domingo, 17 de abril de 2011

Mi reconciliación con Ted Mosby

Tengo mala memoria. Cualquiera que me conozca un mínimo lo sabe. El cocktail peligroso se crea cuando unimos esa realidad con esa característica común a toda persona humana que nos hace recordar mejor los acontecimientos más recientes. Somos más efusivos con una serie que nos apasiona actualmente que con una que nos ha decepcionado, aunque hace sólo unos meses se contase entre nuestras favoritas. Somos así de desmemoriados… y yo, más.

Es por eso que últimamente renegaba mucho de How I Met Your Mother porque, aunque he pasado grandes momentos con ella, sobretodo en su segundo y tercer año, los altibajos de la cuarta y la quinta me tenían tan desencantada que casi había eclipsado los buenos momentos.

Pero hoy vengo a contarle al mundo porqué he encontrado mi cariño perdido por una serie que en su día supo hacer suyos los elementos de un género formateado hasta el hastío. Una serie que cayó en la repetición, abusó de fomentar el misterio de la madre y malgastaba todos sus esfuerzos en crear expectativas que no sabía cumplir. Por el camino, encontró en las excentricidades de Barney un salvavidas y poco a poco ha ido fortaleciendo lo peculiar de sus personajes y explotando las posibilidades de su reparto a la vez que exploraba un nuevo tono en sus historias.

How I Met Your Mother es ahora una comedia más adulta. La cumbre de este cambio que tan bien le ha sentado ha sido lo sucedido con Marshall, dos episodios que derrocharon saber hacer a la hora de mezclar drama con comedia sin desequilibrar la balanza. Ahora, estos cinco chicos de Nueva York han madurado y junto a ellos, la serie. Pero todo tiene un precio y, en este caso, se han quedado por el camino esos gags creados para provocar la risa más facil. Esa tipo JAJA.

Por supuesto, mucho tiene que ver con todo esto el hecho de que conozcamos tan bien a los personajes. Los guiños y detalles más sutiles cobran más importancia y un comentario de cualquiera de ellos tiene un significado más profundo, una ventaja en toda serie veterana que no todos saben aprovechar. ¡Hasta Ted es interesante! Marshall y Lilly siguen siendo el rudo pilar que sostiene los valores de la serie y el potencial cómico de Robin se aprovecha al máximo en cada momento. Las tramas son más elaboradas y tienen efecto en los protagonistas más allá del chiste fácil. Quizá el más perjudicado en todo esto sea Barney, el más infantil del grupo que se ha visto cara a cara con un elemento madurador en potencia pero que ha hecho poca mella en el papel que juega en la dinámica de la serie y a mí, en ocasiones, ya me cansa.

How I Met Your Mother ha vuelto a ser una de esas series que me alegra tener semana semana y después de una temporada que me ha traído tantas decepciones y abandonos, una reconciliación viene mejor que bien, para variar. Como conocí a vuestra madre.



lunes, 11 de abril de 2011

INTERNET ESTÁ AHÍ, PERO VAMOS A VER QUÉ PASA.

Hace tiempo que quiero abrir una sección offtopic para hablar de ciertos asuntos que, aunque no entren literalmente en el parámetro “Hablando de series”, afectan al mundo audiovisual en general y considero igualmente interesantes. Y qué mejor tema para estrenar la sección que hablando del nuevo presidente de la Academia de Cine en España: Enrique González Macho.

A raíz de su candidatura y elección, González Macho lleva unas semanas paseándose por medios de comunicación y presentando sus intenciones para con el cine español y lo que le rodea.

Esta misma mañana era entrevistado por Carles Francino en La Ser, donde presentan al invitado con uno de sus conocidos reportajes-lameculos que califican a Internet como monstruo de mil cabezas al que hay que domesticar y valoran alguna de sus declaraciones como “sablazo a los internautas”, entre otras perlas. Realmente no podríamos esperar otra cosa de unos medios que se llenan la boca llamándonos piratas.

Si González Macho ha demostrado algo en sus declaraciones referentes al tema de Internet, es que sabe escurrir el bulto como pocos. Cuando le preguntan sobre la solución ideal al respecto, independientemente de leyes u otros factores, su respuesta es que Internet es el futuro, no es el presente por mucho que se diga. Si yo tuviera la solución estaría en un Yate en las Bahamas. ¡Anda!¡Como los de SeriesYonkis!.

En la rueda de prensa del domingo, tras conocer su victoria frente a Bigas Luna, admitía que le preocupaba el día a día. Internet forma parte de un futuro que no está definido y que no cambiará mucho, pues unos harán contenidos, otros los distribuirán y sólo cambiará la recepción. Complementaba tal conocimiento en otra entrevista de La Ser, donde le preguntaban por el modelo de negocio para el cine en la red. Él respondía: Todavía no lo se, me encantaría ser adivino pero no lo se. Internet está ahí. Es una gran parte del futuro, no me atrevo a decir que todo. Pero vamos a ver que pasa.

Vamos a ver qué pasa”. Esta es la posición del nuevo presidente de la Academia de Cine. En la presentación de su candidatura que podéis ver aquí, decía además que hay un modelo actual que aparentemente está algo caduco -Aparentemente puede ser que quizás puede que estemos obsoletos-. Su gran argumento es que el futuro aún no ha llegado y que nadie puede preveer cómo será. “Todos sabemos que pasará por Internet y las nuevas tecnologías pero habiendo una cosa y otra todavía no, procuremos defender lo que existe hasta que llegue lo nuevo sin perder de vista el ponernos al día en todo lo que está llegando”.

El cambio está sucediendo en todo el mundo. Estados Unidos, país que él tanto se empeña en afirmar que está tan perdido como nosotros, está en pleno cambio, y vemos empresas consolidadas o iniciativas pioneras que implican streaming, Facebook o incluso torrent. Pero aquí no. Aquí somos muy españoles y preferimos sentarnos y desarrollar la política del verlas venir.

Sus pocas alabanzas a Internet son de boquilla y por compromiso. Él mismo se deja en evidencia cuando afirma categóricamente cosas como que "Internet, que creemos que es un arma fundamental del futuro, hoy por hoy todos sabemos que está haciendo una función parasitaria, que no tiene unas regulaciones y circunstancias para proteger a los creadores”.

Internet es un arma fundamental para el futuro, dice, pero no tiene ninguna intención de conocer el arma ni explorar el futuro. De lo segundo ya he comentado suficientes declaraciones para respaldarlo, que bien se puede resumir con su vamos a ver qué pasa. Pero quiero hablar de su desconocimiento del mundo de Internet.

Ya sabíamos que un blog es una web que a menudo publica enlaces ilegales, pero parásitos no se si nos habían llamado antes. Al menos los Piratas tienen barcos y beben ron. González Macho se hace el moderno como fundador de Filmin. Sí, yo soy la primera que defiendo filmin como iniciativa pero soy consciente de sus fallos y de que supone un paso ínfimo en esta área. Parece que él no. Decía en la rueda de prensa que ellos fueron los únicos locos que lo han hecho y los resultados han sido más que negativos. “Se de lo que hablo”. No. No sabe. ¿De verdad pensaba convertirse en el portal de cine en streaming definitivo con un catálogo de películas indies e independientes? ¿No sabe que Avatar, una revienta taquillas, fue la más descargada de su año?. Él mismo admite que han perdido a cierto perfil de espectadores y que la gente no tiene en alta estima al cine español. Él mismo afirma los pobres datos de taquilla de nuestro cine… ¿Pensaba entonces que lo iba a petar con una plataforma donde ofrece ese cine a esos espectadores?. Filmin es más que aceptable para lo que es, pero no nos engañemos.

Sus declaraciones sobre filmin siguen la línea victimista que tanto vemos en el mundillo del cine español. El otro candidato a la presidencia ya dijo en su día, y con muchísima razón, que nadie estaba poniendo el ojo en las empresas de telefonía, que son las que se están quedando con todo el dinero que nosotros pagamos para acceder a los contenidos de Internet. Pero claro, poco tardó en barrer para casa y lloriquear que habría que exigir que pagasen subvenciones al cine español. ¡Más subvenciones al cine español!. Que me subvencionen el blog, ya que están.

González Macho va en la línea cuando se quejaba de que el cine español no ocupa el lugar que se merece en las televisiones. “Las televisiones privadas utilizan espacio radioeléctrico que es de todos y no pagan lo que deberían, además de que su postura frente al cine español deja mucho que desear”. Tócate. Resulta que además de obligar a empresas privadas a invertir un porcentaje de sus beneficios en cine español ahora tienen que hacer de hermanitas de la caridad y programar películas que, como ya sabe González Macho, no interesan a nadie. Pero claro, es mejor patalear porque no les llega más dinero para subvencionar las producciones que hacen para mirarse el ombligo y vivir del cuento que crear títulos pensando en el público.

Un oyente de La Ser ha preguntado por las subvenciones esta mañana, porque no comprende como una película como El Orfanato, que recaudó lo que recaudó, obtiene subvenciones, a lo que él contestado que todas las películas tienen el mismo derecho. No se puede penalizar el éxito. No claro, no se debe. Porque si penalizamos el éxito, a lo mejor también habría que penalizar el fracaso y entonces seguro que no se hacían más de 100 películas al año...

En esta línea victimista también están sus declaraciones con respecto a la versión original. Es un gran defensor de la misma y llama al doblaje aberración, considerándolo una malformación de la obra, aunque dice ser consciente de que no se puede imponer, pero sí fomentar. Hasta aquí una piensa: todo perfecto. Pero no. A González Macho le encantaría imponer la versión original no por la integridad de la obra, no, sino porque considera que las películas extranjeras dobladas son competencia desleal, y eso no es justo.

Pero las pataletas continúan con el tema de la digitalización de los soportes. Lo acepta, casi a regañadientes parece, porque aunque siendo un poquito excluyente, lo han aplicado porque se puede llegar a más sitios, hacer copias más fácilmente… Pero claro, lo identifica como otra “forma de que haya más de lo mismo y menos de lo nuestro. Las cosas son las que son y si se pueden tener 900 copias de una cosa, pues de lo nuestro en vez de 300 a lo mejor hay 100. "

“Cosa”. “Lo mismo”. Habla con términos vagos pero supongo que con “lo mismo” se refiere a cine que recauda y a “las cosas son las que son” se referirá a que la gente va a ver lo que le llama la atención.

Si es que no puede ser… Los espectadores van a ver lo que les llama la atención, la evolución tecnológica odia al cine español con su digitalización y su Internet y además ponen las producciones internacionales dobladas y me hacen la competencia. ¡Jo, qué rollo mami, todos están contra mí!.

Podría seguir hablando de algunas de sus declaraciones, como la respuesta al tema del precio de las entradas. Que vemos la botella medio vacía, dice. Que ir a misa es gratis pero el cafelito de antes y el asado de después no. Mi profe de economía lo llamaba coste de oportunidad... Que no se entere la Iglesia que González Macho está sugiriendo que por lo que te cuesta ir a misa, mejor vas al cine. Aunqe peor es lo que sugiere Francino: que por lo que cuesta ponerte desodorante, vas al cine.

Personalmente, si lo que me ofrecen es todo esto... Yo prefiero oler bien.

miércoles, 6 de abril de 2011

Cinco motivos para ver The Killing

Sarah Linden ha decidido dejar su puesto en la policía de Seattle, y mudarse al calor californiano junto a su hijo y su prometido, cuando se ve envuelta en la desaparición de una joven. Este es el punto de partida de la nueva producción que AMC ha estrenado el pasado domingo con una emisión doble. ¿Por qué merece la pena echarle un ojo?


No es televisión, es AMC

La cadena de Breaking Bad, Mad Men , The Walking Dead y Rubicon parece esforzarse en no dar un paso en falso y, de momento, lo está consiguiendo. Con The Killing, adaptación de una serie Danesa, vuelve a presentar un trabajo original, cuidado y de calidad. Me sorprende positivamente de AMC que no han querido encerrarse en un único perfil o corte de serie como sí hacen otras como Showtime y con cada nuevo título exploran nuevos géneros o tonos en sus historias.


La ambientación
Como cualquier ciudad europea de novela nórdica que se precie, Seattle se transforma aquí en una ciudad gris y lúgubre, un ambiente lluvioso, mustio y casi siniestro que pesa casi tanto sobre los hombros del espectador como lo hace sobre los personajes. Este entorno lánguido abate a un abanico de personajes que tienen que enfrentarse a un momento ya duro, potenciando y remarcando así el estado de ánimo de quienes tanto sufren.

Los personajes liderados por una protagonista magnética.
Mireille Enos tiene algo. Es casi como una especie de mezcla perfecta entre la frialdad controlada de Olivia Dunham (Fringe) y la mirada amable pero escudriñadora de Brenda Lee Johnson (The Closer). La actriz consigue dar a la detective Sarah Linden un corte misterioso, interesante y original que eleva las secuencias que protagoniza. El resto del reparto no se queda corto. Michelle Forbes hace un trabajo excelente como madre desgarrada que tiene una secuencia concreta que llega al corazón del más rudo. Acompañan a las señoritas el compañero policía agresivo y con sus propios métodos, el candidato a la alcaldía y sus seguramente falsos aires de honestidad o la afectada amiga que esconde más de lo que parece, entre muchos otros.

El tono.
Muy en relación con esa atmósfera casi tenebrosa de la que hablaba antes, encontramos una historia contada con un tono muy equilibrado que no se excede en el drama ni la sobriedad pero tampoco escatima en honestidad y naturalidad. La narración se abandona a los momentos más crudos de la historia haciéndonos partícipes de ellos sin posicionarse. No es necesario que lo haga, la emoción aflora por sí misma.

El caso.
Al puro estilo Twin Peaks y su ¿quién mató a Laura Palmer?, pero sin raritos, The Killing nos sumerge en la historia de una desaparición, de un asesinato, cuya evolución vemos a través de los ojos de aquellos que, de una forma u otra, se ven implicados en él. Desde un punto de partida policíaco, no se deja llevar por los convencionalismos del género y aprovecha también sus aspectos de serial dramático con toques de thriller.

Conclusión: The Killing ha resultado ser aún más interesante y recomendable de lo que ya auguraba que sería cuando todo lo que teníamos eran promos. La serie muestra hábilmente todas sus armas y mejores cualidades con los dos episodios emitidos así que no dudéis en darle una oportunidad.

lunes, 28 de marzo de 2011

No. Starmax HD no va a revolucionar la televisión.

Casi diez años después de la absorción de Via Digital por parte de Canal Satélite Digital llega a España Starmax HD, una nueva plataforma audiovisual por satélite que, suponiblemente, tiene su lanzamiento programado para mañana 29 de Marzo.

Durante las últimas semanas se han extendido por la red muchos rumores respecto a esta nueva plataforma. Como ya comentamos en el último episodio de OhhhTv, la característica más destacable de Starmax HD reside en la modalidad de servicio de suscripción, que será prepago. Los últimos rumores apuntan a un precio de 14 euros mensuales con un desembolso inicial de 60 a 80 euros por la adquisición de receptores y decodificadores. De momento se habla poco de los contenidos (Eurosport, Discovery Networks y el regreso de BBC Entertainment entre otros) y destacan las funciones de DVR del receptor además de la posibilidad de conexión a Internet para emisiones en streaming.

Despídete de la televisión tal y como la conoces es el claim de la empresa, pero ¿Era Starmax HD el siguiente paso que necesitábamos en la oferta de contenidos televisivos en España? Pues no. No lo era. Quizá sea algo prematuro sacar conclusiones únicamente a raíz de rumores, pero el error de base seguirá estando ahí y es que de nuevo hacen del medio de transmisión, de la plataforma, la novedad.

En estos momentos, la plataforma con más futuro del mundo es Internet. Es la que más contenidos genera, tiene el poder de eliminar todo tipo de barrera geográfica y requiere una infraestructura básica disponible para casi todos. Entonces, ¿Por qué nos empeñamos en seguir “innovando” donde no es necesario hacerlo? Y utilizo las comillas porque, qué queréis que os diga, esto del prepago no es más que una buena estrategia de marketing que aprovecha de la falta de información del espectador medio sobre las posibilidades de Internet y las diferentes ofertas que existen actualmente en contenido audiovisual.

Ya lo se, en España aún no disponemos de la gran mayoría de ellas pero precisamente ahí está el problema. Plataforma, check. Contenidos, check. Sólo hace falta un modelo de negocio. Y no estamos hablando de inventar la rueda, que monetizar una plataforma en Internet puede provocar dolores de cabeza, pero ya existen industrias con modelos de negocio rentables que siguen creciendo.

Ahí tenemos Netflix, un servicio que ofrece contenido audiovisual en streaming que no sólo acapara más de la mitad del negocio en estados unidos ofreciendo contenidos de terceros por menos de 8 euros al mes, sino que sigue creciendo y su siguiente paso será la producción propia de contenidos.

Netflix ya intentó llegar a España pero se encontró con un muro de medidas proteccionistas custodiado por ese troll gigante llamado SGAE. A principios de marzo, Digital + anunció que tenían entre manos el lanzamiento de su propio videoclub y a los contenidos cinematográficos que ya ofrecían en iTunes o Filmin, se unen los televisivos. Pero volvemos a lo mismo: Netflix ofrece por 8 euros mensuales un catálogo de más de 100.000 títulos de todo tipo tirando de un modelo de tarifa plana que también está cuajando en otras industrias. Esto se pasa por alto en todas las estrategias españolas que, en su tendencia al cortoplacismo, como Digital + Videoclub, ofrecen una película en HD a 5 euros. Que sí, que el plan de Digital Plus tiene puntos positivos y no deja de ser un paso, pero aún nos queda mucho camino por recorrer.

En Estados Unidos, aunque nos saquen muchas cabezas de ventaja, también temen por sus modelos de negocio y la intención de Netflix de convertirse en productor de contenidos ha sido interpretada por algunos como competencia desleal, amenazando con retirar o retrasar títulos del catálogo. Pero esta típica rabieta, como muchas otras, será pasajera y los propios implicados trabajarán para sostener su mercado como han hecho hasta ahora y avanzar a la vez que la tecnología. ¿Y aquí qué es lo que hacemos? La Ley Sinde.

Después de demasiado divagar, cierro volviendo al detonante de esta reflexión. Starmax HD es una oferta que no responde a una demanda real, que últimamente navega entre una TDT cada vez más establecida, Digital Plus e incluso ONO y otras propuestas de cable. Quieren vender un tipo de televisión a la carta basada el método de pago en lugar de centrarse en los contenidos y su accesibilidad. ¿Funcionará? Es una pregunta que sólo la experiencia responderá pero tanto como si lo hace, que lo dudo, como si no, la industria de los contenidos audiovisuales habrá ganado muy poco con ello.


viernes, 25 de marzo de 2011

De serie estrella a serie siesta

Seguir una serie requiere lealtad, paciencia y, a veces, fe. La vida de un producto de la pequeña pantalla puede verse truncada en su mejor momento o alargarse innecesariamente hasta morir sin dignidad, y son pocos los títulos capaces de superar la casi imposible tarea de ser constante en calidad, interés, evolución y esos elementos que les caracterizan.

Un momento duro como espectador fiel llega al descubrir los evidentes e ineludibles signos de cansancio de nuestras favoritas. A veces ya no es tanto el cansancio como un conjunto de decisiones en el rumbo de la historia o los personajes que no acaba de cuadrar. A veces se pierde el foco y la intención, otras se desperdician oportunidades o se pierde la esencia de lo que un día fue.

Precisamente todo esto me está pasando a mí desde hace tiempo con dos series a las que siempre he tenido mucho cariño. Una es Bones. Bones no me llamaba en absoluto, los procedimentales están lejos de ser lo mío, pero ante el entusiasmo de algunos seriéfilos de fiar y en un momento de debilidad gripal que requiere visionados que no necesiten demasiadas neuronas activas, decidí empezarla. Y me enganché sin remedio.

La principal y mayor ventaja de Bones siempre han sido los personajes, pero no la única. Sus casos pocas veces son interesantes y en el momento en el que la serie ha dejado de aprovechar y explotar las mejores cualidades de su elenco, todo se ha ido al garete dejándonos una temporada digna de siesta profunda. De esas de cama, pijama y persianas bajadas. Los secundarios están desaparecidos en combate, la frescura de los internos rotativos ya no es tal y, lo peor, la comedia brilla por su ausencia. Cuando todo esto lo unes al hecho de que la relación de Booth y Brennan ha perdido fuelle y se hace muy repetitiva, el desastre está vendido.

Cuando llevas tanto tiempo con una serie (¡¡Seis temporadas!!) resulta complicado abandonar. Existe ese vínculo con los personajes consecuencia de todo lo vivido que nos vuelve optimistas. Con Bones, sin embargo, mi desconexión ha sido tal que estoy hasta pensándome si concederle hasta final de temporada. La que dudo que abandone pase lo que pase es Supernatural.

También con seis temporadas a sus espaldas y habiendo estado durante dos temporadas entre mis favoritas del momento, ahora la sigo decepción y pereza. Ya he hablado aquí muchas veces de porqué llegó a ser una de las series que más disfrutaba semana a semana y es que los Winchester ya tienen tal hueco en mi corazón seriéfilo, que nunca podré abandonarlos.

La quinta temporada debería haber sido la última. Incluso entonces ya notaba signos de que algo no iba bien, cuando se vendía demasiado al drama de su mitología perdiendo el humor que le caracterizaba por el camino. Pero seguía regalándonos grandes momentos hasta llegar a ese magnífico final que debería haber cerrado la serie.

A medida que avanza la actual sexta temporada esa dramatización se ha llevado al extremo y el humor casi ha desaparecido. Se han entregado a una serialidad que trata con demasiada trascendencia. Y no rechazo a que una serie cambie y evolucione, todo lo contrario, pero no hasta el punto de perder la esencia que solía hacerla especial. Ese cóctel ligero de historias autoconclusivas, buenrollismo, humor, tiras y aflojas ente los hermanos y las dosis justas de trama principal capítulo a capítulo que tanto llegaron a perfeccionar se ha perdido.

Ahora nada de lo que está pasando me interesa, los intentos de golpe de efecto no me calan, han conseguido que la gran trama que involucra a ángeles, demonios, almas, planes, venganzas y demás me aburra soberanamente y cuento con los dedos de una mano amputada los episodios que me han gustado, todos con una cosa en común: me recordaban a la Supernatural de siempre. Pero estaré con los Winchester hasta el final. Al fin y al cabo siguen regalándome episodios como "The French Mistake". Tengo esperanzas. Las esperanza de la fiel y paciente seguidora.


miércoles, 23 de marzo de 2011

Conociendo, y amando, a los Gallagher.

Shameless tiene ocho temporadas y casi 90 episodios a sus espaldas. Siete años después de su estreno en el británico Channel 4, Showtime decidió que quería esta peculiar familia entre sus series y ordenó la producción de una versión propia que ha estrenado a comienzos de 2011.

Antes de explicar los motivos que la coronan, en mi lista, como el mejor estreno del año, quiero aclarar una cosa con respecto a la adaptación y las comparaciones: No he visto Shameless UK. Quizá me lo plantee en un futuro, quizá no, pero este comentario trata la serie como un producto único sin referencias previas. Dicho eso, ¿Qué tienen de especial los Gallagher para haberse convertido en uno de mis mayores disfrutes actuales?

Me gustan los dramas familiares. De siempre. Y no es un género fácil; la coralidad implícita en el género complica las cosas ya que cada personaje tiene que estar vivo, bien definido y ser muy constante con sus acciones y en su forma de relacionarse con el resto. Shameless supera con creces un reto ya de por sí complicado por un elenco repleto de niños, y nos presenta un grupo de personajes cargados de detalles y peculiaridades, con sus toques over the top, que funcionan entre sí como un engranaje perfecto y cuya dinámica y química geniales van refinándose al milímetro con el paso de los episodios.

El cariño hacia los Gallagher nace muy pronto y evoluciona muy rápido gracias a una estructura de episodios que combina el aspecto autoconclusivo de “el problema de la semana”, enfocado generalmente en un personaje, con la maraña de personajes que intervienen y se ven afectados por él, haciendo cada vez más rica la serie.

El tono es otra de sus características más destacables y es que aún me resulta sorprendente la capacidad que tiene para transformar en comedia una situación tan triste, e incluso frustrante a veces, y realmente tan dramática en el fondo. Shameless nos presenta a unos hermanos abandonados por su madre e ignorados por su alcohólico padre que tratan de salir adelante a base de engaños y chiquilladas de todo tipo, siempre pasando la línea de la legalidad y viviendo al borde del abismo.

Con un planteamiento como ese, podríamos tener una serie con demasiada carga dramática pero Shameless coge todo lo intenso de la historia y le da la vuelta con un humor cínico, sucio, ácido y de mala baba. No tiene miedo a sacar de quicio las situaciones, a rozar la línea del absurdo, a llevar a sus personajes al extremo o a hacerles sufrir a pesar de la demostrada ternura que les tiene porque, haga lo que haga, ha sido tan hábil construyendo sus propias reglas que nunca pierde verosimilitud.

Shameless es una serie que crece con cada episodio, cada vez más enrevesada, con historias interesantes, emocionales y nada predecibles y con un casting a la altura de las circunstancias tanto en momentos más cómicos como en los más dramáticos. Todos los actores están excelentes, pero hay que destacar el papel de William H. Macy, quien construye su fácilmente odiable Frank con unos toques de simpatía para acompañar a su patetismo, o también Emily Rossum, una Fiona que lleva con mucha solvencia el peso de todos los dramas familiares.

Los Gallagher no son la típica familia trash ni Shameless la típica serie familiar y es por ello que semana a semana, es una de las series que más disfruto actualmente y sin duda el mejor estreno que he visto en este 2011. Para terminar de abrir el apetito, echad un ojo su cabecera, que sirve muy bien como introducción a la serie. ¿Qué haces que no la estás viendo?

martes, 8 de marzo de 2011

El Cuatro que va después del Cinco

La adquisición de Cuatro por parte del Grupo Telecinco sigue desencadenando ríos de tinta y bits con respecto a intenciones, consecuencias, despidos, actuaciones o reflejo en la programación y línea editorial de ambas.

La semana pasada asistí a la presentación que Alberto Alarcón, director de programación de Cuatro, y Manuel Villanueva, director general de contenidos del grupo Telecinco, hicieron de la próxima temporada en materia de ficción internacional en Cuatro. Teniendo en cuenta los cambios que hasta ahora se han llevado a cabo, como el destrozo definitivo de Fama o el intercambio de programas entre todas las cadenas del grupo, aún no tengo muy claro cómo será el contenido de Cuatro de aquí a unos meses (sobretodo tras la junta de accionistas que tendrá lugar en abril) pero lo que sí han subrayado sus responsables en esta presentación es que la ficción internacional va a tomar aún más relevancia en su parrilla y ese eslogan de la cadena, “Las series eligen Cuatro”, como decía el propio Alarcón, seguirá más que presente.

Echando una mirada al primetime español en abierto de los últimos años, queda claro que el hueco de la ficción está dominado por la producción nacional, que obtiene niveles de audiencia considerablemente superiores a lo que consiguen los productos ajenos, principalmente anglosajones. Obviando su ya longeva presencia en la televisión por satélite, la aparición de las dos privadas más jóvenes, La Sexta y Cuatro, seguidas por el definitivo apagón analógico y un creciente interés promovido en gran parte por el acceso a información y contenidos que ofrece Internet, ha favorecido la presencia de las series extranjeras en nuestra programación. Precisamente fueron Cuatro y La Sexta las que aprovecharon este tipo de contenidos para diferenciar sus parrillas del resto, ofreciendo títulos de ficción internacional en horarios de máxima audiencia de forma constante, pero sin acabar de convertirlo del todo en un rasgo claramente diferenciador de la programación de la cadena. Sin tener en cuente recientes desviaciones y la entendible dispersión de los perfiles, en el caso de La Sexta, ese rasgo sería el humor mientras que para Cuatro sería la docurealidad y los programas de coaching.

Pero parece que Cuatro sí quiere convertirse en la cadena de la ficción internacional y realmente el Grupo Telecinco tiene la oportunidad de cesar el empeño de atraer grandes audiencias y centrarse en ese público joven y exigente que busca otro tipo de programación. Tiene la oportunidad de seguir rompiendo barreras y distancias, como hizo con Perdidos, y emitir las series de forma casi inmediata tras su estreno en el país de origen, ofreciendo la posibilidad del doblaje y la versión original subtitulada. Tiene la oportunidad de apostar por un primetime más arriesgado. Puede ser la primera en dejar claro la importancia de la segregación y público objetivo por encima de la audiencia general.

De momento, y como ya adelantaba, ha empezado creando una fotografía de títulos de ficción variada e interesante por la que apostar tanto en horarios de máxima audiencia como en huecos menos complicados o exigentes. Se ha hecho con “Los Kennedy”, polémica miniserie producida para History Channel que finalmente fue rechazada por los directivos del canal por diferencias de contenido y presiones políticas y que será emitida por fin en abril por ReelzChannel.

A esta miniserie se le unirán el resto de episodios de Millenium y Wallander. A sospechosas habituales como House, Anatomía de Grey o Castle, se le unen Mentes criminales, NCIS Los Angeles, series mudadas de Telecinco ya en emisión, Body of Proof (El cuerpo del delito), Conducta sospechosa (spin off de Mentes Criminales), No Ordinary Family (Los increíbles Powell), Spartacus, Blue Bloods, White Collar (Ladrón de Guante Blanco), Sons of Anarchy (Hijos de la Anarquía), Being Human UK o The Defenders (Los defensores). Asegura que emitirá la serie precuela de Spartacus y seguirá con sus series del late night como Mad Men, True Blood o Dexter. También están orgullosos de presentar Bob Esponja, inteligente adquisición perfecta para el access previo a El Hormiguero.

Sólo el tiempo dirá lo que el Grupo Telecinco tiene pensado para Cuatro y el resto de sus cadenas (FDF, La Siete, Boing y Divinity) pero de momento os dejo con el vídeo de las series que elegirán Cuatro este 2011.