jueves, 8 de noviembre de 2012

Series en el entorno de la televisión conectada... ¿Lo qué?

El pasado fin de semana estuve rondando por el IV Festival de Series organizado por Canal + en Madrid. Dentro del marco del festival, del que mi apañero David Pastrana ha hecho una crónica repasando lo más destacado, tuvo lugar una mesa redonda titulada “Series en el entorno de la televisión conectada”.

¿Y ezo quéh lo que eh? Ese es el tema, que hoy en día aún no lo tenemos muy claro, pero los participantes de esta charla hablaron principalmente de cómo internet ha afectado al mercado y la industria televisivos. Jose María Álvarez Mozoncillo (catedrático de Comunicación Audiovisual en la URJC), Gonzalo Martín (Vicepresidente de Arenas Entertainment), Marina Such (vice-reina de las series :D), Jorge Gallardo (Espejo Público) y Marilín Gonzalo (editora de contenidos de Hipertextual) aportaron sus diferentes puntos de vista con ayuda de Pablo Romero (director de contenidos de Canal+ Yomvi), que ejercía de moderador.

 El taller no fue todo lo interesante que podría haber sido. Primero, el apretado calendario no dejó el tiempo necesario para que la cosa acabase de arrancar. Y segundo, porque realmente no se generó un debate. Cada ponente exponía ideas con mucho potencial pero raramente había una réplica o un diálogo fluido que las desarrollara. Con todo, sí se pusieron sobre la mesa temas interesantes sobre los que me gustaría reflexionar aquí y dar mi punto de vista con la intención de debatir con vosotros lo que allí no se pudo.

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jueves, 1 de noviembre de 2012

El tiempo y la narración fragmentada


La fragmentación es una característica esencial de la ficción audiovisual. Aunque siempre hay excepciones, es muy difícil encontrar una película y aún más una serie en la que no exista ningún tipo de fracturación en su narrativa, ya sea por el montaje de planos, por la alternancia de trama o por la manipulación del tiempo en general.

Desde algo tan básico como el montaje de secuencias a partir de diferentes planos, los mecanismos de fragmentación de historias y del tiempo narrativo siguen evolucionando día a día. Diría que es una de las características de la narrativa audiovisual que más definen el estilo de una tendencia, de una época o de una filmografía. Actualmente, por ejemplo, en un entorno donde un vídeo de youtube de dos minutos ya es demasiado largo, vemos cómo aquellos productos dirigidos a los más jóvenes suelen caracterizarse por un montaje ágil y un ritmo que huye de lo contemplativo.

La narrativa audiovisual cuenta con infinitas herramientas para jugar con los tiempos, los ritmos y el orden. En la ficción televisiva se aprecia aún más claramente cómo la serialidad prácticamente obliga a esta fragmentación en las historias. Cada episodio debe combinar en su escaleta varias líneas de trama que tienen lugar de forma simultánea, y administrarlas es una parte vital del éxito del relato.

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viernes, 26 de octubre de 2012

Viendo la tele con la luz encendida

Vuelvo a estar de vacaciones festivaleras y ésta vez le ha tocado al Festival de Cine Fantástico de Sitges. El terror es uno de los géneros por excelencia de estos diez días de vísceras, apocalipsis y robots, un género capaz de dar pelotazos increíbles en el cine pero considerablemente delicado en televisión.
Desde aquellas radionovelas con voces guturales y efectos de sonido para crear atmósfera, la antología ha sido el formato por excelencia del género. Alguno de aquellos primeros títulos siempre serán clásicos televisivos: ‘Historias de la cripta’, ‘Alfred Hitchcock Presents‘, ‘The Outer limits’ o la gran ‘The Twilight Zone‘.

Varias décadas después, la ficción televisiva de terror nos llega con cuentagotas y generalmente mezclada con la fantasía o rebajada con suspense. Aunque siendo justos, el terror puro siempre ha sido escaso en televisión. Es un género delicado que expulsa (o repele) a cierto tipo de público por defecto y es comprensible que las cadenas lo miren con recelo cuando están en busca de algo competitivo.

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miércoles, 17 de octubre de 2012

Expectativas y prejuicios televisivos, ¿Pedimos peras al olmo?


¿Qué le pedimos a una serie cuando nos asomamos a ella? ¿Pedimos historias relevantes y transcendentes? ¿Puro entretenimiento? ¿Unos personajes con los que sentirnos identificados?

La comunidad de ¡Vaya Tele! demuestra cada día el variado rango de expectativas y exigencias que cada espectador tiene para con las series. A la hora de acercarse a un nuevo programa televisivo, nuestra subjetividad y lo que buscamos de él entra en juego pero, ¿Se tiene suficiente en cuenta lo que ese programa pretende ofrecernos?

Yo misma saqué mi ojo más crítico con el visionado del piloto de ‘Revolution’. No encontré el universo post-apocaplíptico que esperaba. Sin embargo, algunos lectores afirmaban considerarlo entretenido y adecuado a sus expectativas.


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lunes, 15 de octubre de 2012

Cinco errores del piloto de 'Revolution'



Hace más de un par de meses me estrené en ¡Vaya Tele! hablando del High Concept y los peligros que como concepto implicaba su aplicación en televisión. La próxima semana, el 17 de septiembre, una desesperada NBC estrena la enésima serie-evento de los últimos años, ‘Revolution‘, un gran ejemplo de los inconvenientes y errores habituales que genera este tipo de planteamientos.

Todo lo que necesitáis saber sobre el equipo detrás de este estreno, el punto de partida de la historia y demás información lo tenéis en este post, por lo que me salto las presentaciones y voy directamente al desmenuce del episodio y a explicar con cinco motivos por qué considero que es un piloto muy fallido.


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miércoles, 3 de octubre de 2012

Las claves del buen piloto


Siempre he defendido que una serie requiere varios episodios para encontrarse y establecerse, para adaptarse a su casting y para comprobar qué funciona y qué no. Precisamente una gran ventaja de la ficción televisiva es que su carácter seriado permite una gran evolución y ajuste del contenido, y por es por esto que juzgar y rechazar un nuevo título tras su piloto puede ser un gran error, además de injusto.

Sin embargo, cuando decenas de series se unen anualmente a las producciones existentes, es complicado poder dedicarle a los nuevos estrenos el tiempo necesario para valorarlos. En este entorno, el piloto cobra una importancia vital tanto para la cadena como para el espectador; una presión de la que rara vez logra salir bien parado.

Los descalabros comienzan ya en la etapa de promoción. Como comentaba hace unos meses, el High Concept facilita mucho las labores de marketing; concentra en interés en un punto de partida o un catalizador de conflictos llamativo. Aunque estos reclamos suelen funcionar, crear una expectativa tan grande es una práctica de riesgo que aumenta la posibilidad de decepción y, como consecuencia, fuga de audiencia en el segundo episodio.

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jueves, 27 de septiembre de 2012

Televisión vs. Cine... ¡Fight!

Disculpad el retraso. En estos momentos me pilláis de vacaciones en mitad de la vorágine cinematográfica del Festival Internacional de cine de San Sebastián, cita anual a la que nunca falto y del que, por cierto, los compis de Blog de Cine, están haciendo seguimiento, si os interesa.

Ya que llevo varios días disfrutando de otra de mis grandes pasiones (el cine), ¿Qué mejor momento que proponer uno de los debates que más costras levantan en esto del entretenimiento audiovisual? En los albores del negocio televisivo, la ficción surgió como una mera amortización, como una forma de sacar partido a decorados construidos y aprovechar agendas libres entre producciones cinematográficas.

Ahora, varias décadas después, la pequeña pantalla es considerada por muchos como la mejor plataforma para desarrollar historias. Los argumentos a los que se suele recurrir para defender uno u otro lado tienen que ver con varios aspectos: el formal, el social, el empresarial… A continuación voy a tratar de exponer los que habitualmente se utilizan para defender una u otra plataforma.

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