
Seguir una serie requiere lealtad, paciencia y, a veces, fe. La vida de un producto de la pequeña pantalla puede verse truncada en su mejor momento o alargarse innecesariamente hasta morir sin dignidad, y son pocos los títulos capaces de superar la casi imposible tarea de ser constante en calidad, interés, evolución y esos elementos que les caracterizan.Un momento duro como espectador fiel llega al descubrir los evidentes e ineludibles signos de cansancio de nuestras favoritas. A veces ya no es tanto el cansancio como un conjunto de decisiones en el rumbo de la historia o los personajes que no acaba de cuadrar. A veces se pierde el foco y la intención, otras se desperdician oportunidades o se pierde la esencia de lo que un día fue.
Precisamente todo esto me está pasando a mí desde hace tiempo con dos series a las que siempre he tenido mucho cariño. Una es Bones. Bones no me llamaba en absoluto, los procedimentales están lejos de ser lo mío, pero ante el entusiasmo de algunos seriéfilos de fiar y en un momento de debilidad gripal que requiere visionados que no necesiten demasiadas neuronas activas, decidí empezarla. Y me enganché sin remedio.
La principal y mayor ventaja de Bones siempre han sido los personajes, pero no la única. Sus casos pocas veces son interesantes y en el momento en el que la serie ha dejado de aprovechar y explotar las mejores cualidades de su elenco, todo se ha ido al garete dejándonos una temporada digna de siesta profunda. De esas de cama, pijama y persianas bajadas. Los secundarios están desaparecidos en combate, la frescura de los internos rotativos ya no es tal y, lo peor, la comedia brilla por su ausencia. Cuando todo esto lo unes al hecho de que la relación de Booth y Brennan ha perdido fuelle y se hace muy repetitiva, el desastre está vendido.
Cuando llevas tanto tiempo con una serie (¡¡Seis temporadas!!) resulta complicado abandonar. Existe ese vínculo con los personajes consecuencia de todo lo vivido que nos vuelve optimistas. Con Bones, sin embargo, mi desconexión ha sido tal que estoy hasta pensándome si concederle hasta final de temporada. La que dudo que abandone pase lo que pase es Supernatural.
También con seis temporadas a sus espaldas y habiendo estado durante dos temporadas entre mis favoritas del momento, ahora la sigo decepción y pereza. Ya he hablado aquí muchas veces de porqué llegó a ser una de las series que más disfrutaba semana a semana y es que los Winchester ya tienen tal hueco en mi corazón seriéfilo, que nunca podré abandonarlos.
La quinta temporada debería haber sido la última. Incluso entonces ya notaba signos de que algo no iba bien, cuando se vendía demasiado al drama de su mitología perdiendo el humor que le caracterizaba por el camino. Pero seguía regalándonos grandes momentos hasta llegar a ese magnífico final que debería haber cerrado la serie.
A medida que avanza la actual sexta temporada esa dramatización se ha llevado al extremo y el humor casi ha desaparecido. Se han entregado a una serialidad que trata con demasiada trascendencia. Y no rechazo a que una serie cambie y evolucione, todo lo contrario, pero no hasta el punto de perder la esencia que solía hacerla especial. Ese cóctel ligero de historias autoconclusivas, buenrollismo, humor, tiras y aflojas ente los hermanos y las dosis justas de trama principal capítulo a capítulo que tanto llegaron a perfeccionar se ha perdido.
Ahora nada de lo que está pasando me interesa, los intentos de golpe de efecto no me calan, han conseguido que la gran trama que involucra a ángeles, demonios, almas, planes, venganzas y demás me aburra soberanamente y cuento con los dedos de una mano amputada los episodios que me han gustado, todos con una cosa en común: me recordaban a la Supernatural de siempre. Pero estaré con los Winchester hasta el final. Al fin y al cabo siguen regalándome episodios como "The French Mistake". Tengo esperanzas. Las esperanza de la fiel y paciente seguidora.






El otro día se generó una discusión a raíz de una pregunta de
¿Más perracas del desierto? Pues en esta categoría encontraríamos fácilmente a los dos pesos pesados de Damages,
Aunque no lo parezca,
No es raro que en las series, sobre todo en las comedias, encontremos esos
De sobra es conocido que mi serie de animación favorita actualmente es 






















