martes, 16 de noviembre de 2010

PORQUÉ EL LEÓN ES EL REY DE LA SELVA

Los dramas de personajes tienen muchas dificultades de base. El peligro potencial de convertirse en un culebrón y el caer endogamia aumentan con el paso de las temporadas. Algunas consiguen superar o disimularlo con elegancia y otras se entregan sin miedo ni máscara. Pero Friday Night Lights consigue estar un escalón más arriba que la mayoría.

En esta serie lo realmente importante, lo que la hace especial, es el cómo y no el qué. No importa tanto que sean un puñado de adolescentes tratando de sobrevivir al instituto, al football y a sus padres. No importa tanto que sean parejas tratando de sacar adelante un matrimonio, una familia, un empleo. Lo que verdaderamente importa es cómo se cuenta.

La magia de Dillon es que todos sus habitantes son personas tan reales como cualquiera de nosotros. Personajes que, tras cinco temporadas, siguen siendo los mismos que cuando empezamos nuestra aventura vitoreando a los Panthers. Las personas no cambian. Podemos evolucionar, sí. También podemos aprender… Pero seguimos siendo la misma mujer de principios, categórica y generosa con todo y para todo o el mismo entrenador de porte implacable que cree en la victoria del honor por encima del marcador.

Puedo ser un joven problemático con una madre drogadicta que decide hacer un cambio en su vida gracias a la constancia y disciplina del football pero seguiré mi naturaleza violenta hará difícil el controlar la rabia cuando veo peligrar mi, por fin apacible, existencia.

Friday Night Lights juega con todos los elementos para mantener ese aura de realismo y melancolía tan característicos que siempre ha tenido. Desde los planos furtivos hasta la música, todo forma parte de esa atmósfera gris que se rompe al regalarnos notas de color cuando los Lions agitan sus cascos rojos en el aire tras una dura victoria.

Sólo en Dillon son capaces de despedir a personajes insignia de la serie y dar paso a unos nuevos con elegancia. Sólo en Dillon saben articular un discurso sobre el valor del respeto a uno mismo o la importancia de hacer lo correcto y conseguir ponernos la piel de gallina. Porque muchos podrían sentir la tentación de tachar sus diálogos de rebuscados, impostados o grandilocuentes pero la naturalidad, la espontaneidad y el realismo que le inyectan realizadores e intérpretes es siempre tan impecable que cierra bocas y abre glándulas lagrimales.

Después de todo lo que he escrito hasta ahora de uno de los dramas de personajes más imprescindibles, especiales y mágicos que he visto, no sólo me resulta muy complicado innovar a la hora de hablar de sus virtudes, sino que me descubro a mí misma reescribiendo los párrafos una y otra vez tratando de hacerle justicia y, además, ser lo suficientemente hábil para expresar todo lo que Friday Night Ligts me hace sentir. Espero haberlo conseguido.


sábado, 13 de noviembre de 2010

¡Qué duro es ser un Adolescente en televisión!

La adolescencia, como bien describe su nombre, es una fase complicada y la televisión se ha servido de esto para transportarnos a esa época de dramas y hormonas.

En el panorama americano, puedes ser un adolescente estándar viviendo en cualquier ciudad perdida del noreste de los Estados Unidos cual One Tree Hill. Pero hay que tener cuidado con ciudades como éstas, que empiezan con problemas básicos de convivencia, presión estudiantil o el drama amoroso de turno y acaban apareciendo padres asesinos, niñeras psicópatas y acosadores que se cuelan en tu casa. Aunque si luego acabo con imperios de la moda o siendo estrella de la NBA, casi me merece la pena pasar un par de calvarios.

Pensándolo, quizá prefiero Capeside. Y es que los protagonistas de Dawson Crece hablaban como un profesor doctorado en sociología y psicología a sus 16 años. Dawson, Joey, Pacey y compañía eran pozos de sabiduría en dramaturgia teen… una pena que no pudiera aplicar lo aprendido sin que me mirasen como a un marciano. Aunque para adolescencias moñas y encantadoras, casi prefiero las que se venden en Everwood. Y, ya que estamos, para adolescencias sabiondas y repipis, Stars Hollow te elijo a ti. Corrección: Paris, te elijo a ti.

Pero no nos engañemos. Lo más divertido es ser uno de los adolescentes populares. Sí, esos que llevan asociado el bitchismo por definición y lo practican sin descanso en cualquier serie teen que se precie. Personalmente prefiero huir del grupito de Gossip Girl, que yo para esto de los modelitos estrafalarios no valgo (aunque para los chóferes y casas de 200 metros en Manhattan sí) y sus dramas de alto standing no van conmigo. Casi prefiero ser una atleta de élite con mal perder en Make it or Break it.

Me gusta tanto Friday Night Lights que podría tener tentaciones de ser una habitante de Dillon pero esa vida de pueblo perdido de Texas, con tanto dramón familiar y tanta intensidad en todas las relaciones humanas creo que podría con mi existencia. Eso sí, casi sería capaz de sacrificarme por gritar con pasión cual Rally Girl en un partido de los Lions.

Evitemos adolescencias atormentadas y pasadas de rosca como las de Skins. A esos chavales hay que hacerles un monumento con esas vidas de drama adolescente elevado al cubo entre padres que pasan, drogas, amigos que no ayudan porque tienen tanta o más mierda que tú y donde los pocos momentos bonitos duran un amanecer o un baño en un lago. Si hasta hay que hacer lip dub! Quita Quita.

Aunque casi mejor cantar en Bristol que como miembro de Glee. Estos chicos tienen todo para evitar su adolescencia: Son los absolutos losers del instituto, cantan muy bien pero tienen tantos issues entre orientaciones sexuales, limitaciones físicas, limitaciones mentales y egos desmesurados que no sé yo si hay alguno que merezca la pena para ponerse en su pellejo. Y no nos olvidemos de la nula coherencia emocional que tienen en sus vidas… Yo me volvía tarumba. Aunque para loquitos raritos los de United States of Tara

¿Conclusión? Creo que lo mejor es que te toque ser un adolescente normal y corriente en Parenthood. Aunque con algún que otro drama teen, no dejan de ser personas a medio camino de la madurez conscientes de sus aciertos y errores.

Películas y series nos muestran todos estos tipos de adolescencia americana que ya tenemos asumida y aceptada casi como si nosotros hubiéramos caminado por alguno de esos pasillos llenos de taquillas, cheerleaders y quarterbacks del equipo de football, pero si queréis ver un interesante documental, que ha sido el detonante de esta entrada, os recomiendo “American Teen”. No os doy más detalles porque ya lo ha hecho mejor que bien Juan Polo en VayaTele.

Me voy, que la bitch del equipo de animadoras del insti de abajo se ha lesionado y yo y mi carácter patoso nos vamos a dar un par de piruetas.

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Dónde está el buen rollo de Supernatural?

La longevidad de una serie es un tema complicado y en ocasiones la duración óptima es incompatible con el éxito de audiencia. La televisión es un negocio y, al final del día, a una cadena como la CW poco le cuesta alargar innecesariamente una de sus series con mejores resultados.

Cuidado. En la entrada se mencionan algunos detalles de la serie hasta el 6x07. Sigue leyendo bajo tu propia responsabilidad.


Como ya dije en su día, Supernatural debería haber acabado con la quinta temporada. Era el mejor final para la historia y difícilmente podrían encontrar algo que superara al Apocalipsis en interés y fuerza. Dicho eso, yo no estaba especialmente reticente a esta nueva temporada. Decidí esperarla con los brazos abiertos y una confianza que se había ganado tras cinco temporadas.

Después de siete capítulos ya sabemos el tema central de la temporada: Sam ha perdido su alma. Además, parece que se han centrado en el vampiro alfa como el “monstruo de la pantalla final” y en los asuntitos sucios de Crowley con abu Winchester.

Estos primeros episodios no han estado mal y siguen bastante en la línea de lo que vimos ver el año pasado. Los guionistas siguen centrando la serie en los dramas de los personajes y sus relaciones y menos en los casos episódicos. Para mí, la serie estuvo en su mejor momento con la tercera y, sobretodo, la cuarta temporadas. El equilibrio entre el drama de personajes, el humor y los casos episódicos era perfecto.

El hilo de los acontecimientos forzaron a la quinta temporada a ser lo que fue, a perder bastante humor por el camino y a empezar a tomarse demasiado en serio a sí misma. No quiero confundiros. Me gustó la temporada anterior y me gustan los episodios de esta, pero para mí ya no es lo que era.

Mis esperanzas para esta sexta temporada era que, con la necesidad de rebootear ligeramente la serie tras el Apocalipsis, la historia volviera un poco a sus comienzos, ofreciéndonos de nuevo casos molones aderezados con el buen rollo y humor de los protagonistas junto con algo de trama chunga principal. Pero no.

Nunca me ha gustado tanto algo titulado Dos Hombres y Medio… y es que ese segundo episodio de la temporada fue un soplo de aire fresco y no hizo otra cosa que confirmar que, al final del día, lo que más me molesta de cómo ha evolucionado Supernatural es la falta de ese buen rollito entre los hermanos. El capítulo centrado en Bobby fue interesante por ser algo nuevo y el de los vampiros y sus técnicas “crepusculares” para captar víctimas tuvo ese toque cachondo al que me refiero.

Supernatural para mí siempre fue la serie disfrutable 100% a la que acudir, con la que sabía que siempre iba a pasar 40 minutos divertidos fuese el caso más o menos interesante. Y si había algún toque de todo ese mundo demoniaco-angelical, mejor. “You can’t handle the truth”, el sexto, ha sido un gran episodio con un caso de lo más interesante, con su dosis de trama principal en la justa medida. ¿Qué le ha faltado? Buen rollo.

Tengo mucho cariño a la serie y a sus personajes y, de momento, los aspectos positivos de esta nueva temporada superan lo suficiente a los negativos, y la voy a seguir viendo con gusto. Pero ya no es lo mismo, ni me apasiona como antes, ni la defiendo con uñas y dientes como solía ni estoy deseando que llegue el siguiente episodio…. Y es una pena.



martes, 2 de noviembre de 2010

Pilotos 2010: THE WALKING DEAD

AMC se está ganando a pulso un hueco entre la élite del cable. Su posición como productora de ficción es considerablemente reciente pero está marcando un estilo a la hora de hacer las cosas: Excepcional.

Después de la archipremiada y adorada Mad Men, Breaking bad, ese drama que resulta ser una de las mejores series actuales, la estimulante y adictiva Rubicon y esa confusa pero visualmente interesantísima miniserie que es El Prisionero, nos llega The Walking Dead, adaptación del cómic homónimo de Robert Kirkman.

Tengo los cómics en casa pero, de momento, voy a ver la serie de nuevas, fresca. Quiero que me sorprenda. La lectura llegará después. Lo digo para que sepáis desde qué punto parto para valorarla. Ah, voy a hablar libremente del primer episodio. Aviso también por si no lo habéis visto.

The Walking Dead tiene un comienzo muy estándar. La forma de llevar la trama es muy clásica en esto de las historias post-apocalípticas con zombies, infectados o similares de por medio. Una forma muy efectiva de introducir a la audiencia en este tipo de historias es crear un personaje protagonista que represente al espectador, de tal forma que ambos vayan descubriendo la situación y las reglas de la mano. Es una de las mejores y más sencillas formas de llevar una presentación, que generalmente son más tediosas, sin perder el interés, la sorpresa o la tensión. Aquí Rick despierta solo y confundido en un hospital desangelado y poco a poco va descubriendo, y nosotros con él, la realidad a la que tiene que enfrentarse.

Como con su estructura, The Walking Dead no hace grandes alardes de originalidad en cuanto al desarrollo de la historia pero es la forma de mostrarnos esa historia la que hace que su primer episodio sea tan interesante, entretenido, sorprendente y disfrutable.

No voy a hablar demasiado de la obvia gran inversión que hay en la serie (espero que no sea sólo cosa del primer episodio), que nos regala esos planos postapocalipticos que tanto disfrutamos, unos zombies creíbles y, en definitiva, una atmósfera y ambientación estupendas para acompañar a la acción que elevan considerablemente la calidad del resultado final.

Lo que realmente quiero destacar es la dirección. Me gusta mucho Frank Darabont. Sus adaptaciones de mi querido Stephen King siempre las cuento ente las mejores (La Niebla, Cadena Perpetua, La Milla Verde…) y en The Walking Dead ha vuelto a sorprenderme y enamorarme.

Darabont hace suya cada secuencia de este episodio y convierte una situación normal y corriente (dentro de la normalidad de un producto de zombies, claro) en una experiencia excepcional gracias a su puesta en escena y sus brillantes planos. No sólo hablo de secuencias grandilocuentes como Rick cabalgando por la solitaria autopista que va hacia la ciudad o cuando va encontrándose con mares de cadáveres. Tampoco hablo sólo de ese momento tan videjueguil bajo el tanque o ese caballo encabritado ante una masa de zombies cuando dan la vuelta una esquina. Hablo también de momentos y detalles pequeños pero remarcables como el ojo de Rick que mira cómo se gira el picaporte o ese zombie escurriéndose por la valla tras ser disparado.

Además de los mencionados me quedo también con la tensión y la emoción de ese momento en el que Morgan intenta infructuosamente de reunir el valor para acabar con el estado zombie de su esposa, mientras Rick apenas tarda unos segundos en comprender que es mejor acabar con el sufrimientote la pobre mujer sin piernas. Ah, y otro minipunto por conseguir todo lo que consigue sin recurrir a la oscuridad de la noche. Que se guarden la noche para momentos específicos (y esperemos espeluznantes).

Por lo que me han contado algunos que sí han leído los cómics, este primer episodio da a entender que algunos secundarios esporádicos del cómic darán más juego en la serie y yo espero que sea así. Una colección de pequeñas pero intensas y emotivas historias que vayan surgiendo en cada episodio puede ser un gran valor añadido para esta producción que, de momento, se ha ganado un hueco privilegiado en mi lista de visionados semanales.

Y a vosotros ¿qué os ha parecido?¿Ha estado a la altura de vuestras expectativas hayáis leído o no los cómics?




jueves, 28 de octubre de 2010

Recomendando "¿Qué fue de Jorge Sanz?"

No voy a engañar a nadie: no sólo no me suele gustar la ficción española sino que tampoco pongo demasiado interés en ver lo que se va haciendo porque trabajo en ello. Culpable. Pero, desde que defendí a El Internado allá en su primera temporada, no había encontrado una serie nacional de la que hablar bien aquí.

Canal +, David Trueba y Jorge Sanz aprovecharon el II Festival de Series de Madrid para presentar una de las primeras producciones propias de un canal de satélite (ésta se une a “Todas las Mujeres ese producto anti-televisivo que ha producido TNT).

¿Qué fue de Jorge Sanz? no sólo es una serie interesante, original y llamativa en el panorama español sino que fácilmente, y a pensar del evidente modesto presupuesto, podría entrar en una categoría superior y ser comparada con otras ficciones del estilo como Extras o Crub Your Enthusiasm.

Cuando existe un buen guión, una realización interesante y una puesta en escena apropiadas, el tema del presupuesto queda relegado a un segundo plano que ni siquiera ha de ser percibido como un aspecto negativo de la producción, y eso es lo que sucede con este falso documental.

Por contaros brevemente, en la serie seguimos el día a día de Jorge Sanz, tanto si le ofrecen un trabajo en un corto, como cuando tiene un orzuelo y tiene que ir al médico y soportar a sus enfermeras o sus visitas a Barcelona para ver a su hijo. Así de simple. La cámara le acompaña constantemente y nosotros con ella.

El gran propósito de ¿Qué fue de Jorge Sanz? es hacer reír y lo consigue la gran parte de las secuencias gracias a la constante humillación que recibe su protagonista y, a la vez, la comedia negra que deriva de las situaciones en las que se mete, que realmente dan vergüenza ajena. En este aspecto se parece mucho a esa divertida incomodidad que siente uno al ver las peripecias de Michael Scott en The Office.

Otro gran punto que tiene a su favor es la gran cantidad de cameos y colaboraciones que hay en la serie. En total he visto tres episodios (los dos primeros y el cuarto) y hay más de dos cameos mínimo en cada uno. E incluso una partida de poker de guest stars que no quiero desvelar para no quitarle la gracia.

También hay que destacar la labor de interpretación de todos los que intervienen en la serie. Es esencial la naturalidad en un planteamiento como éste y, aunque haya algún que otro pero (véase: su mujer), en general están todos excelentes.

¿Qué fue de Jorge Sanz? se estrenará en Noviembre en Canal + y yo os recomiendo que le echéis un ojo a esta interesante serie tan bien hecha y divertida que, además, engancha. Os dejo con un pequeño vídeo de presentación.





lunes, 25 de octubre de 2010

¿Tienen género las series?

El público más deseado por las televisiones es el femenino. Con los años se ha demostrado que es el público más fiel y su influencia a la hora de llevar a cabo el consumismo. Eso nadie debe ponerlo en duda. Pero de ahí a algunos argumentos que tomaban como verdades absolutas sobre este tema en el taller que CosmoTV organizó en el marco del Festival de Series, hay un buen trecho.

No voy a hablar de lo típica, poco interesante y, en ocasiones, indignante charla que ofrecieron los participantes de dicho taller (podéis escuchar algunos audios que fue grabando en directo) y antes de pasar directamente a comentar lo que opino del tema, decir que fácilmente se me podrá acusar de caer en el pecado que estoy criticando así que diré que, como es muy complicado hacerlo de otra forma, voy a hablar de hombres y mujeres desde una perspectiva completamente generalizada.

Los estereotipos existen por un motivo y es que todos ellos nacen, nos guste o no, de bases muy reales. La CW acaba de estrenar Nikita, un producto que por tono y reparto va dirigido más a la testosterona y que han decidido edulcorar con alguna trama más romántica. ¿Quiere decir eso que las mujeres necesitamos de un culebrón para engancharnos a una serie?. Esas series que la gente cataloga bajo el genero “para chicas” suelen estar plagadas de buenorros… ¿Quiere decir eso que necesitamos torsos para interesarnos por una serie?

La respuesta habitual a ambas cuestiones suele ser afirmativa y no voy a entrar a debatir eso sino la reflexión que hay detrás. Primero, no nos engañemos. A todos nos gusta que los protagonistas de nuestras series estén de buen ver. No es cosa de géneros. La comida nos entra primero por los ojos a todos y con el cine y la televisión pasa exactamente igual. Punto.

El tema de las tramas románticas me frustra especialmente. El primer argumento que se utiliza para colocarle a una producción el cristo de “Serie de chicas” reside en que contenga estas historias culebronescas, afirmación totalmente superficial que nunca se lleva al siguiente nivel. Nótese que no estoy negando que esto sea una realidad, lo es. Pero es una realidad mucho más amplia de lo que normalmente se reconoce.

Las mujeres, como norma general, somos más emocionales. Tendemos a conectar más con las historias que apelan a los sentimientos pero no necesariamente han de ser tramas románticos y culebronescos. Por eso es un público tan atractivo, porque las tramas más emocionales de una serie suelen corresponderse con las continuidad de la misma. House la citaban en el taller entre Anatomía de Grey y Sin Cita Previa y yo ponía el grito en el cielo. Dejando a un lado calidad y pretensión, House es una magnífica serie que tiene elementos para todo público.

Aquellos, mujeres u hombres, que busquen el tema sentimental, lo encontrarán en la mayoría de los casos episódicos y en alguna de las parejas de turno que se han ido formando en la serie. Los que busquen más el entretenimiento aquí te pillo aquí te mato, lo encontrarán con los momentos genialosos-bordes de Gregory, en su relación cómica con Wilson y, también, en el caso médico del episodio.

Al igual que sucede en House, creo que ya desde hace tiempo la televisión americana se ha dado cuenta de que el culebrón no es suficiente. Lo que queremos son historias emotivas bien escritas con las que conectar y con las que podamos sentirnos identificados, tengan lugar en un universo alternativo o en la vida de un asesino en serie de Miami. The Good Wife triunfa mucho entre hombres y mujeres actualmente. En el taller de Cosmo argumentaron con ésta y algunas otras, simplificando: a protagonista femenina, serie para chicas. Aunque esa afirmación completamente errónea me daría para otra entrada, sigo con mi argumento diciendo que la serie de Joanna Margulies consigue conectar con su público gracias a los buenos guiones y a sus personajes fuertes e interesantes al igual que se puede conectar perfectamente con los dramas familiares, personales y existenciales que tiene Walter en Breaking Bad, una serie que muchos catalogarían en la sección masculina.

De la ficción española a este respecto sólo diré que la búsqueda del público femenino es aún más evidente en este nuestro país pero ya sabemos que aquí no sólo se las busca a ellas sino también al marido, al abuelo, al niño, al adolescente y hasta al gato de la casa.

¿Existen las series masculinas y femeninas? Por supuesto. Pero es una determinación muchísimo más amplia de lo que se suele considerar y eso es básicamente lo que he intentado, y no se si he conseguido, expresar con estos párrafos a pesar de que es algo que daría para mucho debate en algunas áreas (como el márketing, por ejemplo). Espero leer vuestras opiniones al respecto.



viernes, 22 de octubre de 2010

Alegrías y disgustos del aburrimiento seriéfilo

Nunca olvidaré lo que aquella espectacular faringoamigdalitis aguda de hace un par de años me regaló seriéfilamente hablando… Bones.

Bones me daba mucha pereza por su naturaleza procedimental pero los comentarios de muchos seriéfilos de los que me fío y que buscaba algo que no esperase demasiada concentración por mi parte, me animaron a ponerme con ella y doy gracias porque me pegué una maratón de cuatro temporadas en un par de meses tremenda. Y no creáis que me pilló en verano…

Sí fue en verano cuando me encontré a mí misma descargando Drop Dead Diva. En aquel momento, empujada por el aburrimiento, no tenía ni idea de que estaba bajando una de las series veraniegas más refrescantes y divertidas que sigo ahora. Y lo digo así de straightforward.

Make it or Break it fue un placer veraniego 100%. Y de los gordos. ¡Qué bien me lo pasaba con ella! Era de esas que de malas, son geniales. Cuanta maldad y cuánto culebronaco adoescente. Pero, como en la anterior, la segunda parte de la temporada llegó en midseason, mal momento con mucho flujo de series más interesantes y decidí abandonarla (sin ver nada, porque como me ponga…).

Andaba yo por Pisa visitando a una amiga de Erasmus cuando un día no se quién de las dos estaba pachucha y decidimos hacer tarde croqueta y probar Greek. Ahora es uno de los títulos más divertidos que sigo. Ha mejorado con cada temporada, a la vez que añadía más referencias frikitelevisivas y me da mucha pena que la cuarta, que se estrena pronto, será la última.

Lo mucho que me gusta 10 razones para odiarte hizo que me decidiera a ver la adaptación televisiva de la ABC Family. Sorprendentemente, los primeros episodios eran bastante graciosillos pero la segunda parte de la temporada perdió gas y ya no estábamos en verano así que ni siquiera me afectó su cancelación.

Otra que se quedó por el camino fue Kyle XY. Aún recuerdo lo emocionadísima que estaba cuando se estrenó en verano de 2006. Es raro, lo se, pero estaba totalmente enamorada y enganchada a la serie. Disfrutaba de cómo Kyle iba descubriendo el mundo. Desgraciadamente llegó esa segunda temporada que, tras unos pocos episodios, abandoné por falta total de interés.

Como ya dije en mi declaración de intenciones, Covert Affairs no es una serie buena, tiene bastantes elementos risibles y nada creíbles pero es tan entretenida que ha sido perfecta para alegrarme el verano. Y Piper Perabo mola. Con ésta incluiría también a Haven, que me ha impulsado a hacer este repaso, aunque tengo muchos más reparos que con la primera. Ya veremos si pasará la prueba el próximo verano.

El tiempo dirá cual es la próxima decepción o alegría a añadir en esta lista pero, de momento, os pregunto a vosotros.. ¿Qué series que ahora amáis comenzasteis a ver por puro aburrimiento?