Estoy a tantas cosas que tengo el blog abandonaíco. Lo sé. Y como tengo menos tiempo del que quisiera (¿dónde se compran más horas al día?) y últimamente la hoja en blanco me ganaba la batalla, recurro a uno de esos memes que tanto me divierte hacer. Esta vez ni siquiera he tenido la decencia de inventármelo yo, sino que recurro a mi amigo y bloggero Alex, de Day Zero.Soy una llorona. Siempre lo he sido y siempre lo seré. Mi calidad de llorona llega hasta tales esferas que soy capaz de llorar con los anuncios de la lotería de navidad, por lo que este meme sobre “La tele que nos hizo llorar” me viene al pelo. Tranquilos, no hay spoilers.
Últimamente no hay tantas series que consigan que sienta ese cosquilleo en los ojos, y la reina actual en este sentido es Friday Night Lights. Cuando sumamos los cuatro años que llevamos sufriendo con sus personajes a la forma tan melancólica, realista y emotiva que tiene la serie de narrar sus historias, el resultado casi siempre me deja con un nudo en el estómago que muchas veces hace que una lágrima recorra mi mejilla.
Otra serie que siempre tuvo la capacidad casi automática de hacerme llorar era Brothers and Sisters. Últimamente ha perdido ese superpoder, lo cual supongo que es mala señal a pesar de que sigo disfrutando de sus episodios. Pero allá en su primera temporada, y no exagero en absoluto, todos los finales de episodio conseguían que me diera la llantina porque me tenía tan enganchada y me emocionaban tanto esos finales "felices" de episodio, que no podía reprimirme.
Con Perdidos me pasaba una mezcla de las dos anteriores. Por una parte, todos esos finales videocliperos de ensalzamiento de la emotividad del grupo reforzado con una musiquita melancólica a juego, conseguían que soltase alguna lagrimita. Pero, por otro lado, la serie también tuvo grandes momentos de tensión o grandes muertes que, si ya de por sí resultaban tristes, la maestría y el sentimentalismo con los que nos las mostraban hacían el resto. Ya sabéis, not penny's boat. Eres mi constante.Seguro que nadie se acuerda de este título pero para mí fue un trauma ver el final de Yo y el Mundo. Más que el de David el Gnomo. Era una serie que disfrutaba mucho cuando era peque. Cory, Topanga y compañía eran como mis amigos y yo y era fácil sentirse conectada a ellos. Años después, con la magia de youtube, pude su final. Uno que resulta ser el perfecto para ella y, además, emotivísimo. Podéis verlo aquí.
Por supuesto, hay muchísimos finales con los que he llorado. Everwood es un buen ejemplo. También hay episodios sueltos de series que me han hecho llorar, muchas veces relacionados con muertes de personajes y otras simplemente por intensidad emocional, pero rondarían por ahí (y por aquello de no especificar para evitar spoilers) House, Alias, Ally McBeal, Dawson Crece, Felicity, Kings, Veronica Mars, El Ala Oeste, Skins, Doctor en Alaska o esa maravilla de la creación que fue Studio 60. Me vienen a la mente más de dos ejemplos de momentos que parecía que me estaban quitándo la vida...
Pero vamos, que por llorar, me emocioné mucho recientemente con esa secuencia del primer episodio de The Walking Dead cuando un hombre se enfrenta a tener que matar a su mujer para librarla de seguir vagabundeando como zombie…
Tengo que dejar para el final a la más grande. A la que digo por defecto cuando me preguntan cuál es mi serie favorita. Puede que no sea la mejor de la historia pero Friends siempre será la mejor para mí. Mi primer amor y mi primer final traumático. Sí, quizá aquel final tuvo demasiado drama para ser una sitcom, pero después de 10 años de vivir tantas desventuras con esos seis amigos, la ocasión lo requería. Se despedían para siempre. La vida seguía para ellos y para mí pero no para todos juntos.
Y yo lloré mares de lágrimas.
Fringe ha sido movida a los viernes. Este es, junto al sábado (día en el que ni siquiera se programa ficción en prime time casi nunca), 




La 


Como con su estructura,