martes, 15 de noviembre de 2011

Homeland: El gato y el ratón.

Igual que hablamos de postapocalipsis, fácilmente podríamos tomar el post 11-S como un género cinematográfico y televisivo en sí mismo. Es un lugar incómodo por el que hay que andar con pies de plomo en el que Homeland se está desenvolviendo como pocos lo han hecho hasta ahora.

Carrie (maravillosa y sorprendente Claire Danes), aún frustrada por aquella tragedia que hace una década sacudió al mundo y que, de alguna forma, carga sobre sus hombros, recibe la información de que un prisionero de guerra americano ha sido convertido. Cuando Nick Brody (Damian Lewis, que borda lo enigmático de su personaje) es rescatado tras ocho años de cautiverio, la decidida e intensa agente de la CIA desconfía inmediatamente de él y, a espaldas de la agencia, decide hacer lo que sea por probar que no se equivoca.


Este es el pistoletazo de salida para una serie que ha perfeccionado la práctica de jugar con el espectador, al que sólo deja la opción de abandonarse a la ambigüedad de la una historia y unos personajes cuyas intenciones son imposibles de definir con seguridad. ¿Es todo producto de la imaginación de la psicótica agente de la CIA aún atormentada por un día de septiembre o Nick Brody es algo más que un traumatizado soldado que se resiste a convertirse en el mono de feria de los marines americanos?

Tras producir, y escribir, alguno de aquellos intensos días de Jack Bauer, Howard Gordon y Alex Gansa adaptan este título israelí, tan atípico de Showtime, y nos ofrecen un thriller psicológico y conspiratorio donde la acción pasa por la tensión de una trama que se desenreda sin prisa pero sin pausa. Y es que Homeland exhibe un uso del ritmo narrativo del que pocas de esas denominadas series de calidad de cable pueden presumir.

A partir de aquí se podría considerar spoiler. Si no estás al día con la serie salta al último párrafo. 

Pasado el ecuador de la temporada, seguimos a vueltas con el gato y el ratón. Hemos pasado del juego de las cámaras de seguridad al juego de la seducción y de éste al de la mentira. Y no sólo con Brody y Carrie. Con un simple señuelo en forma de polígrafo, han conseguido llevar un interrogatorio con forma de roadtrip a un ya difícil siguiente nivel, asediando al espectador con la tensión de esperar que un mínimo gesto desenmascarase a un sospechoso. Chapó..

Tras ese fin de semana, Homeland vuelve a darun giro sobre sí misma. Ahora sólo nos queda esperar a descubrir la nueva maniobra de la serie, cómo volverá a sembrar la duda porque, si algo ha quedado claro hasta ahora, es que en este juego sólo hay un ratón indiscutible: el espectador.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Las mejores temporadas televisivas

Lo confieso, echaba de menos un meme. A Alex, amigo y nuevo compañero de OhhhTV! Podcast, se le ha ocurrido esta idea para su blog y no he podido evitar dejar en pausa la entrada sobre Homeland y unirme a esto de hablar de las mejores temporadas televisivas.

En televisión es tarea titánica mantener un nivel de calidad e interés constante, sobretodo cuando tenemos temporadas con más de una veintena de episodios, una verdad que, sin embargo, no ha facilitado la tarea de señalar aquellas que, para mí, son más completas, redondas o especiales. Tranquilos no hay spoilers.

Friday Night Lights, primera temporada
Temporada modélica donde las haya, en la que lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta: con realismo y naturalidad, con mucha verdad y diálogos excepcionales. Las historias y personajes son consecuentes y no hay efectismos. La tensión y drama crecen con cada episodio hasta conseguir vítores y aplausos en los últimos episodios. A destacar Mud Bowl como muestra de todo lo mejor de esta serie en un sólo episodio.

Supernatural, cuarta temporada 
Es algo que he repetido cansinamente en este blog: el cuarto año de los hermanos Winchester consiguió la perfecta combinación entre los casos autoconclusivos interesantes, el humor cachondo y el buen rollo que caracteriza(ba) a la serie y las dosis de mitología justas en cada episodio.

Breaking Bad, tercera temporada 
Tras un primer contacto, corto debido a la huelga de guionistas, y un segundo año trepidante, en la tercera entrega de las aventuras metanfetamínicas de Walter nos encontramos con uno de esos villanos que tanto amamos odiar. Cuando combinamos esto con la excelente evolución de unos personajes al borde del precipicio, alguna de las secuencias más tensas que he vivido yo en televisión (esos finales del sexto y séptimo capítulos son inolvidables) y un genial y polémico bottle episode en torno a una mosca algo cojonera.

Alias, segunda temporada 
Hong Kong, Irina Derevko, los Bristow en el pasadizo, los dobles, Fase uno, La Revelación, La verdad lleva tiempo… ¿Hace falta decir más?

Dexter, cuarta temporada. 
Y hablando de villanos memorables, ¿No es Trinity uno de los mejores malos malosos televisivos de los últimos años? Con Dexter tratando de compaginar la vida profesional, familiar y asesinil, el meticuloso Trinity se convierte en un mentor silencioso, convirtiéndose casi en una obsesión que provoca una danza de tramas y encuentros entre ambos absolutamente maravillosa de seguir. Con estos elementos, difícil era no encontrarnos con una temporada redonda que se ha convertido en referente medidor de la calidad del resto.

The Office, segunda temporada 
La esencia de lo mejor de la oficina está en esta temporada: Michael Scott en su salsa organizando olimipiadas y dundies, Jim ejecutando las bromas más sofisticadas a Dwight, la frustrante y emocionante relación de Pam con Jim, las excentricidades de sus secundarios… La segunda temporada es un episodio hilarante y genial detrás de otro.


El Ala Oeste, segunda temporada 
Tras un primer año de conocer a los personajes, la dinámica entre ellos y el tono de una serie tan completa y compleja, llegamos a una segunda temporada redonda. Resulta muy complicado hacer justicia con palabras a una temporada que mezcla como ésta las relaciones personales, las dinámicas profesionales y la comedia con el drama político y temas que se plantean episodio a episodio. Quiero destacar episodios memorables como 17 people, Two Cathedrals, In the Shadow of Two Gunmen o The Stackhouse Filibuster. Y al personaje de Ashley Haynes, la abogada republicana intentando trabajar en su ridículo despacho del sótano.

Friends, quinta temporada 
Al ser Friends mi gran favorita de siempre, elegir una temporada es muy Sophie’s Choice para mí, pero me decanto por ese quinto año en el que vivimos el secreto (y el destape) del romance entre Mónica y Chandler o las consecuencias de que Ross dijese el nombre de Rachel en su boda con Emily, mudándose al piso del gordo feo desnudo y llorando por suuuuu bocadillooooo. Episodios como el de los flashbacks de acción de gracias, el de la pelota y el de los propósitos de año nuevo hacen de esta una de las mejores temporadas.

Doctor en Alaska, primera temporada
Es difícil decidirse por una sola temporada de las aventuras del Doctor Fleischmann en Cicely, pero me voy a quedar con ese primer contacto con ese entrañable y peculiar pueblo de Alaska y sus habitantes. Qué maravilloso fue conocer a alguno de mis personajes televisivos favoritos como Marilyn y sus monosílabos, Chris en su radio o Ed y sus películas.

Lost, cuarta temporada
Acabo con una serie que ahora estoy reviviendo gracias al podcast Still Lost. La primera temporada es realmente redonda: inquietante, equilibrada y con uno de los mejores pilotos que se han visto. Pero tengo un hueco especial en mi corazoncito televisivo para la cuarta temporada porque, además de tener alguno de mis episodios favoritos de la serie (Ay, The Constant...), fue la que pude seguir en directo cuando vivía en Estados Unidos y de la que hice live-blogging.


Cierro la lista con algunas menciones especiales a Studio 60 y su primera midseason, a la cuarta temporada de Expediente X, la quinta de 24, la segunda de 30 Rock, la primera de mi adorada Veronica Mars y, por mencionar algún reality, a la quinta y séptima temporadas de The Amazing Race. No, no menciono Fringe, que no quiero saturar :P

lunes, 7 de noviembre de 2011

The Ecstasy of Blue Meth

Esta entrada habla de la cuarta temporada de Breaking Bad. Pero si aún no has visto la serie, lee aquí por qué deberías hacerlo. Si la has visto, sigue leyendo y dale al play para tener un plus de epicidad de fondo.


Nuevo Méjico se ha convertido esta temporada en el lugar de duelo de tres de los mejores personajes de la televisión actual. Así, sin exagerar nada. Walter White ha sido nuestro héroe desde que su diagnóstico oncológico le llevó al mundo de la metanfetamina azul. Convertido ahora en nuestro villano manipulador, su instinto de supervivencia le ha hecho caer del todo en un abismo del que pronto será el amo y señor.

El talento se hace aún más presente en condiciones adversas y este cuarto año, la serie de Vince Gilligan ha contado con un presupuesto notablemente inferior que ha sido compensado con altas dosis de tensión. Desgraciadamente, Breaking Bad ha ido perdiendo tratamiento visual y variedad de localizaciones a la vez que dólares. Sin embargo, hemos salido ganando porque ahora el nuevo oeste americano está en Alburquerque y excitantes duelos y juegos de poder se libran dialécticamente en sótanos, terrazas y salones.

La evolución de unos personajes a los que amamos por sus aciertos y descalabros ha alcanzado grandes clímax esta temporada, con un Walter completamente abandonado a sus propios intereses, arrastrando a Skyler con él, y un perdido Jesse cuyo tambaleo entre la perdición y la confianza ha dependido de quién le manipulaba. Gus, Mike y Hank siguen siendo un pain in the ass, pero el intimismo resultado de la falta de recursos nos han permitido conocerles mejor para aplaudir su fracaso con más fuerza.

Tendremos que esperar a verano para disfrutar de los últimos 16 episodios (o quizá los repartan en dos temporadas) de Breaking Bad, que amenazan con ser los más intensos de todos, los que harán estallar esa bomba que Walter ha ido cargando de secretos, mentiras y traiciones durante estos cuatro años de delicia televisiva que hemos vivido. Ahora se encuentra solo, como villano absoluto de una red de personajes en torno a él y al borde del abismo, en una situación en la que el empujón puede venir por cualquier flanco inesperado.

La señal de "Precaución: extremadamente volátil" nunca tuvo tanto significado.



viernes, 4 de noviembre de 2011

¡Móntate tu película!

 
Me salgo un poco de la temática principal del blog (aunque con el vídeo me lo he traído a mi terreno) para hablaros de este concurso de Catalana Occidente con el que, además de los regalos del concurso oficial, los lectores de este blog podréis optar a un regalito extra, ¿Cómo? Fácil.

Lo primero es ir a la página de Móntate tu película y registrarse para poder doblar o subtitular una de las secuencias que proponen. La cosa tiene que rondar de alguna forma en torno a tres temas principales relacionados con Catalana Occidente: Hogar, vida y coche. Con este vídeo entraréis automáticamente en el concurso de los 500 premios que sortean entre los que hay un coche, una X Box, bonos anuales de cine y estancias en hoteles. Darle caña a los vídeos en las redes sociales porque la primera fase del concurso va por votación popular, luego habrá un jurado que decida el ganador.

Después de todo esto, viene vuestra parte como lectores de este blog. Entre aquellos que volváis a este post y publiquéis en un comentario el enlace para que los demás veamos vuestro vídeo doblado o subtitulado, sortearemos cinco entradas dobles de cine. Para participar en este pequeño sorteo nuestro tendréis un mes a partir de hoy, es decir, hasta el 4 de diciembre. ¡No olvidéis dejar en ese comentario un mail de contacto por si sois los ganadores!

Decir que este post ha sido patrocinado y de ahí que se salga un poco de la temática. Pero confío en vosotros, que se vea en esos vídeos vuestros que participáis de mi parte ¿eh? Que se note que hay seriéfilos en la sala. 

Ah, que se me olvida. En febrero de 2012 habrá una gala de entrega de premios para los más votados y ganadores. Nuestros propios Oscar en el mes de los Oscar. ¡Espero empezar a ver vuestros enlaces por aquí pronto!¡Gracias por participar!

jueves, 3 de noviembre de 2011

La perfección de lo imperfecto

La imagen de la mujer en la ficción televisiva americana ha sufrido grandes cambios desde aquellas madres y esposas perfectas cocinando tartas deliciosas embutidas en vestidos impecables. Esa presión que ejercían los modelos de esposa utópica se ha transformado, y ahora la sociedad y las mujeres mismas colocan sus aspiraciones en esas mujeres independientes, inteligentes y guapas que protagonizan, noche a noche, el primetime americano.

Sin embargo, la televisión ha abierto huecos para esos personajes que tratan de romper moldes para ser independientes y espontáneas como Lucy de I Love Lucy o para permitirse pequeños deslices o grandes errores como esas Mujeres Desesperadas. Este es el tema que plantea la primera entrega de America in Primetime, una miniserie documental de PBS, cadena pública estadounidense, que durante cuatro episodios reflexionará sobre cuatro arquetipos de personaje recurrentes: La mujer, el hombre, el héroe y los raros.


El primero, The Independent Woman, se emitió el pasado domingo y cuenta con reflexiones y entrevistas actores y productores como James L. Brooks, Mary Tyler Moore, Edie Falco o Roseanne Barr entre muchísimos otros que podéis ver en esta lista.

They want interesting, they dont want likeable 

Este recomendable episodio explora el impacto y la visión de esas primeras mujeres que escapaban de lo establecido y que, con los años, se han convertido en el modelo de personaje independiente e imperfecto al que Linda Wallem, creadora de Nurse Jackie, hace referencia con la frase en azul. La televisión actual, y la existencia del cable americano, nos permiten acercarnos a estos personajes con los que identificarse es un proceso mucho más natural. Cuenta Marcy Carsey, una de las productoras de Roseanne, que las cadenas dudaban que los espectadores tuviesen interés en ver algo como eso: una comedia sobre una madre obesa, maleducada, de clase baja y cuya forma de educar a sus hijos es, al menos, cuestionable. Sitcom que acabó convirtiéndose en la más exitosa del momento.

Sentirme identificada con el día a día de Brenda Johnson o Carrie Anderson es algo difícil pero, en ese entorno, sale a la luz todo lo aquello que nos seduce. El miedo al compromiso, el caos de la independencia, la resistencia al chocolate, la presión laboral, la ambición de conseguir un objetivo, los secretos… son esos los elementos que las hacen distintas, cercanas y reales.
 

.

lunes, 31 de octubre de 2011

Tiempos de Criba I

 Qué post-apocalíptico suena todo. Es por seguir la inercia de los últimos meses en este blog, que parece que haya estado escondiéndome de un ataque zombie, aprovechando las últimas rayitas de batería de portátil para actualizar hablando de Gran Hotel. Pero aquí vuelvo con energías renovadas, aún en plena puesta al día, para hablar de la pinta que tiene mi parrilla seriéfila de esta temporada que entra y de los supervivientes estivales.

Yo era de esa clase de seriéfilos suertudos que tienen tiempo para ver lo que probablemente sean demasiadas series. Not anymore. Ahora mi nivel de tolerancia se ha reducido a menos de la mitad y sólo admito series que me hagan feliz. Es por esto que la primera en caer ha sido Glee, una serie en la que lo único que se salvó del x2 en la segunda temporada fueron algunos números musicales. Covert Affairs fue el entretenimiento light del verano pasado, pero, por mucho que mi amor por Piper Perabo será eterno gracias a la fabulosa mamarrachada que es El Bar Coyote, esta vez no pasé del segundo episodio.

Nadie puede negar la existencia de ese recurso narrativo llamado cariñosamente “vamos a ponernos intensos”, táctica que Supernatural puso en marcha la temporada pasada y que mantiene y perfecciona en esta séptima aburrida y completamente prescindible temporada de los hermanos Winchester. Hubo un tiempo, allá por su cuarto año, en el que era una de mis favoritas y ese cariño me hará aguantar algún episodio más. La que no creo que sobreviva es Haven, un título ligero veraniego cuyos casos semanales eran curiosos e interesantes, algo que han decidido sacrificar en favor de la trama principal que, con tanta presencia, resulta demasiado cargante.

Llevar la contraria es una práctica divertida, pero al quinto episodio de Falling Skies me quedé sin ganas ni argumentos, algo que temo repetir con Terranova. A medias también se han quedado Hung, Parenthood y Awkward. Esta última tiene una claramente superior sustituta en la nueva comedia Suburgatory. Tampoco he seguido con True Blood. Su cuarta temporada estaba siendo desquiciadamente divertida pero se acumularon tantos episodios con las vacaciones que la pereza puede conmigo. Y no es la única que me da pereza. Aún no he decidido qué hacer con The Walking Dead, principalmente porque aún no he comenzado la temporada y no tengo ninguna gana de hacerlo.

Aún me quedan bastantes canapés televisivos que probar, así que ya veremos si en un futuro próximo no desaparece algún título más. Ya basta de tonterías. Yo lo que quiero es que una serie me haga sentir tanta fucking felicidad como Breaking Bad. ¿Es pedir demasiado? Probablemente sí, pero lo que no voy a permitir son dementores televisivos que me la roben. 



Y tú, ¿qué has abandonado?

 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Más pros que contras para Gran Hotel.

Nueva serie que saca Antena 3, nueva serie que lo peta. Y en este caso, lo merece. La cadena tiene muy claro desde hace tiempo cuál es su público y poco a poco lo fomenta y refuerza. Tiene un perfil mucho más definido que Televisión Española -que tiene que lidiar con un público demasiado generalista hasta para ser España- y más definido que Telecinco, que da tumbos entre el público adulto y femenino de su entretenimiento y el joven y algo masculino de sus intentos de ficción.

Gran Hotel ha sido la última e inteligente gran apuesta de Antena 3, que aprovecha el tirón de títulos como Downtown Abbey o La Señora para crear un drama de época con toques de misterio. A la cadena no se le puede negar el mérito de mezclar e introducir, con más o menos éxito, cierto tipo de géneros en sus producciones.

En contra

Empiezo con la parte mala por aquello de dejar después con mejor sabor de boca, ya que la impresión general tras el primer episodio es buena, y lo hago con la música. La banda sonora está fuera de tono en bastantes secuencias y, además, demasiado presente. Tanto que en muchas ocasiones distrae y molesta.

La interpretación es una de los grandes suspensos de nuestra ficción y Gran Hotel no se libra. Concha Velasco parece recién salida de Nip/Tuck y, junto con Adriana Ozores, están bastante planas. En general, la presentación de tramas ha sido muy eficiente en este episodio, no así la de los personajes que, salvo los más protagonistas, el resto resultan desdibujados y demasiado tópicos.

El eterno problema de la duración de los episodios se traduce aquí en un arranque con demasiados frentes. No hace falta presentar todas las líneas paralelas de trama en el primer episodio y cosas como la vida chunga del hermano borracho eran carne de episodios más avanzados. Lo mismo sucede con el final, que resulta tremendamente anticlimático por todos los misterios y cliffhangers que se abren en un momento. El episodio entero es efectivo y engancha, no era necesaria tanta muerte y tanta cosa.

A favor

A pesar de lo todo lo anterior, es una de las pocas producciones nacionales en mucho tiempo que me ha dejado satisfecha y con intenciones de continuar. Es cierto que las comparaciones son odiosas y que Gran Hotel bebe tanto de sus referentes que se pierde en ellos y carece de un toque de originalidad y novedad; sin embargo, la mezcla de géneros que comentaba y el simple hecho de estar ante una serie española con un tono dramático adecuado, sin chascarrillos, sin cotidianeidad ni españoladas, compensan esa falta de frescura en el contenido.

El nivel de producción es sorprendente. El cartón piedra se nota pero oye, también se notaba en Juego de Tronos y al igual que hacía la HBO, Gran Hotel compensa con la ambientación y la atmósfera, que están bastante conseguidas. Además, la realización es realmente sobresaliente, con una puesta en escena, dirección y montaje con intención y mucho dinamismo.

Como episodio de presentación ha sido excelente. Dejando a un lado el asunto de la saturación de frentes narrativos, consigue algo que aquí no se sabe o se tiene miedo a hacer y es combinar los aires de introducción con el tono, el ritmo y la estructura de un episodio cualquiera. La serie no sólo engancha por sus tramas, por eso no hacía falta tanto cliffhanger saturante, sino que atrapa por los personajes, por los ambientes y por las dinámicas. Interesa como conjunto.

En definitiva, me complace encontrar una ficción nacional tan atractiva y notable como Gran Hotel. Esperemos que todos los aspectos positivos se mantengan. Así que, con el atrevimiento de conocer el tipo de seriéfilos que leen este blog, os invito a darle una oportunidad a esta nueva serie, sobretodo a aquellos a los que normalmente os llamaría una producción de estas características (ya sabéis, drama culebronesco de época con algo de misterio). Podéis verlo en la página oficial.