Supongo que habréis leido a cerca de la nueva serie coproducida entre la NBC y la CTV cuyo estreno ha sido mundial. De hecho, se estrenó primero en España, a cargo de la FOX, Grecia, Portugal y otros países europeos antes de que llegara a la televisión canadiense. En USA aún no se ha estrenado (lo hará a primeros de Junio).
The Listener nos cuenta el día a día de un joven con la habilidad de leer las mentes de los demás. LLo que consideraba como una maldición, pasa a convertirse en un regalo con el que decide ayudar a los que le rodean desde su puesto de paramédico.
Ya hay disponibles dos episodios y quise esperar a ver el segundo para tener la idea real de lo que iba a ser la serie. De primeras hay que decir que es un producto barato y se nota. No digo que sea cutre, pero no tiene fuegos artificiales. Los exteriores son excasos y simples y la producción es poco elaborada. Realmente no es una crítica sino un halago hacia un nuevo modelo de producción que se han atrevido a llevar a cabo. Una serie así, con caras desconocidas, con el estreno mundial, debía ser fácil de rentabilizar. Es una pena que el resultado no sea satisfactorio ni recomendable.
Aunque la idea no es original, es efectiva considerando que lo que se pretende es un procedimental autoconclusivo pero el problema es que tiene una falta total de garra. El protagonista es muy mono (tenía que decirlo) pero siempre tiene la misma cara de insulso con los ojazos azules siempre como platos (ya se que mostrar que "abres" las orejas es más facil de hacer abriendo los ojos, pero todo tiene un límite..). La fuerza de la que carece su protagonista se extiende a las tramas de la serie, que son tratadas demasiado fríamente a pesar de que Toby se implica con tesón en resolverlas.
Realmente resulta poco creíble, y en ocasiones hasta absurdo, cómo el chaval se implica en los casos, cómo nadie se pregunta porqué siempre está en el lugar correcto o sabe demasiado. No existe el peligro de que le pillen, de que alguien malvado sepa de su poder y quiera aprovecharse. No existe tensión.
La cosa empeora cuando uno se fija en el plantel de secundarios. Un mejor amigo bufoncete que carece de gracia, una no-novia casi tan insulsa como su pretendiente, una policía muy guapa pero exageradamente corta al desempeñar su trabajo, además de sus casi inexistentes sospechas a cerca de cómo consigue el prota su información. Eso sí, para deducir que su jefe va a una cita porque "huele a Hugo y lleva camisa nueva" es un hacha la tía.
En definitiva, una serie que podría ser mucho más entretenida (ya que es el objetivo de los procedimentales aunque no sean nada del otro jueves, como El Mentalista) y que carece de algún elemento de reclamo para atraer al espectador más allá de su poder de leer la mente. No digo que sea un engendro de serie pero desde luego no tiene nada especial. Ni siquiera la cabecera.
The Listener nos cuenta el día a día de un joven con la habilidad de leer las mentes de los demás. LLo que consideraba como una maldición, pasa a convertirse en un regalo con el que decide ayudar a los que le rodean desde su puesto de paramédico.Ya hay disponibles dos episodios y quise esperar a ver el segundo para tener la idea real de lo que iba a ser la serie. De primeras hay que decir que es un producto barato y se nota. No digo que sea cutre, pero no tiene fuegos artificiales. Los exteriores son excasos y simples y la producción es poco elaborada. Realmente no es una crítica sino un halago hacia un nuevo modelo de producción que se han atrevido a llevar a cabo. Una serie así, con caras desconocidas, con el estreno mundial, debía ser fácil de rentabilizar. Es una pena que el resultado no sea satisfactorio ni recomendable.
Aunque la idea no es original, es efectiva considerando que lo que se pretende es un procedimental autoconclusivo pero el problema es que tiene una falta total de garra. El protagonista es muy mono (tenía que decirlo) pero siempre tiene la misma cara de insulso con los ojazos azules siempre como platos (ya se que mostrar que "abres" las orejas es más facil de hacer abriendo los ojos, pero todo tiene un límite..). La fuerza de la que carece su protagonista se extiende a las tramas de la serie, que son tratadas demasiado fríamente a pesar de que Toby se implica con tesón en resolverlas.
Realmente resulta poco creíble, y en ocasiones hasta absurdo, cómo el chaval se implica en los casos, cómo nadie se pregunta porqué siempre está en el lugar correcto o sabe demasiado. No existe el peligro de que le pillen, de que alguien malvado sepa de su poder y quiera aprovecharse. No existe tensión.
La cosa empeora cuando uno se fija en el plantel de secundarios. Un mejor amigo bufoncete que carece de gracia, una no-novia casi tan insulsa como su pretendiente, una policía muy guapa pero exageradamente corta al desempeñar su trabajo, además de sus casi inexistentes sospechas a cerca de cómo consigue el prota su información. Eso sí, para deducir que su jefe va a una cita porque "huele a Hugo y lleva camisa nueva" es un hacha la tía.
En definitiva, una serie que podría ser mucho más entretenida (ya que es el objetivo de los procedimentales aunque no sean nada del otro jueves, como El Mentalista) y que carece de algún elemento de reclamo para atraer al espectador más allá de su poder de leer la mente. No digo que sea un engendro de serie pero desde luego no tiene nada especial. Ni siquiera la cabecera.
Antes que nada he de decir que 
Este giro final apunta a que el interés caerá en picado por algo evidente:
A pesar de que la intención inicial era que la campaña teaser durara algo más, en Cuatro se han dado cuenta de que
Para poneros un poco en situación,
Todos estábamos de acuerdo en que
Esto me hace pensar en
Pero el resto de la semana se ha caracterizado por la sequía. No me he preocupado por el episodio de