No soy chica de virales. Internet es un océano de información sobre las series que más nos gustan. Cada vez más. Lo que hace unos años se limitaba a sinopsis, alguna foto promocional y el trailer en youtube, ahora ha digievolucionado y se ha multiplicado hasta límites insospechados.Hay algunos que se quedan en lo básico y se limitan a fotos promocionales por episodio que acompañen a la sinopsis, un trailercillo y un par de noticias de casting. Otros lo llevan más allá y nutren la red de sneak peaks, teaser trailers, entrevistas con el reparto y/o el equipo y alguna portada de revista.
Otros lo llevan más allá y ponen el modo viral con con webisodios, con webs falsas, cuentas de twitter, perfiles de facebook, juegos online o apps de iPhone. Y el mundo de los extras seriéfilos no acaba en la red. Además de los Dvds, las figuras, los posters, camisetas, videojuegos y demás merchandising habitual, nos encontramos otras acciones como comics que sirven de continuación o precuela, juegos de mesa…
Pero quiero volver al mundo de Internet, porque es el inmediato y al que tenemos acceso antes, durante e inmediatamente después de seguir nuestras series, para preguntarme ¿Hasta qué punto es bueno?
En mi última entrada os hablaba de la novela gráfica animada que Fringe ha ido lanzando antes del estreno de “Firefly”. Obviamente, soy la primera que disfruta de este tipo de cosas pero me pregunto ¿En qué habría cambiado mi visión del episodio? ¿Lo habría disfrutado más al tener más información sobre el asunto o la pérdida del efecto sorpresa me habría perjudicado?
Suelo tratar este tipo de cosas como lo hago con las promos, es decir, ni caso. No quiero ver fotos promocionales de los capítulos, no quiero saber que el próximo de Supernatural es un chorrisodio ni que en el siguiente capítulo de Glee va a aparecer Rita la Cantaora de guest star. ¿Por qué? El efecto sorpresa.
Últimamente tenemos un acceso a la información tan inmediato que siento que se ha perdido un poco el encanto. Todos recordamos la cantidad de vídeos, estrategias y juegos virales que Lost esparció por la red. Probablemente fue parte de la magia para muchos pero también fue parte de la culpa de la sobredimensión del misterio que ellos mismos alimentaron. Yo me solía quedar en lo básico
Twitter es otro mundo. Aunque es cierto que los usuarios hemos aprendido a controlarnos a la hora de spoilear, un simple comentario como “me ha encantado el guiño a nosequeserie” te condiciona a la hora de ver un episodio. Lo buscas constantemente y además te preguntas si lo habrías visto de no ir pre-avisado. Y no voy a entrar en Tumblr, que para algunas cosas lo carga el diablo.
Por supuesto, me gustan los virales. He estado la primera de la fila para leer los comics de Fringe, he seguido con ganas los webisodes de Dexter y no puedo evitar emocionarme con cada pequeña píldorita que HBO suelta de Juego de Tronos, pero creo que el exceso de cierto tipo de información le ha quitado un poquito de magia a eso de sentarse delante de la televisión con las expectativas limpias.




Patrick “Lights” 

No soy muy amiga de los
Debido a la naturaleza de la trama horizontal de la primera temporada (Brenda intentando hacerse un hueco en su nueva comisaría), el resto de personajes está bastante 
