A pocos episodios de finalizar la cuarta temporada, me siento obligada a extender "la palabra" de Bones. Si, puede parecer un procedimental más pero no. No lo es. De hecho, la mayoría de títulos del género deberían envidiar el talento de los responsables de la serie. Bones es una muy buena serie a varios niveles y aquí van los motivos. (Sin spoilers!)Booth y Brennan
La primera obvia razón es la química que hay entre los dos personajes principales. Son opuestos pero complementarios. Están basados en estereotipos pero tienen gran cantidad de características que les hacen diferentes, especiales y, sobretodo, unos personajes excelentemente construidos y, muy importante, constantes y consecuentes con esa construcción. No voy a negar que Brennan sea mi favorita. Es tan especial, tan auténtica, tan transparente y honesta y no trata de ocultar lo muchísimo que le divierte cuando tienen que ir de incógnito en alguna misión.
Conversaciones en la rutinaHay una cosa que me gusta mucho de Bones y es que los personajes son más que su trabajo. Tienen una vida de la que hablar y opiniones sobre todas las cosas. Además no se teletransportan al lugar del crimen sino que les vemos en el coche. Muchas de las mejores conversaciones de la serie tienen lugar mientras conduciendo. Booth y Brennan discuten sobre algo relacionado con el caso, cada uno desde su peculiar punto de vista.
Pero no sólo son ellos dos sino que el resto de los personajes hablan. Cuando uno revisa unas cintas de seguridad o limpia unos huesos, no tiene porqué hacer voto de silencio. Puede compartir emociones o discutir cualquier tema mientras trabaja. Y eso es lo que hacen los secundarios de Bones, lo que nos hace ver que son personas muy bien construidas, con sus puntos de vista en cualquier aspecto de la vida, de la profesionalidad en el trabajo... etc. Y que estos momentos de diálogo te van mostrando esas peculiaridades. Y les vemos comer!
Todo el mundo tiene una vida
Como comentaba antes, los personajes no son sólo su trabajo. Tienen una vida. Tienen ex novios, hijos, ex compañeros de trabajo, familia, celebran navidad, halloween... Y todo esto es introducido en la serie de una forma muy hábil. Nunca es forzado, nunca es excesivo. Conocemos pequeños, pero importantes detalles. Algunos casos afectan especialmente a un personaje, pero tampoco le hacen perder el control. Todos son profesionales aquí y sí, nos dejan ver su sufrimiento o implicación, pero no cruzan la línea. Y, a pesar de ello, con pequeños momentos, son capaces de crear grandes historias personales interesantes y que emocionan. Y mucho, a veces.
Todos sabemos que un procedimental puede caer fácil y rápidamente en la rutina y la repetición, pero Bones encuentra en cada temporada una forma de dar algo nuevo al espectador. Empieza con un tronchante psicólogo interpretado por Stephen Fry. A partir de ahí aparece Sweets, y su terapia de pareja, empiezan a rotar los becarios que aparecen como ayudantes en los diferentes episodios (a cada cual más peculiar), incluso aumenta la frecuencia de las misiones de incógnito de Booth y Brennan.
El buen rollo es constante. No hay dramones.
Los casos que se tratan en cada episodio ya son suficiente drama para la serie y por eso abunda el buen rollo entre los personajes. No se hace un dramón de nada a pesar de que en muchas ocasiones podrían hacerlo fácilmente. Los personajes son muy distintos entre sí por lo que las interacciones entre ellos son curiosas y divertidas. Son todos tan especiales que incluso perdonas que, por ejemplo, el personaje con más inteligencia emocional de la serie, Ángela, realmente tenga una tarea muy poco creíble e incluso prescindible a veces. De hecho, en general, la ciencia de Bones es cuestionable pero es tan verosímil en su propia realidad (que es lo importante) y el paquete es tan atractivo que no importa.
Tensión sexual no forzadaAcabo volviendo a la razón con la que empecé. Booth y Brennan. El gran factor enganche de la serie puede ser la tensión sexual entre ambos (aunque para mí es una razón más). Lo que más me gusta es que no está forzada. Ellos dos son amigos, confían el uno en el otro. Él mataría por ella y haría cualquier cosa por protegerla. Ella, aunque a veces le cueste mostrarlo, haría cualquier cosa por ayudarle y mantenerle a salvo. Son amigos. No tienen miedo de mostrar cariño, de alabar sus virtudes, de abrazarse, de tocarse... Son naturales y por eso es tan genial. Porque si se lían, te lo creerías, pero si no se enrollan, también te lo crees. Se quieren mucho, muchísimo... pero eso no tiene porqué implicar amor romántico... o sí. Eso es lo que me encanta de esta relación, porque es algo muy difícil de construir y, sobretodo, de mantener.
¿Resumiendo? Bones mola y punto :P. Es una gran serie dentro de su género, ahí donde la veis. Es entretenidísima, es equilibrada, es original, es interesante y cada capítulo aporta algo a los personajes, al mundo interno de la serie o, incluso, al espectador. Si eres fan del formato, no sé a qué estas esperando. Si no hay mucho hueco de procedimentales en tu vida, como me ocurre a mí, esta es la serie que debería estar cubriendo ese vacío.
He dicho.



























