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miércoles, 26 de mayo de 2010

FAREWELL 09/10: Adiós serie, Adiós.

El cadáver de LOST aún no se ha enfriado (y menos según lo están tratando algunos) y todavía cuesta pensar en escribir sobre otras cosas, pero hay que seguir con nuestras vidas televisivas. La temporada ya se nos va y hay que seguir despidiéndola. Ya he hablado de varios finales de temporada pero hoy las protagonistas son esas series que he ido abandonando por el camino.

Es curioso cómo las cosas cambian con el tiempo. Yo hasta hace nada era de ese tipo de seriéfilo al que le cuesta mucho abandonar las series a medias. Pero últimamente me doy cuenta que ya no sólo no me cuesta tanto ser más selectiva sino que no me da ninguna pena dejarlas cuando se que ya no me aportan nada. ¿Por qué no lo hice antes? Podría haber reciclado muchas horas en ver otras series que merecen más la pena…

Gossip Girl.
Me resulta gracioso pensar la manía que le tengo ahora a esta serie y lo mucho que me gustaba allá en la primera temporada. El año pasado empecé a notar el cansancio y el desinterés y hacia la mitad de la temporada lo dejé. Con la tercera decidí darle una segunda oportunidad… Después de un visionado para entendidos de lo que me faltaba me puse con ella pero, tras dos o tres episodios, definitivamente supe que había perdido todo el interés en la serie y sus personajes. No me da ninguna pena dejarla.

Life UnExpected.
Otra que tal. Ya dejé claro en mi ultimo post sobre el nuevo drama de CW, que todo lo bueno que prometía con aquel piloto que nos enamoró a muchos, no ha se ha cumplido y ha decidido ser una serie simplona, repetitiva y tipiquísima. Una pena, me apetecía un drama familiar de tono inocente… Hace tiempo que no tenemos.

White Collar
De momento está en stand by, no por mis ganas de verla sino por los comentarios de que la última etapa de la temporada mejoró considerablemente. Me cuesta creerlo. Siempre fue muy tontorrona y los casos no eran lo que esperaba de ellos. Después de aquella resolución a la remanguillé del cliffhanger de mitad de temporada me sentí tan estafada que ahí acabó mi relación con la serie. Probablemente para siempre.

Castle
Siempre he dicho que Castle era prescindible. Los casos son predecibles, nada interesantes y la química entre los protagonistas totalmente nula. Pero Nathan Fillion era tan divertido y encantador y su familia (madre e hija) nos regalaban escenas tan molonas que yo seguía y seguía. Pero ya no. Tras cinco episodios de la segunda me di cuenta que los pros ya no eran suficientemente fuertes para ganar a los contras. Y no, no me creo que haya mejorado.

Accidentally on Purpose
Este es otro de esos títulos que eres consciente de que es simple y prescindible. Una de esas series que entran de lleno en la lista de placeres culpables. Y lo era. Tengo un amor especial incontrolable por Jenna Elfman desde Dharma y Greg, y su acompañante masculino hacía el viaje más que interesante. Pero poco a poco perdió la parte de “placer” y se quedó sólo con el “culpable”. A mitad de temporada cayó de mi lista.

Flashforward
La gran decepción de la temporada. Eso les pasa por crear tanto hype y no saber respaldarlo medianamente. Su absurdo intento de hacer una serie más o menos autoconclusiva a partir de un detonante tan tan seriado nunca lo comprenderé. Fue su gran fallo… No intentes hacer un Lost autoconclusivo porque no se puede.

One Tree Hill
En este caso el abandono ha sido más de forma natural. Ya desde la temporada cuatro la cosa empezó a bajar considerablemente, llevándonos por una serie de tramas cada vez más absurdas y unos personajes que ya no decían nada. Pero “Los Scott” me tenían pegada y decidí acabar la sexta. Ellos mismos pensaban que sería la última por lo que me funcionó totalmente como final de serie. Ví los dos primeros de esta temporada y ya fue la sentencia definitiva: para mí, OTH tiene seis temporadas. Fanesia pura.

10 Things I Hate About you
Esta fue una serie perfecta para el verano pasado. Entretenidilla, ligerilla y simpática. Y mantenía lo suficiente el espíritu de la peli. Pero desde que ha vuelto del largo parón no me hace ni pizca de gracia. Siempre fue una serie tonta pero no me importaba. Ahora sí. Ahí se queda.

Make it or Break it.
Me doy cuenta de que el verano es el mal, me hace ver todas estas chorriseries. Siempre fui consciente que este culebronaco de gimnastas era malo con ganas pero enganchaba taaaanto. Pero cuando volvió, ya había perdido todo interés y no tengo ninguna intención en recuperarlo.

V
Acabo con una que decidí que el que yo siguiera con ella o no dependería de su futuro. Si acababa, hacía el esfuerzo por seguir (me quedé en el parón) y acabar. Si seguía, pasaba olímpicamente de ella. Como ha sido lo segundo, pues otra que se queda por el camino. Me da demasiada pereza y no me llama especialmente seguirla.


Me sorprende la cantidad de abandonos que he tenido esta temporada pero cuando cada vez se dispone de menos tiempo para ver cosas, hay que volverse más exigente y selectivo (y ver cosas como Drop Dead Diva xD). Vosotros ¿Qué series habéis abandonado?




viernes, 16 de abril de 2010

Las mil caras de Nueva York

Nueva York es una de las capitales del mundo. Es una ciudad heterogénea y la más europea de las metrópolis americanas. Nueva York es símbolo de glamour, de negocio, de éxito, de nuevas oportunidades…. Pero también es oscura y peligrosa. Muchos adjetivos van inherentes a pronunciar el nombre de la gran manzana y las series tienen en esa ciudad un punto de referencia para situar sus historias.

Recientemente hemos podido disfrutar un Nueva York cosmopolita representado como un gran barrio, asequible donde todo es familiar y la ciudad forma parte del estilo de vida. Ha sido How To Make it in America la que nos ha dejado empaparnos en este Nueva York y sentirlo como un personaje más en las historias.

Uno muy diferente es el que nos mostraba Sexo en Nueva York. El día a día, y la noche, de Carrie, Miranda, Samantha y Charlotte estaba repleto de glamour, lugares fancy, zapatos caros, restaurantes de estreno, fiestas en yates…

Ese Nueva York que muchos sueñan con vivir. A esta ciudad de altas esferas se une Gossip Girl, donde un puñado de niñatos forrados de pasta campan a sus anchas entre chóferes, hoteles y restaurantes de lujo y bolsos de 30.000 dólares. Un estatus inalcanzable donde la ciudad se convierte en un estilo de vida.

A las series procedimentales también les gusta aprovechar la fama de peligro que tiene la ciudad. Una de esas cancelaciones que más me ha dolido fue para New Amsterdam, una serie policiaca cuya conexión con la ciudad llega hasta el título. En ella veíamos a un jovenzuelo de 400 años que lleva viviendo más de un siglo en la ciudad de Nueva York y, gracias a sus flashbacks, vemos la ciudad en variadas y muy diferentes épocas además de la actual.

Uno de los elementos más atractivos de White Collar, ese procedimental made in USA network, cuando se estrenó era el hecho de que está rodada en Nueva York. Pocas series tienen ese privilegio, y si no que se lo digan a Castle y sus malabarismos entre callejuelas, plazas y edificios para disimular ese nulo aire neoyorkino que tienen sus localizaciones californianas.

Pero White Collar nos mete de lleno en la ciudad, en la quinta avenida, en el Central Park. Es probablemente una de las series en las que podemos ver más ciudad ya no tanto como parte de la serie, como alguna de las mencionadas antes, sino como paisaje. Es realmente una gozada ver a sus protagonistas pasearse por ahí. Personalmente disfruto más del Nueva York de How To Make it in América y cómo nos hacen partícipe de él, pero en White Collar las vistas hacen mucho.

Pero no todo va a ser felicidad y glamour. También hay un Nueva York peligroso, mafioso y oscuro. Lo hemos podido ver en Los Hermanos Donnelly, que se mueve por barrios mucho menos agradables mientras nos hacen testigos de la lucha entre italianos e irlandeses. Es un Nueva York sucio, viciado y malsano.

Aunque Heroes sea demasiado 2008 como para hablar de ella, viene bien para presentar esa ciudad tenebrosa que nos ocupa ahora. El Nueva York en el que viven algunos héroes es peligroso, siempre es oscuro y hay que desconfiar de cada sombra y cada esquina.

Pero si hay un Nueva York misterioso pero preciosista que, en general, provoca una sensación de desconfianza difícil de explicar es el de Kings. Vale, estoy haciendo trampa, supuestamente no es Nueva York pero es tan obvio y nos lo muestran de forma tan evidente que casi desean que lo concibamos como tal.

No, no me olvido de las sitcom. Pero realmente es un género que por sus características inherentes al formato no puede permitirse demasiados alardes de localizaciones y, por ello, nunca han mostrado demasiado esa ciudad especial en la que están situadas.

De mis comedias favoritas la que más mundo neoyorkino nos muestra es, probablemente, 30 Rock. Vemos un Nueva York más corporativo, más desenfadado y, por supuesto, de uno de esos estatus inalcanzables por la mayoría.

Y, en relación con ese estatus, tengo que hablar de Friends. La que será mi serie favorita de todos los tiempos es la reina de la inverosimilitud de los personajes neoyorkinos. No, nadie se creía que con una columnita de nada Carrie Bradshow se pudiese permitir tantos Manolos, pero lo de Friends era demasiado. Seis amigos que han pasado por trabajos basura, desempleos y demás viviendo todos en unos pisacos impresionantes en barrios que no son el Upper East Side pero tampoco son de clase media, precisamente.

Pero da igual… ¿Quién no ha querido vivir en ese Apartamento 20 con las paredes moradas? ¿Quién no ha querido pasearse ir como Carrie y compañía al último restaurante de moda? ¿Quién no ha soñado con pasear de la mano de Neil Caffrey por Central Park? ¿Quién no ha querido cruzarse todo Nueva York para ir a comer la mejor pizza de la ciudad con Barney y compañía? ¿Quién no ha querido ser la elegante compañera de John Amsterdam en algún baile burgués en el Nueva York del S.XIX? … ¿Quién no ha querido tener un palacio como el de Silas, rey de Gilboa, con ventanales interminables y vistas al central park?.

Yo si.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Guantes Blancos en Nueva York

Hace tiempo que estoy detrás del buddy-drama de Usa Network White Collar y he de decir que la primera impresión es mucho mejor de lo que me esperaba.

White Collar tiene un perfil muy en la línea del resto de series del canal (os remito a este post de Marina que habla muy bien del tema), el mismo perfil con el que mi yo seriéfilo parece tener algún tipo de problema. Me pasó con In Plain sight, con Burn Notice o, recientemente, con Royal Pains… tres títulos cuyos pilotos me gustaron, unos más que otros, que me parecen series que mezclan muy bien la necesidad de entretener y ser ligeras con unos guiones cuidados, pero que no lograron engancharme.

Pero White Collar ha conseguido atraparme por tres atractivos principales:

Maravilloso central Park. Al fondo, izquierda los San Remo Aparments.

El primero, el tema. Los ladrones de guante blanco es un tema que me divierte mucho. El segundo sería Nueva York. El hecho de que la serie esté rodada en la propia ciudad es un gran plus del que muy pocas pueden presumir. Le da una magnitud que no tendría de otra forma. El tercero es, para que negarlo… Matt Bomer, al que vimos (por poco tiempo) en Traveler. Espera… ¿el tercer atractivo es Matt Bomer? No sé si tengo que reubicar el párrafo :P

una terraza con vistas

El primer episodio es muy dinámico y presenta a la perfección a los dos protagonistas de la historia. Un estafador con mucho encanto que se las busca para acabar colaborando con el FBI y librarse así de la cárcel y un agente especializado en casos de robos de alto standing. Una hora de piloto que se pasa en un suspiro.

Caminando por la octava

He de reconocer que el segundo no ha seguido la línea de lo que me esperaba. Me apetece ver más trucos de timadores y rateros de clase alta, me apetece ver a nuestro “especialista” engañando a los que engañan, más acción de guante blanco y menos trabajo de campo del FBI. Pero no quiero adelantar acontecimientos, sólo llevamos dos episodios.

Sí se echa de menos mejores secundarios. La mujer, Tiffani Thiessen, tiene ramalazos interesantes pero aún veo su presencia algo cogida con pinzas. Esperemos que creen un equipo en torno a los dos protas masculinos digno. Si es que Bones me tiene malacostumbrada.

Y más central park. Esta vez en la acción, con bomba y tó.

Por resumir, White Collar es un procedimental muy entretenido y simpático, con unos protagonistas interesantes y con mucha química, con un atisbo de trama horizontal lo suficienremente atrayente y un maromo enfundado en trajes y sombreros a lo Bogart que quitan el hipo. No cambiará tu vida ni pasará a la historia de las grandes series, pero te hará pasar un buen rato.