene que enfrentar a lo que pasó y decide contarle la verdad a Aaron, el chico afectado, lo que nos da otra de las mejores secuencias del episodio.

Listen. I’m sure you must be feeling a lot of things right now, but that night… I don’t dwell on it. I’ve worked long and hard to make sure that it didn’t define me and quite frankly I’d like to keep it that way.

Considero que esta secuencia era especialmente difícil de llevar y lo han resuelto de la mejor y más elegante forma posible. Hace 25 años que ocurrió y Aaron ha conseguido que ese episodio de su vida no le defina como persona; lo ha superado, es feliz y deja claro que Kevin sólo actuaba movido por las inseguridades provocadas por la época ante la homosexualidad. Kevin debe superarlo y seguir adelante pero así no. No con el perdón de Aaron.

Y después de algo tan intenso, comienza ese tramo más divertido del capítulo que nos regala esa comedia tan característica de la serie y que, cuyos mejores momentos, suelen estar protagonizados por las antagonistas absolutas de la historia, Holly y Nora. Dos frienemies en toda regla. A lo Thelma y Louise, como ellas mismas dicen, elaboran un plan para conseguir avanzar en su la búsqueda de Narrow Lake. Nos ofrecen esa conversación telefónica con Robert o la pillada que hacen a Justin y Becca en plena “noche de bodas”. Gracias por las risas, chicas.

Poco a poco las cosas se acaban de aclarar y tras la tormenta llega la calma. Todos encuentran paz en lo sucedido y ponen a la familia por delante, como hacen siempre, en una de esas emotivas cenas con todos los personajes a la mesa.

Narrow Lake resulta ser un anagrama de Nora Walker y ninguno nos habíamos dado cuenta. Gracias al penique de recuerdo (yo tengo uno de esos de Philadelphia! xD) encuentran ese campo. Como bien dice Kevin en su brindis, hay que mirar hacia el futuro y ese nuevo campo, y el aparentemente inocente comentario de Sarah sobre su deseo de tener un campo de fresas, deja bastante claro que la familia permanecerá unida ante aquel que les está chantajeando y mirarán hacia adelante juntos.

He ido remarcando lo más destacable, para mí, del episodio pero he tenido que recortar y dejar cosas en el tintero por no hacer una entrada demasiado larga. Os invito a comentar vuestros momentos favoritos ;)

¿Qué más queda por decir? Brothers and Sisters es una gran serie que ha vuelto a darnos lo mejor de ella esta temporada y, sólo con este único episodio, ha demostrado el talento de la gente que hay detrás empezando por mi beloved Greg Berlanti.




jueves, 11 de febrero de 2010

Perdidos: Notas sobre el principio del fin.

Quien me ha visto y quien me ve. Si me paro a analizar mi relación con Perdidos, rápidamente me doy cuenta que el tempo ha ido siempre in crescendo. Bueno, realmente empezó en un moderado con la primera temporada que bajó adagio con la segunda. A partir de ahí, la cosa empezó a acelerarse pasando por el andante, allegro y alcanzando un sentimiento vivo en la cuarta temporada que consiguió mantener en la quinta, incluso alcanzando algún que otro punto en presto.

A estas alturas, y a pesar de la sobresaturación que he tenido con la serie a medida que se acercaba su estreno, mi amor por la serie seguía casi intacto y me esperaba una sexta temporada nunca más baja que un prestísimo. Desgraciadamente, no ha sido así.

Desde hace temporadas, sobretodo con las dos últimas, soy muy consciente de los fallos de Lost. Más que de sus fallos, de sus trampas. Es tan brillantemente hábil en algunas áreas que consigue distraer al espectador de esos grandes fallos que, por supuesto, tiene. Pero no importaba. Llegó un punto en el que disfrutaba dejándome llevar por sus WTF continuos: dejé de hacer teorías, dejé de leer en mil blogs todo lo que se decía de los episodios… simplemente me dediqué a gozarla con los brazos abiertos a cualquier cosa.

Pero ya no. Hasta aquí he llegado. Mi paciencia e interés, que siempre han sido exigentes, han activado las alarmas con el estreno de esta sexta y última temporada. Pero como no todo es negativo, y mis ideas son más caóticas que la línea temporal de esta serie, paso a enumerar algunos pros y contras (representados con color) que me han venido a la cabeza tras estos tres episodios.Por supuesto, si no estás al día con la serie ten cuidado porque hay spoilers a machete.


La realidad alternativa
Para mí ha resultado ser lo más interesante, motivador y entretenido de todos los episodios. Después de todo lo que hemos sufrido y sabido de los personajes (sin duda, lo mejor de la serie), no me sorprende que todo ese juego del ¿qué habría pasado si no se hubiera estrellado? me guste tanto. Me encanta ver cómo se relacionan en esa nueva posibilidad. Por supuesto hay factores modificados con respecto a la línea original, pero eso es lo que lo hace aún más atractivo. ¿Qué conexión se genera entre Kate, Aaron y Claire en esta nueva línea? Pues ahí lo tienes. Me atrae mucho y espero que sigan esta línea en todos los episodios ya que me resulta un soplo de aire fresco de lo más interesante que compensa aspectos negativos.

El templo
En serio… WTF?. Toda esta nueva trama con el japonés, su grupito, el templo, Sayid zombie no podría ser más aburrida. Si yo no pido nada! Me siento cómoda con el “todo vale” y con las sacadas de manga, de hecho, sean bienvenidos si lo que consiguen es emocionarme y fliparme como hasta ahora. Es lo que Lost mejor sabe hacer. Pero esta nueva tomadura de pelo no sólo no me engancha sino que, además, es una repetición de una trama que ha quedado ya muy obsoleta en esta serie. Los otros ya están muy vistos… hemos tenido los primeros, dharma, los de la cola… muchos otros que ya hemos dejado atrás y esa trama ya está quemada. Muertísima. Así de claro lo digo. Me aburro mucho.

El humo negro y compañía
Sí. Fue muy impresionante ver cómo el falso Locke se transformaba en humo negro y daba pal pelo a unos cuantos. Sí, toda la trama de Jacob, esos nuevos personajes que iban en busca de él, Lapidus, Sun y demás personajes del grupo es, como mínimo, curiosa y sospechosa pero realmente, tras la vuelta, se ha quedado en un limbo narrativo muy extraño que no sabes muy bien dónde ubicar ni porqué, sobretodo con respecto a los resultados de la bomba. Pero bueno, esta trama sigue siendo misteriosa a pesar de que esos nuevos personajes me den bastante igual y no descarto que la desubicada sea yo :P

La falsa tensión
Sin duda, lo que más he notado en estos tres episodios que van de temporada es que tratan de venderme un suspense totalmente falso e inexistente. Sin interés no hay tensión y todas esas secuencias en el templo de música intensa que trata de remarcar la chunguez de lo que está pasando me resulta tan impostada que acusa aún más la percepción negativa de toda esa trama. Sinceramente, no me provoca ningún tipo de desasosiego el ver al japo torturando a Sayid o Sawyer enfrentarse al grupo y salir por patas. No me creo nada, no veo un peligro real ni nada que me enganche lo suficiente como para preocuparme de lo que está pasando. Digamos que, para mí, estos episodios están llenos de momentos incómodamente anticlimáticos.

Por resumir, y ya hablando en general, todo lo que sucede en la isla ahora mismo, en definitiva, es aburrido. Me mantiene tan alejada y desconectada de lo que está sucediendo que ni siquiera me sorprendió ese momento final con Claire (y ya no hablemos de la resurrección de Sayid). La pena de Sawyer es muy bonita y Kate detrás de él también, pero es aburrido. El ritmo, en general, de todo lo que pasa en la isla es tan calmado, rancio y repetitivo para la altura de la serie en la que estamos que me ha decepcionado sobremanera. Quizá, y volviendo a la referencia musical que hacía al comienzo, a estas alturas me no esperaba nada menos que un prestísimo y me he encontrado con prácticamente todo lo contrario.

Después del camino tan intenso que hemos vivido con Perdidos, una sexta temporada de tan sólo 17 episodios y con tanta chicha como tienen (porque, seamos sinceros, después del cliffhanger del año pasado, tenían el mundo a sus pies. Infinitas posibilidades), debería ser capaz de, como mínimo, mantener el mismo nivel que anteriormente.

Pero tampoco quiero saltar las alarmas. Esta serie me ha dado muchas cosas, me ha regalado minutos y minutos de puro disfrute y yo sigo confiando en ella. Confío en que mejorará y confío en lo trepidante de su tramo final. Nunca confié en su final pero realmente yo soy de esas personas que saben valorar el camino y, aunque la sexta sea horrible y el final aún peor, nadie me va a quitar lo que, hasta ahora, he vivido con Perdidos.




viernes, 8 de enero de 2010

Hola, Dexter Morgan...

Es increíble que a estas alturas una serie como Dexter siga sorprendiendo. Temporada a temporada no sólo encuentran algo nuevo que contarnos sino que lo siguen haciendo con una maestría envidiable. ¿Quién nos iba a decir a nosotros tras la primera temporada que Dexter daría para tanto?

Aunque seguramente divague bastante y sea un popurrí de ideas que hay en mi cabeza, aviso que saldrán spoilers de la serie así que, si no estás al día y no quieres leer algo que no querrías saber, no sigas leyendo.

El final de la temporada anterior, y los carteles promocionales, apuntaban a una temporada enfocada en la paternidad de nuestro asesino favorito. ¿Qué haría Dexter con un bebé entre manos? En el season finale de la segunda temporada de la serie, un Dexter agobiado por una perturbada Lila decía una frase que se grabó en mi memoria “Es extraño tener una creación ahí fuera… una profundamente mutada versión de ti mismo, suelta por ahí, jodiéndolo todo. Me pregunto si así es como se sienten los padres”. Ahora me imagino a los guionistas diciendo “es hora de saberlo, Dex”.

Pero es algo que aún tenemos que descubrir. He leído algunas críticas referentes a lo rápido que la temporada se deshace del tema paternidad. Sin embargo, yo creo que aprovecha al máximo las posibilidades que le ofrece un bebé: el trasnochar, las emergencias repentinas y otros percances hace que sus planes se trastoquen constantemente. Un bebé no puede hacer más. Pero, tranquilos, el tema de la paternidad no se ha acabado ni mucho menos… es ahora, sin Rita, cuando va a descubrir si “es así como se sienten los padres”.

Pero Dexter ha lidiado con el tema de la paternidad y la familia desde otro ángulo. ¿s posible ser un asesino en serie y tener una familia? Mejor, ¿Es posible que esa familia sea feliz? ¿Es buena idea dejar el código a un lado? Dexter se enfrenta a su familia, a su nuevo enemigo, a su oscuro pasajero y al recuerdo de su propio padre en cada uno de los episodios de la temporada y siempre descubre algo nuevo sobre sí mismo. Ahí reside la grandeza de la serie.

Sin duda, uno de mis momentos favoritos de la temporada, y de la serie, tiene lugar en el cuarto episodio, “Dex Takes a Holiday”, cuando, en su ritual habitual para matar a Zoey Kruger, se da cuenta de que no quiere perder a su familia. Con sólo unos segundos, dicen tanto de la evolución del personaje y de lo que será durante la temporada, que no puede hacer otra cosa que parar y aplaudir. Literalmente. Sólo una escena demuestra lo magnífica que es la serie y el actorazo que es Michael C. Hall. La carga emocional y el significado hablan por sí solos así que os pongo el vídeo.



Pero es hora de hablar del mejor villano que ha dado luz esta serie: Trinity. De asesino metódico a padre de familia organizado, consigue fascinar a Dexter por su capacidad de coordinar sus dos vidas. Tienen tanto en común que asusta pero hay algo que Arthur Mitchell nunca tuvo y es su Harry particular. No ha sido capaz de mantener su máscara dentro de la familia y arrastra a los que más le quieren a la oscuridad con él… algo que Dexter siempre evita por encima de todas las cosas.

Los antagonistas de Dexter han ido evolucionando dentro de un mismo parámetro. El Ice Truck Killer, también su hermano, conocía su pasado y abre los ojos a Dexter jugando con él y con su obsesión por la sangre. Dexter se conoció a sí mismo entonces y fue con Lila con quien fue capaz de expresar en voz alta que había algo oscuro dentro de él. Miguel Prado llevó la relación un poco más lejos, y fue el primero con el que compartió de verdad el secreto y su primer intento de amigo de verdad. Trinity ha sido distinto… ha empezado siendo un maestro para Dexter y le ha causado fascinación hasta el último minuto. Incluso en el momento que le mata recibe una última lección de Arthur.

Como no esperaba de otra forma, la evolución de las tramas de la temporada ha estado cuidada al milímetro. No sólo no se han precipitado en ningún momento ni con ninguna de las historias, sino que siempre se las ingenian para coordinarlas de tal forma que se enlacen de forma natural. Un claro ejemplo de ello ha sido el tratamiento de la trama de Debra y la búsqueda de Laura Moser.

Y la tensión. ¡Qué tensión!. Qué manera de jugar con nosotros, sutil y no tan sutilmente. Esta ha sido la temporada del suspense por excelencia. En cada episodio nacían y morían grandes incógnitas y grandes expectativas que tenían como madre esa impaciencia que nunca había sentido hasta ahora con la serie de saber el final, de ver cómo iba a acabar todo. Si hay algún momento representativo de esto es, sin duda, ese “Hello, Dexter Morgan”. Se acababa Kyle, esa tercera máscara de nuestro protagonista, y llegaba el gran duelo final. Emoción.

Como he avisado en un principio, este comentario ha sido un popurrí de ideas sueltas más que otra cosa. Ha sido una temporada tan espléndida que me resulta complicado analizarla y hacerle justicia, por lo que he decidido dejarme llevar por mis caóticos sentimientos para con la serie. Pero no quiero acabar el post sin hablar de las posibilidades que nos ofrece la quinta temporada.

Ese final, con mandíbula desencajada incluida, supone un impacto brutal en todos los aspectos de la serie. Todos. Es el soplo de aire fresco por excelencia. Dexter tendrá que afrontar definitivamente su paternidad. Justo después de haber declarado abiertamente su intención de luchar contra el oscuro pasajero, y de haberse dado cuenta de que su familia ha conseguido regalarle sentimientos que nunca antes había sentido, justo ahora le dan este mazazo que lo desmorona todo. Esta temporada hemos visto a Dexter perder los papeles (“Debería haberte matado cuando tuve la oportunidad”)… ¿será ahora cuando se desate del todo su demonio interior?¿Conseguirá mantener la sangre fria?. Para más INRI, Debra ha descubierto el origen de Dexter. No creo que eso le llevase necesariamente a descubrir la verdad sobre su hermano pero creo que lo hará… eso sí, no creo que sea en esta temporada.

No quería enrollarme y aquí me tenéis, doce párrafos después, despidiendo el post con la sensación de haberme dejado demasiadas cosas en el tintero. En fin, vuelve pronto, Dexter.



domingo, 31 de mayo de 2009

Porqué True Blood no es para tanto...

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Con motivo del escaseo de series y de la proliferación de promos de la segunda temporada, decidí que era el momento de ponerme en serio con la nueva serie de Alan Ball. Como se puede adivinar por el título, me ha decepcionado y han sido los comentarios positivos y promesas de mejora lo que ha hecho que siguiera episodio tras episodio.

Cuando acabó la temporada, aparecieron muchos comentarios en la red que leí por encima y esa aparentemente opinión común de que era una gran serie ha sido lo que me ha animado. Pero ahora, aunque me llevaré palos en los comentarios, tengo que hablar de los motivos por los que True Blood no me parece en absoluto para tanto.

Sookie.
Podría protagonizar un "No te soporto" ella solita con su forma de ser caprichosa, inmadura y absurda. Y no me hagáis hablar de la habilidad que tiene para cambiar de humor, olvidarse de las cosas y estar feliz de la vida cuando los cadáveres brotan a su alrededor. Es insultantemente tonta y su lógica carece de toda ídem. Anna Pakin tampoco ayuda. Al comenzar la serie me planteaba incluso dejarla sólo porque no soportaba su "interpretación" (ni a su personaje): sobreactuada y con un acento sureño más falso que un billete de 6 euros. No se si porque de verdad mejora con los episodios o simplemente te acostumbras, pero pasada la mitad de temporada conseguí superarlo y soportarla medianamente. Os prometo que estuvo a punto de hacerme dejar la serie.

Y por cierto, no ha aparecido mucho en esta temporada pero parece que tendremos niñata vampira para rato en la segunda y lo siento pero tampoco la soporto. Puedo con una Sookie pero no con dos.

Vampiros que han salido del ataúd.
Uno de los factores que más me llamaban la atención de True Blood era la idea de una comunidad vampírica que se encuentra al descubierto en la sociedad. Se sabe de su existencia e incluso intentan vivir de la misma forma y los mismos derechos que los humanos. Evidentemente esto genera polémica y a no todo el mundo le hace gracia que seres que llevan matando siglos ahora habiten entre humanos como si nada. Desgraciadamente, la serie no aprovecha en absoluto esta rama y nos dan pequeñísimas dosis por medio de unos debates televisivos y por la reacción de los protagonistas de la serie, pero no tratan el tema desde el punto de vista de la sociedad en su conjunto y yo creo que es un gran error. No encontrarme con esto ha sido otra gran decepción.

Evolución de las tramas.
Quizá sea el peor rasgo de la serie. Hay potencial, y mucho, y no voy a negar que existen tramas altamente interesantes (de las que hablaré más adelante) pero todos y cada uno de los episodios dejan tras de sí una sensación común y es que no existe un equilibrio entre todas las historias. Algunas se dejan olvidadas durante un par de episodios, otras avanzan muy rápido y de repente se frenan, se abren flancos que no se vuelven a tocar. No existe un patrón, una evolución constante y coherente de las cosas y desde luego la forma de enlazar unas con las otras, de equilibrarlas, no es nada hábil y es por esto que True Blood nunca llega a despegar. No hay ningún episodio que digas: wow, este ha sido bueno. No. Hay momentos, cosas puntuales, clímax conseguidos pero en general es un popurrí mal mezclado de tramas cuyo resultado no es nada satisfactorio.

Además CASI todo está tratado como de puntillas. No me llega a importar quién es el asesino, no me causa ningún tipo de emoción (y mira que es raro en mí) la relación entre Sookie y Bill ni la falsísima supuesta tensión sexual entre Sam y Sookie o el hecho de que Jason se meta él solito en todos los fregaos. No consiguen que me conecte con las tramas o los personajes.

El caso principal.
Vamos a ver, señor Ball... ¿Cuál es la historia principal de su serie? ¿Bill y Sookie?¿Los asesinatos (y el asesino)?¿Reflejar la lucha vampiros vs. humanos? Esta última desde luego es uno de los temas generales (como ya he dicho, desaprovechado) pero aunque podría parecer claro que el caso principal son las muertes y su culpable, constantemente (y como consecuencia de lo que comentaba en el punto anterior) se pierde el norte de lo que se está contando y esta espina dorsal no está bien definida ni desarrollada. La resolución de los asesinatos es forzada (aunque se predecía desde que el culpable de repente adquiere su propia trama) y el punto final, el clímax, como bien explica Thursnext, es totalmente erróneo y se carga cualquier posibilidad de ofrecer un último episodio tenso y trepidante.

Desaprovechar el potencial.
En definitiva, la sensación general con True Blood ha sido de decepción. Los elementos están ahí, existen y tienen muchas posibilidades, pero no las han aprovechado ni de lejos.

Pero no quiero ser injusta y dejar sin mencionar algunos elementos de la serie que sí he disfrutado y que, mayormente, han sido los motivos que me han hecho continuar.

Tara, Tara y más Tara.
Es un personaje fascinante con una historia aún más fascinante. Rutina Wesley y Adina Porter (Tara y su madre respectivamente) son dos fabulosas actrices (sobre todo la madre) que le han dado una fuerza y una personalidad a sus personajes únicas y la historia que ambas protagonizan no sólo es la más interesante sino la más potente, la mejor llevada, la más emotiva y con tanta fuerza...

Otros secundarios.
Ha sido gracias a los buenos secundarios que he llegado hasta el final con la serie. Tara es la más destacable pero hay otros que hacían los capítulos algo más llevaderos. Aunque relación de Sam con Sookie es forzada y está mal llevada, el pasado de éste me interesa mucho. Cómo se ha enfrentado y vivido con su condición. También me gustaba mucho la idea del perro guardián, es una pena que no lo hayan explotado más. Es otra de esas cosas que dejan a medias y han perdido antes de poder usarla.

Lafayette me resulta extremadamente divertido. Su estilo de vida, todo lo que representa en ese mundo humanos contra vampiros y su personalidad hacen de él un soplo de aire fresco para los episodios. Una pena que parece evidente que no le disfrutaremos en la segunda temporada.

Como habréis notado, no soy especialmente fan de Jason. Todas sus tramas no me interesaban prácticamente nada y era lo mismo una y otra vez. Lo único más interesante es su relación con el vampiro contable, pero se acabó muy rápido. Y es una pena lo de Jason porque es incluso más protagonista que Bill, un personaje infinitamente más interesante que los dos hermanos Stackhouse. Ese episodio en el que descubrimos cómo se hace vampiro, y refiriéndome a esa parte en concreto, es una de las cosas que más me han gustado. Quiero ver más de Bill, quiero ver su pasado, quiero ver cosas que ha vivido, el destape de los vampiros a través de sus ojos.. Hay tantas posibilidades...

Bizarrismo, vampirismo y otras cosas del morder.
True Blood es rara, si, y eso quizás juega generalmente a su favor. Tiene sus momentos gore, momentos cuelgue (lo de la sangre de vampiro me encanta) o momentos sexo duro que generalmente vienen bien. El mundo de los vampiros es interesante y cómo van explicando e introduciendo los mitos típicos del tema y haciéndolos propios. También es muy interesante que hayan metido otras criaturas extrañas: demonios (aparentemente), shapeshifters, telépatas.. y lo que nos quedará por ver. Por cierto, la cabecera es fantástica y la canción pegadiza, genial y muy adecuada.

De cara a la segunda temporada (y sin olvidar el patético cliffhanger) me apetece mucho ver qué rollo se trae la nueva con Tara y con Sam. El tema de Jason y la iglesia de la luz no me haría mucha gracia si no pensara que es por ese lado por el que quizás metan el tema social de los vampiros vs. humanos.

En definitiva: esperaba muchísimo más de True Blood pero, a pesar de todos sus fallos, ha conseguido engancharme y hacerme disfrutar con alguna de sus tramas. No porque sea mala (aunque tenga algunas mediocridades) sino porque tiene tanto potencial que molesta mucho más de lo que debería. No es mala serie, pero tampoco es buena serie. Tiene sus cosas llamativas y un par de historias que hacen que se sostenga el interés. Espero más de la segunda (porque no le voy a dar infinitas oportunidades). Ea, ya podéis comerme :P


martes, 28 de abril de 2009

What kind of season has it been...

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Hace tiempo que acabé con la primera temporada de El Ala Oeste y aún no me había parado a comentarlo por aquí. Lo cierto es que siempre que pillaba la serie en La 2 me sentaba a verla y pensaba: tengo que ver esta serie como dios manda. La entrada no contiene spoilers.

Finalmente llegó la hora de cumplir con ello y ahora me maldigo a mí misma por no haberlo hecho antes. La serie se disfruta mucho más en inglés aunque al principio resulta considerablemente apabullante, pero una vez que te haces con su ritmo de conversación, resulta tan maravillosa e inigualable...

Es cierto que es una serie difícil y yo diría que está enfocada a aquellos que sean cinéfilos y seriéfilos. Requiere mucha concentración y es cualquier cosa menos ligera, no deja ni un minuto de descanso al espectador y, añadiendo el caso Español, tiene una temática que fácilmente puede echar para atrás a espectadores potenciales.

Pero El Ala Oeste no es sólo una serie política sino que es un delicioso drama de personajes. Todos ellos están perfectamente perfilados desde el principio y al poco de comenzar a ver la serie es muy fácil vaticinar la reacción que tendrán los protagonistas ante ciertos eventos. Esto está apoyado por un elenco remarcable y natural que consigue apropiarse de los personajes y darles ese toque personal. Cualquiera podría decir que ese es el trabajo de un actor pero realmente resulta complicado llegar a fusionar el actor con el personaje y que seas capaz de verlos como uno.

Muchos han hablado maravillas de la serie elogiando a sus actores, sus forma de llevar las tramas, sus diálogos, sus personajes y prácticamente todos los elementos que componen El Ala Oeste y por ello yo me quiero centrar en lo que hace que, para mí, esta serie sea especial, altamente recomendable y una de las mejores ficciones televisivas de la historia.

Los diálogos.

Cada palabra, cada gesto, cada comentario, desde lo más aparentemente trivial hasta monólogos intensos tienen un objetivo, aportan información sobre la trama, el personaje y sus sentimientos o se posiciona en el tema que se está tratando. Nada es prescindible y todo se dice por una razón.

El contenido

Esos diálogos y en general los temas de la serie están repletos de cultura en todas las facetas inimaginables. Uno podría pensar que la política es el centro de todo, y así es, pero lo realmente fascinante de El Ala Oeste es su capacidad para mostrar diferentes puntos de vista u opiniones dentro del mismo tema. Enfrentamientos entre el staff del presidente, opinión pública, periodistas… Todo contribuye al enriquecimiento de lo que se está diciendo. De hecho, me costó acostumbrarme al hecho de que cada vez que veía un capítulo me sentía bastante tonta. Si, los personajes son tan listos y saben tanto de todo que a veces resulta exagerado pero detrás de eso hay un hombre llamado Aaron Sorkin que debe tener la cabeza como un frigorífico para albergar tanto conocimiento. Si, existe la documentación, pero El Ala Oeste rezuma inteligencia y hay muchos comentarios, detalles o referencias que son imposibles de hacer si no se sabe de antemano lo que se está hablando. Sorkin es un genio y punto.

El Equilibrio.

A propósito de la genialidad del creador y guionista, otra caracterísitica que contribuye a la maravillosidad de la serie (se que es un palabro, pero debería existir sólo para usarlo aquí) es el equilibrio de las tramas. En cada episodio tenemos política, relaciones, temas intensos y temas más triviales. La combinación de todos ellos es generalmente perfecta. Sorkin maneja el uso de los diferentes temas con una habilidad pasmosa, recurriendo al dramatismo cuando ha de hacerlo y a al comedia cuando el espectador necesita un respiro. Si, tiene sus momentos patrióticos o exageradamente emotivos pero están tratados con tanta maña que uno no se da cuenta.

La realización.

Es la marca de la casa. Uno no es capaz de concebir una serie de Sorkin sin esos largos paseos por los pasillos, donde los personajes mantienen sus intensas conversaciones a la vez que caminan entre las paredes de la casa blanca. Unos se van, otros se unen y siempre hay gente rondando por los alrededores. Todos interactúan con todos, no hay chit chat. Si una secretaria tiene que dar un mensaje, aparece, lo da y sale de cuadro, sin más rodeos sin holas ni adioses. Todo esta medido al milímetro. Después de disfrutar de esto en Studio 60, me lo he pasado en grande al poder verlo de nuevo en El Ala Oeste. La puesta en escena es como un baile, como una coreografía de cámaras en movimiento, personajes y diálogos. Me fascina.

Como me he extendido bastante, voy a dejar mi comentario sobre mis personajes favoritos y cosas más específicas de la serie para cuando acabe la segunda temporada, pero quiero hacer una mención especial del quinto episodio. Los tres últimos (el último es el que da el nombre al post) son también muy grandes y tienen discursos de esos que te dejan con la boca abierta, como el de Leo al final de "Let Bartlett be Bartlett". Soy fan de los discursos frikis que se monta de vez en cuando el presi, como cuando habla de los parques naturales o de Micronesia. Y recuerdo especialmente las carcajadas que me provocó la historia del pez de CJ y Danny.. aunqeu algunas conversaciónes de Donna y Josh no se quedan cortas. Pero, como he dicho, me guardo mi repaso a los personajes para el siguiente post que, seguro, será pronto.

En fin. El Ala Oeste es esa serie que no estas viendo y que deberías estar haciéndolo. Es esa serie cuyo aspecto inicial puede echar para atrás pero una vez que empiezas con ella te atrapa y no puedes dejarla. Es un ejemplo de buen hacer, una producción impecable y el resultado de un conjunto de talentos que se han unido para dar con esta maravilla de la televisión. ¿Te he convencido?.



miércoles, 8 de abril de 2009

E.T. vuelve a casa (y Fringe a nuestras pantallas)

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Quién me iba a decir a mí al comienzo de la temporada de Fringe que a estas alturas estaría deseando que se acabase el largo parón que hemos tenido de la nueva serie de J. J. Abrams.

Este primer año ha sido irregular pero con evolución constante. De primeras muy convencional y no especialmente llamativa o recomendable, Fringe ha ido poco a poco afianzando su formato, contenido e intención hasta el punto de llegar a ser un entretenimiento semanal imprescindible. Esta Expediente X moderna ha encontrado el equilibrio de sus diferentes componentes y con la reciente entrega, "Inner Child", lo ha vuelto a demostrar.

El misterio, la ciencia ficción, la acción, los toques de humor y el drama unidos a una moderada ración de trama horizontal han dado como resultado unos últimos capítulos que deberían ser la envidia de muchos procedimentales actuales porque sí, aunque con sus excentricidades y peculiaridades, Fringe es un procedimental.

Pero no quiero irme por las ramas y entro directamente a hablar del capítulo de esta semana (por lo que deja de leer si no has visto el episodio. Sólo hay spoilers de éste). "Inner Child" no sólo es un claro ejemplo de esa fórmula perfecta que comentaba antes (tiene de todo y en su justa medida) sino que además es un delicioso homenaje a una de las películas más mágicas de Spielberg: E.T. El Extraterrestre.

Todo está inventado y ya me imagino la mesa de guionistas en un brainstorming de fenómenos fringe. Alguno diría "¿Y sí hacemos que un niño se conecte emocionalmente con Olivia?" y otro contestaría "Si, claro, y le hacemos beberse cerveza de la nevera mientras vemos a la Dunham pulular borracha por el FBI" (hubiera sido divertido, por cierto). ¿Y por qué no hacer un homenaje a ET, ya que estamos?

Y así ha sido. Un bonito, adaptado y efectivo homenaje a la entrañable historia del extraterrestre. El estar encerrado desde su nacimiento le otorga al ET de Fringe una habilidad excepcional de sentir y escuchar lo que le rodea. Tanto es así que en un mundo extraño donde todo le asfixia, conecta con esa mujer amable y sincera que le habla con delicadeza.

Ella trata de comunicarse con él y, al igual que Elliott colocaba una ristra de caramelos de colores, Olivia juega con unos M&Ms, al igual que Elliot se ponía enfermo a la vez que ET, el niño siente el frío de Olivia al entrar en la nave refrigeradora... De la misma forma que ET hace a las bicis sobrevolar el bosque, el pequeño protagonista del episodio muestra a Olivia el camino de la forma más fácil que puede: Escribiendo las indicaciones en su dirección de lectura o dibujando esa flecha con los dulces desechados por la agente..

Hasta el aspecto físico del niño recuerda a E.T, a la vez que inspira algo de miedo, es tierno y no sólo conecta con Olivia sino también con el espectador. Por ello nos emociona saber que quieren llevárselo. Ha sobrevivido en unas condiciones extraordinarias y es tan digno de estudio como un pequeño ser extraterrestre que cura con sólo tocar tu dedo.

Pero las crudas historias a veces necesitan finales felices y al final los malos no se salen con la suya y el grupo de amigos consigue despistarles y rescatar a E.T. En este caso no vuelve a casa, sino que se lo llevan a un nuevo hogar.

Esperemos que este especial empatizador acabe siendo un niño feliz con una vida normal, algo que "El Observador" parece no haber conseguido. ¿Estará igualmente unido a Olivia? Solo el tiempo lo dirá.

martes, 22 de enero de 2008

C.S.I. : Peligro Sepulcral by Quentin Tarantino.

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Recientemente he tenido que ver este episodio por motivos académicos (podéis suponer el gran trauma que esta tarea me ha supuesto) y me ha parecido interesante, ya que estoy, comentarlo.

Este episodio doble que puso fin a la quinta temporada de Crime Scene Investigation (la original, Las Vegas), fue escrito y dirigido por, mi morboso, talentoso y admirado , Quentin Tarantino.

He de confesar que C.S.I. es una gran serie pereza para mí. Lo que he visto me ha gustado mucho, y de hecho se pasa extremadamente rápido, pero al ser una serie con episodios tan autoconclusivos y mucho menos susceptible de atracón que otras, una vez que perdí el hilo de seguir la serie poco a poco, ahora me da mucha pereza ponerme. Lo bueno de su formato es que he podido ver este episodio sin peligro de spoilers inmensos o de no captar a los personajes, de los que conozco lo básico y parece que en cinco temporadas no han cambiado mucho.

Volviendo de nuevo al capítulo en cuestión, me ha gustado mucho y he disfrutado enormemente con la gran cantidad de personalidad Tarantiniana de la que está impregnada la historia y la dirección. Desde las situaciones límites de claustrofobia (parece ser que Quentin tiene algun tipo de trauma con ser enterrado vivo) hasta los detalles más gores y desquiciados. El sueño que tiene Nick, presenciar su propia autopsia con los compañeros riéndose de él, sin ningun pudor y manteniendo una de esas conversaciones locas, absurdas pero con tanto fondo tan características de Tarantino, es simplemente demencial.

El episodio lleva muy bien el drama y la tensión. Juega muy bien con la evolución del caso y cómo los protagonistas se dejan llevar por lo que ocurre. Si bien es cierto que tiene muchos puntos muertos derivados de la propia naturaleza del formato televisivo y de esta serie en concreto, pero los dejo pasar.

Me ha resultado tan altamente lucrativo y entretenido que hasta me han dado ganas de empezar CSI... eso sí, he echado de menos un cameillo suyo.
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