Lo conclusivo en la ficción televisiva es esquemático y repetitivo, tanto que corre el riesgo de provocar el cansancio de los espectadores, que acaban por perder el interés en seguir participando de las historias episódicas que se cuentan. Es una característica inherente al formato que también comporta un peligro del estancamiento.Con el tiempo he ido comprobando que lo puramente autoconclusivo no es para mí. Suelo empezar con ganas pero la repetición de dinámicas acaba por desconectarme de la serie, cuyas historias capitulares o personajes protagonistas no han logrado captar mi interés. Sin embargo, jamás utilizaría la repetición de fórmula como un argumento en contra de una producción cuya reiteración es completamente intencionada y nace desde el planteamiento de la historia que cuenta.
Hace unos días, comenté en twitter que estaba disfrutando bastante de una serie que no está dando demasiado que hablar, Touch. Con la inmediatez que caracteriza al pajarito, varias de las respuestas que recibí hacían referencia al carácter autoconclusivo del estreno de FOX y coincidían en calificarlo de repetitivo y cansino.
Touch tiene un concepto muy claro. Partiendo de la premisa de que los seres humanos estamos conectados por un patrón, una maraña de hilos que hace que estemos obligados a que nuestras vidas se toquen e influyan entre sí, se centra en Jake, un niño autista de 11 años que ve estos hilos en forma de complicados entramados matemáticos. Su padre Michael (Kiefer Sutherland) intenta descifrar los mensajes de Jake y ayudar a estas personas con la intención final de conectar con su hijo.
Semana a semana, cada capítulo de Touch nos hace testigos de varias historias aparentemente paralelas que, por sí mismas o por la influencia de Jake, van chocando unas con otras. Es cierto que Touch requiere mucho salto de fe del espectador, que ha de aceptar la premisa como parte del juego y aceptar el flujo de casualidades con las que juegan las tramas, pero al igual que la mayoría de los dramas autoconclusivos no engaña a nadie.
El espectador con una clara preferencia por el drama seriado acusa a la serie de estar estancada, de no avanzar y de resultar repetitiva sin aceptar que Michael es otro Grissom más y realmente la trama horizontal es muy leve y sólo existe como recurso para poder seguir explicando ese entramado de conexiones vitales.
Lo que busca Touch es contar esas pequeñas pero interesantes y emotivas historias semanales con un tono optimista, hasta sensiblero, a la vez que va desarrollando a pasos minúsculos esa relación entre padre e hijo, que ha construido tan bien que ya nos ha dado algún momento donde una simple mirada entre ellos se convierte en uno de los clímax emotivos del episodio.Ver Touch esperando un desarrollo horizontal más allá de eso es como ver How I Met Your Mother por el misterio de quién es la madre.
Sí. Touch es repetitiva y el desarrollo de los episodios es siempre el mismo, tanto que comprendo más que en otros casos que resulte cansina a aquellos que no logren conectar con su tono, con las historias o con su dinámica. Pero antes de pedir que sea la serie que a tí te gustaría o de calificar sus tramas conclusivas, su razón de ser, como relleno, piensa que no es repetitiva, la han dibujado así.





