martes, 8 de marzo de 2011

El Cuatro que va después del Cinco

La adquisición de Cuatro por parte del Grupo Telecinco sigue desencadenando ríos de tinta y bits con respecto a intenciones, consecuencias, despidos, actuaciones o reflejo en la programación y línea editorial de ambas.

La semana pasada asistí a la presentación que Alberto Alarcón, director de programación de Cuatro, y Manuel Villanueva, director general de contenidos del grupo Telecinco, hicieron de la próxima temporada en materia de ficción internacional en Cuatro. Teniendo en cuenta los cambios que hasta ahora se han llevado a cabo, como el destrozo definitivo de Fama o el intercambio de programas entre todas las cadenas del grupo, aún no tengo muy claro cómo será el contenido de Cuatro de aquí a unos meses (sobretodo tras la junta de accionistas que tendrá lugar en abril) pero lo que sí han subrayado sus responsables en esta presentación es que la ficción internacional va a tomar aún más relevancia en su parrilla y ese eslogan de la cadena, “Las series eligen Cuatro”, como decía el propio Alarcón, seguirá más que presente.

Echando una mirada al primetime español en abierto de los últimos años, queda claro que el hueco de la ficción está dominado por la producción nacional, que obtiene niveles de audiencia considerablemente superiores a lo que consiguen los productos ajenos, principalmente anglosajones. Obviando su ya longeva presencia en la televisión por satélite, la aparición de las dos privadas más jóvenes, La Sexta y Cuatro, seguidas por el definitivo apagón analógico y un creciente interés promovido en gran parte por el acceso a información y contenidos que ofrece Internet, ha favorecido la presencia de las series extranjeras en nuestra programación. Precisamente fueron Cuatro y La Sexta las que aprovecharon este tipo de contenidos para diferenciar sus parrillas del resto, ofreciendo títulos de ficción internacional en horarios de máxima audiencia de forma constante, pero sin acabar de convertirlo del todo en un rasgo claramente diferenciador de la programación de la cadena. Sin tener en cuente recientes desviaciones y la entendible dispersión de los perfiles, en el caso de La Sexta, ese rasgo sería el humor mientras que para Cuatro sería la docurealidad y los programas de coaching.

Pero parece que Cuatro sí quiere convertirse en la cadena de la ficción internacional y realmente el Grupo Telecinco tiene la oportunidad de cesar el empeño de atraer grandes audiencias y centrarse en ese público joven y exigente que busca otro tipo de programación. Tiene la oportunidad de seguir rompiendo barreras y distancias, como hizo con Perdidos, y emitir las series de forma casi inmediata tras su estreno en el país de origen, ofreciendo la posibilidad del doblaje y la versión original subtitulada. Tiene la oportunidad de apostar por un primetime más arriesgado. Puede ser la primera en dejar claro la importancia de la segregación y público objetivo por encima de la audiencia general.

De momento, y como ya adelantaba, ha empezado creando una fotografía de títulos de ficción variada e interesante por la que apostar tanto en horarios de máxima audiencia como en huecos menos complicados o exigentes. Se ha hecho con “Los Kennedy”, polémica miniserie producida para History Channel que finalmente fue rechazada por los directivos del canal por diferencias de contenido y presiones políticas y que será emitida por fin en abril por ReelzChannel.

A esta miniserie se le unirán el resto de episodios de Millenium y Wallander. A sospechosas habituales como House, Anatomía de Grey o Castle, se le unen Mentes criminales, NCIS Los Angeles, series mudadas de Telecinco ya en emisión, Body of Proof (El cuerpo del delito), Conducta sospechosa (spin off de Mentes Criminales), No Ordinary Family (Los increíbles Powell), Spartacus, Blue Bloods, White Collar (Ladrón de Guante Blanco), Sons of Anarchy (Hijos de la Anarquía), Being Human UK o The Defenders (Los defensores). Asegura que emitirá la serie precuela de Spartacus y seguirá con sus series del late night como Mad Men, True Blood o Dexter. También están orgullosos de presentar Bob Esponja, inteligente adquisición perfecta para el access previo a El Hormiguero.

Sólo el tiempo dirá lo que el Grupo Telecinco tiene pensado para Cuatro y el resto de sus cadenas (FDF, La Siete, Boing y Divinity) pero de momento os dejo con el vídeo de las series que elegirán Cuatro este 2011.





viernes, 18 de febrero de 2011

EL TALENTO DE LOS TALENT-SHOWS (1)

Mucho se ha hablado estos días sobre la cancelación de Operación Triunfo en Telecinco y los motivos que han llevado a la pérdida de interés por parte de la audiencia. Desde luego, hay muchos factores que habrán influido en este asunto: la presentadora, la duración de las galas o la elección de canciones, como comentan en vayatele. Pero para mí, el talento es la variable más potente.

American Idol, formato del que nació OT, va por otros derroteros. Con una producción y realización impecables, una duración adecuada (doble episodio para las actuaciones cuando son muchos, hora y veinte, es la duración más larga) y un nuevo y sorprendentemente refrescante jurado, el talent show demuestra que, al final del día, el talento tira más que dos carretas.

Para el que no conozca el funcionamiento de American Idol, lo resumo mucho y rápidamente. Tras tres semanas de castings, llega la hollywood week, donde los preseleccionados deben pasar varias fases (una segunda prueba individual, una de grupo y otra individual con libertad para usar instrumentos o la banda). Tras un último corte, quedarán 20 participantes. A partir de ese momento hay dos episodios semanales, el de las actuaciones y el de las eliminaciones.

La tercera ronda de la Hollywood week ha dejado claro que American Idol 10 viene pisando fuerte y es una muestra del talento que tienen los concursantes y no lo digo sólo por sus voces.











No quiero inundar esto de vídeos así que podéis ver a Ashton Jones cantando I’m telling you, a Thia Megia cantando Wonderful World, Clint Jun con Georgia, a Julie Zorrilla y su piano cantando Love Song, Colton Dixon también al piano con What about today y al niñito dulce de esta edición, Jacee cantando Time of My Life.

Después de todo esto, y contra todo pronóstico, me veo a mi misma deseando que empiece YA lo bueno de American Idol. ¿Os he convencido para acompañarme? :P


viernes, 11 de febrero de 2011

Por qué duele despedir a Friday Night Lights.


Porque una sola mirada puede contener una infinidad de emociones y sentimientos.

Porque nos hace partícipes de su realidad y nos traslada casi literalmente a Dillon en cada episodio.

Porque lo que importa no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta.

Porque sus personajes son tridimensionales, auténticos y especiales. Porque no importa si aparecen en todas las secuencias o casi ninguna, que hasta el personaje más terciario importa. Porque un solo abrazo de Matt a su abuela puede provocar ríos de lágrimas.

Porque nos ha regalado a uno de los mejores, más interesantes y mejor llevados matrimonios televisivos de la historia.

Porque el football no es sólo un deporte. Ni una excusa.Es una comunidad. Une y separa. Crea y destruye ilusiones. Es una forma de vida

Porque te hace llorar de tristeza pero también de alegría. Porque contagia su melancolía y te da la vida con un momento feliz.

Porque con su sensibilidad y su saber hacer consigue que su audiencia aplauda y siga con pasión a un nuevo equipo después de haber vitoreado y sufrido con otro.

Porque miradas limpias y corazones llenos no pueden perder.

Porque con sólo unas notas musicales acompañando a imágenes rápidas y fugaces de un rancho o una zona residencial de Texas tomadas desde un coche consigue poner la piel de gallina

Por sus interpretaciones y diálogos espontáneos y naturales.

Porque los silencios de Eric Taylor dicen más que sus palabras. Una mirada de decepción del Coach puede destruir universos enteros y un speech suyo hace que te creas capaz de conquistar el mundo.

Porque en algunas ocasiones necesitas pararte y pensar, ¿Qué haría Tim Riggins?

Porque hay adolescentes, sí. Pero no son niñatos estúpidos y estereotipados. Son personas. Personas que cometen errores y aprenden, o no, de ellos.

Porque pocas te harán saltar del sofá y llevar un puño al aire con ese touchdown en el último segundo.

Por su delicadeza, tacto y sensibilidad para las despedidas. Y los regresos.

Porque ha sobrevivido tormentas y huracanes, y se lo ha merecido. El diario de Mr. MacGuffin.

Porque ver al coach Taylor descender unas escaleras mecánicas corriendo puede sacarnos la mayor de las sonrisas. Carrusel de Series.

Porque a pesar de sus errores y sus peros, el buen hacer prevalece por encima de todo. Diamantes en Serie y Serieina.

Porque no juzga. Expone, y te hace parte de ello. Basura and TV.

Porque hay momentos que quedarán para siempre en nuestra memoria y nos emocionarán sin importar cuando o cuántas veces los veamos. Vayatele

Porque sus personajes están vivos. Avanzan por si solos y tienen vida propia. Criticoenserie

Porque deja a medias una frase insignia de la serie… y nos encanta. Querido Bloc

Porque deja a medias un pase decisivo, un balón que volará para siempre… y también nos encanta. Truthkills.

Todo hombre en algún punto de su vida va a perder una batalla. Va a pelear y va a perder. Pero lo que le hace un hombre en mitad de esa batalla es que no se pierda a sí mismo. Este juego no ha terminado. Esta batalla no ha terminado.



El ultimo que salga, que apague las luces.




miércoles, 9 de febrero de 2011

Crematorio, excelente miniserie de Canal +

Tras “¿Qué fue de Jorge Sanz?", de la que ya os hablé, Canal + vuelve a sorprendernos con una nueva ficción de producción propia: Crematorio.

Crematorio es la historia de los Bartolomeu, una familia que gracias a sus negocios agrícolas ha conseguido una posición privilegiada en una ciudad de la costa mediterránea. Es una historia sobre la corrupción en nuestro país y está basada en la novela homónima de Rafael Chirbes.

Ruben Bartolomeu, magníficamente interpretado por Jose Sancho, es el gran protagonista, un arquitecto que ha dejado atrás los asuntos agrícolas y ha creado una red empresarial, de intereses y testaferros que protegen todos sus negocios sucios. Está en pleno desarrollo de “Costa Azul”, proyecto inmobiliario de un megacomplejo turístico que ocupará el terreno agrícola de sus padres.

Tras ver los tres primeros episodios, Crematorio ha resultado ser más que una agradable sorpresa. Es una producción más cercana a lo que nos tienen acostumbrados fuera que a nuestra propia televisión. Con una producción muy cinematográfica, está cuidada a todos los niveles: dirección, fotografía, reparto y un guión tremendamente hábil a la hora de presentar a los personajes y sus peculiaridades. Quizá, en su ritmo pausado pero seguro y la minuciosa introducción de sus protagonistas, peque de tener un arranque algo lento, un mal menor que rápidamente queda olvidado cuando uno está completamente engullido por la trama.

Venganzas, pactos, traiciones, putiferios, violencia, rechazo y sobornos se encuentran en un entorno de luchas de poder y ambición que conforman un entramado narrativo muy rico y muy equilibrado.

Uno de los factores negativos de nuestra producción televisiva es el catálogo actoral, algo que Crematorio tira por los suelos al contar con unos intérpretes cuyo trabajo acompaña a la brillantez del resto de elementos. Además de un imponente Jose Sancho, cuyo personaje le viene como anillo al dedo, encontramos a Alicia Borrachero (hija de Rubén), Juana Acosta (su amante y un personaje muchísimo más interesante de lo que podría parecer un un principio), Chisco Amado, Aura Garrido (nieta de Rubén que actualmente demuestra su talento en la serie de Telecinco “Angel o Demonio”), Montserrat Carulla (como la madre de Rubén), Vicente Romero (la mano sucia de Rubén) y Pep Tosar (la otra mano sucia) entre muchos otros. Ah, y atención a la cabecera de la serie, muy sugerente y que bebe mucho de la fantástica cabecera de True Blood.

En definitiva, os recomiendo encarecidamente que echéis un vistazo a esta nueva producción de Canal +. Contará con 8 episodios de 50 minutos (sí, no hay que soportar la excesiva duración a la que nos tienen acostumbrados en España) y se estrena el 7 de Marzo a las 22h.



lunes, 7 de febrero de 2011

El éxito de The Walking Dead

Cuando la AMC puso en marcha la producción de The Walking Dead, hubo una pequeña revolución en Internet. Se mezclaron el hambre con las ganas de comer y amantes del género zombie, frikis del género en general y seguidores de los cómics retransmitían paso a paso, foto a foto y teaser a teaser cómo iba el tema. Incluso muchos potenciales lectores aprovecharon esto para animarse definitivamente a leer la saga.

A su estreno, ni AMC se esperaba tal éxito de audiencia. ¿O sí? The Walking Dead tiene uno de los arranques más efectivos e inteligentes que se han visto en años. El comienzo es tan de manual y tan reconocible por el consumidor de este tipo de productos que bien podría formar parte del “Historias postapocalipticas for dummies” si existiese. Ojo, que no lo estoy diciendo como algo malo, ni mucho menos, ya hablé aquí de ello con fascinación en su día.

No. Frank Darabont, Robert Kirkman y demás artífices de la serie han sido mucho más que listos. Sus dos primeros episodios venden buena ficción televisiva de entretenimiento, venden algo mucho más mainstream de lo que podíamos haber imaginado en un principio pero sin provocar la huída de aquellos más puristas en el género o los lectores de los cómics.

The Walking Dead tira más del suspense que del miedo o el terror, recurre muy poco a las secuencias nocturnas y pronto se proclama como historia de personajes con zombies que de vez en cuando se pasaban por allí. Zombies que no dan miedo sino asquito. Hay casquería pero sin exagerar. Lo que sí hay son triángulos amorosos, juegos de poder y personajes psicológicamente afectados por una situación extrema. Crearon una serie muy universal y fácilmente exportable y lo sabían. El primer episodio se emitió en 120 países dentro de la primera semana de su estreno en Estados Unidos, y doblada a 33 idiomas distintos.
Fox España estrenó la serie con una cuota de un 1% en demos, que parece poco pero para nuestra plataforma de pago es mucho, siendo el programa más visto en su franja y mejor estreno de la cadena en 2010. En el Reino Unido batió todos los records doblando la audiencia habitual de la cadena y dando los datos más altos en cinco años. En el sudeste asiático arrasó literalmente, mucho más que en Europa dando índices de subida del casi 500% en Singapur y del 1700% en Filipinas. Que se dice pronto. Lo mismo ocurre si nos vamos a Latinoamérica, donde los resultados de The Walking dead en los canales de pago aumentaron en su franja horaria en un 230% en Méjico, un 341% en Argentina o un 970% en Perú.

Y todos estos son datos de televisión de pago. Más allá de extraordinario resultado que ha tenido en La Sexta, no conozco datos de su emisión en abierto pero intuyo que lo de la cadena de Contreras no será un caso aislado.

Fox International Channels y AMC sabían lo que estaban haciendo. Por el camino han dejado a un grupo de seguidores bastante descontento que no es nada sorprendente que coincida con aquellos que seguían la evolución de la serie desde el principio. Aquellos esperaban una adaptación mucho más fiel de los cómics de Robert Kirkman y han acabado criticando el resultado y calificándola de serie menor. Y creo firmemente que estaban y están equivocados con las expectativas. Considero que la serie, además de por los motivos obvios de ampliación de público, quiere contar otras historias. Para tener un calco del cómic, lo leemos y punto. Basta de puritanismos

Y es que las expectativas son un arma muy peligrosa. The Walking Dead no es lo trepidante ni explícita que los fans esperaban. Tiene lo justo de cada elemento para atrapar a la mayor parte posible de ese colectivo tan heterogéneo que es la audiencia demográfica. Y ahí está la clave del éxito, en ofrecer una historia que resulta atractiva a los de 16 y a los de 40. Y me atrevería a decir, sin tener datos, que atrae a muchas más mujeres de las que en un principio cabría imaginar, que ese triángulo amoroso que parece que dormita sigue con un ojo abierto por un motivo.

¿Y para qué todo esto? Simplemente para reflexionar un poco sobre las intenciones y el resultado de una serie que últimamente está recibiendo muchos palos. The Walking Dead es tan mainstream como pretende y mucho más de lo que unos cuantos esperaban y utilizan esto para descalificarla.

Yo considero que, salvo por el hecho de que al ser tan corta casi no da tiempo a culminar su conexión con el espectador, es una producción de factura impecable, con unos personajes muy bien a pesar de ser extremadamente canónicos y con un balance perfecto entre los elementos de género y las características de una serie dramática de personajes.


Hazte con The Walking Dead (Los Muertos Vivientes) en eBay


domingo, 30 de enero de 2011

Ojos que no ven, mando que hace zapping.

Greg García, creador de una de las mejores series nuevas del año, Raising Hope, se ha lucido con su última nota de prensa. Gracias a TheTVAddict, podemos leer su sarcasmo a la hora de referirse a la emisión de la serie. Os traduzco má o menoh:

(…) Como estás? Nosotros hemos estado fuera de la emisión por algún tiempo ya, lo que creo que va a ayudar mucho mucho mucho a la serie. Nada mantiene a la gente hablando, a pie de cañón, como desaparecer durante un par de meses.

De hecho, es una maniobra de marketing brillante por parte de la cadena: el método “ojos que no ven corazón que siente mucho”. Cuando tenía cinco años, mi padre se piró en mitad de la noche sin avisar. Mi hermana y yo no sabíamos si seguía vivo o si volvería siquiera. Dos meses después, irrumpió en casa, se meó en el armario y vomitó sobre nuestro gato. No podríamos haber estado más contentos de verle.

Así que os pido que comentéis que Raising Hope está viva y bien (…), vamos a irrumpir en las casas americanas para mearnos en sus armarios y vomitar en sus gatos. Y volvemos con grandes episodios, ¿Te lo puedes creer? Estamos ya a mitad de la primera temporada y todavía no damos pena (…)

Así de claro y directo se postula Greg García en contra del incómodo e inconveniente sistema de emisión americano y sus parones malditos.

Por una parte, uno puede comprender que las cadenas quieran estirar su producto lo más posible para que dure toda la temporada, recurriendo así al parón de navidad y a emisiones intermitentes si coincide algún festivo o evento deportivo o de importancia vital. Por otra, es difícil no pensar en las consecuencias dañinas del ello. No puedo evitar pensar, que los parones afectan mucho junto con otros factores como la creciente variedad de la oferta, a fomentar una audiencia cada vez menos comprometida, favoreciendo así el aumento exponencial de esas series autoconclusivas que tan poco exigen de ella.

Las series luchan contra estos parones como pueden. Recurren a los cliffhangers o a las apariciones estelares y eventos fuera de lo común para utilizarlos como reclamo a su regreso.

Los parones hacen que la audiencia olvide su cita semanal con la serie, pierda el interés por seguirla o encuentre un sustituto. Sé que a nosotros, que seguimos las series con tanta pasión y tan pendientes de cuándo llega lo nuevo, esto nos resulta inconcebible y no entendemos que el espectador pierda de repente el interés por una serie que ha seguido y disfrutado religiosamente durante tres meses. Lo cierto es que encuestas y datos demuestran que ocurre.

Evidentemente, no es lo mismo el parón de House en su séptima temporada que los dos meses de ausiencia de Raising Hope. Esta comedia nueva de humor peculiar ha contado con unas audiencias normalitas y no ha tenido oportunidad, con sólo 11 episodios, de construir una audiencia realmente comprometida. Suerte que sigue con Glee de lead-in y en un día no muy duro.

Con la cantidad de pilotos que se producen al año en tierras yanquis, y viendo la bajada de audiencia que provocan los parones, siempre he pensado lo WIN -WIN que sería que fomentaran la midseason como una temporada en toda regla, acercándose algo más a nuestro sistema de emisión. Pero bueno, con los tiempos que corren, supongo que las networks no tienen los cerditos para mucho jamón ibérico.


viernes, 28 de enero de 2011

El personaje es lo primero.. ¿o no?

Meterse en la piel de otra persona y dotarla de un carisma, presencia y personalidad propios no es plato para todo el mundo. En ese camino, hay personajes que traicionan a sus intérpretes atravesando la pantalla y engulléndoles completamente.

Kiefer Sutherland hizo un trabajo excelente con Jack Bauer. Tan excelente que esa cruz le va a perseguir de por vida y sus trabajos durante y posteriormente a 24 lo demuestran. Lo mismo le ocurre a Matt LeBlanc, que ha estado condenado a ser Joey desde que comenzara Friends y no importaba que fuera una película del espacio o el novio de un ángel de Charlie que el estigma de bobín iba a estar presente. Tanto es así que su gran vuelta ha sido para hacer y reírse de sí mismo. Lauren Graham no ha conseguido librarse del aire Lorelai en su nuevo papel en Parenthood y, a pesar de mis ganas por verla, temo que Matthew Perry en Mr. Sunshine se convierta en Mr. Chandler.

Pero esto es algo que funciona en los dos sentidos. Estas últimas semanas, la adaptación cinefilotelevisiva de La Torre Oscura está dando muchos rumores. Ron Howard es el encargado de adaptar la mayor de las obras del (a veces) maestro Stephen King. Tras conocer los “planes de emisión”, que mezclan tres películas y dos temporadas de televisión, el siguiente tema era el casting.

Para el personaje principal, Roland, el pistolero que va en busca de La Torre Oscura, sonaban nombres como Javier Bardem (Hollywood, supéralo), Viggo Mortensen (vamos, Aragorn, que lleva bien el gorrito) o Daniel Craig (puaj). Pensando en el primero, no niego su talento como actor, pero los últimos años es ver a Bardem y le veo a él, no a su personaje. Luego está Mortensen, que entre Alatriste y Aragorn parece que le quieren estancar como ha hecho Sean Bean, que parece que quiere ser Boromir para siempre jamás. Es como Clint Eastwood. Es un tipo con talento inmenso y con un carisma en pantalla como pocos… pero siempre es Clint.

Entiendo que La Torre Oscura es una saga difícil y que contar con una estrella de protagonista es la forma más fácil de reducir riesgos y abrir puertas al marketing, pero creo que Roland necesita de alguien nuevo que le de personalidad propia a un personaje con el que el espectador tiene que conectar tantísimo como para seguirle durante tantas entregas. Las estrellas generan rechazos y tienen muchos tics que en mi opinión son muy negativos para este tipo de sagas.

HBO está terminando la producción de su nueva gran apuesta, Juego de Tronos, otro título con intenciones de convertirse en una larga saga, y ha optado por un casting en su mayoría poco conocido, lo cual creo que es un acierto. Estas historias de fantasía con carga épica necesitan de sangre fesca en la interpretación. Peter Jackson lo sabía muy bien y para la tierra media optó por un reparto lejos de ser considerado estrellas, con algunas excepciones claro. Pero entre esas excepciones no había un Bardem ni un Craig. No había un Clooney o un Pitt. Este tipo de personalidades tanspasan la pantalla de una forma que no conviene a ciertos personajes.

Por supuesto, cuando la historia es una adaptación inevitablemente se busquen parecidos o adecuaciones entre los personajes originales y las personalidades elegidas. No me considero una talibán de las adaptaciones puristas. Todo lo contrario, doy bastante manga ancha. Las formas de narración y el formato de cada medio son muy distintos, pero el casting es probablemente el elemento más condicionante cuando se comienza un proyecto de adaptación y no puedo evitar sacar la lupa con una de mis sagas favoritas. Con respecto a la Torre Oscura, la productora ya ha confirmado que el papel irá para Bardem si él acepta.

Y vosotros, ¿alguna vez habéis considerado que el empaque de un actor se ha comido a un personaje del que esperabáis mucho?