lunes, 28 de marzo de 2011

No. Starmax HD no va a revolucionar la televisión.

Casi diez años después de la absorción de Via Digital por parte de Canal Satélite Digital llega a España Starmax HD, una nueva plataforma audiovisual por satélite que, suponiblemente, tiene su lanzamiento programado para mañana 29 de Marzo.

Durante las últimas semanas se han extendido por la red muchos rumores respecto a esta nueva plataforma. Como ya comentamos en el último episodio de OhhhTv, la característica más destacable de Starmax HD reside en la modalidad de servicio de suscripción, que será prepago. Los últimos rumores apuntan a un precio de 14 euros mensuales con un desembolso inicial de 60 a 80 euros por la adquisición de receptores y decodificadores. De momento se habla poco de los contenidos (Eurosport, Discovery Networks y el regreso de BBC Entertainment entre otros) y destacan las funciones de DVR del receptor además de la posibilidad de conexión a Internet para emisiones en streaming.

Despídete de la televisión tal y como la conoces es el claim de la empresa, pero ¿Era Starmax HD el siguiente paso que necesitábamos en la oferta de contenidos televisivos en España? Pues no. No lo era. Quizá sea algo prematuro sacar conclusiones únicamente a raíz de rumores, pero el error de base seguirá estando ahí y es que de nuevo hacen del medio de transmisión, de la plataforma, la novedad.

En estos momentos, la plataforma con más futuro del mundo es Internet. Es la que más contenidos genera, tiene el poder de eliminar todo tipo de barrera geográfica y requiere una infraestructura básica disponible para casi todos. Entonces, ¿Por qué nos empeñamos en seguir “innovando” donde no es necesario hacerlo? Y utilizo las comillas porque, qué queréis que os diga, esto del prepago no es más que una buena estrategia de marketing que aprovecha de la falta de información del espectador medio sobre las posibilidades de Internet y las diferentes ofertas que existen actualmente en contenido audiovisual.

Ya lo se, en España aún no disponemos de la gran mayoría de ellas pero precisamente ahí está el problema. Plataforma, check. Contenidos, check. Sólo hace falta un modelo de negocio. Y no estamos hablando de inventar la rueda, que monetizar una plataforma en Internet puede provocar dolores de cabeza, pero ya existen industrias con modelos de negocio rentables que siguen creciendo.

Ahí tenemos Netflix, un servicio que ofrece contenido audiovisual en streaming que no sólo acapara más de la mitad del negocio en estados unidos ofreciendo contenidos de terceros por menos de 8 euros al mes, sino que sigue creciendo y su siguiente paso será la producción propia de contenidos.

Netflix ya intentó llegar a España pero se encontró con un muro de medidas proteccionistas custodiado por ese troll gigante llamado SGAE. A principios de marzo, Digital + anunció que tenían entre manos el lanzamiento de su propio videoclub y a los contenidos cinematográficos que ya ofrecían en iTunes o Filmin, se unen los televisivos. Pero volvemos a lo mismo: Netflix ofrece por 8 euros mensuales un catálogo de más de 100.000 títulos de todo tipo tirando de un modelo de tarifa plana que también está cuajando en otras industrias. Esto se pasa por alto en todas las estrategias españolas que, en su tendencia al cortoplacismo, como Digital + Videoclub, ofrecen una película en HD a 5 euros. Que sí, que el plan de Digital Plus tiene puntos positivos y no deja de ser un paso, pero aún nos queda mucho camino por recorrer.

En Estados Unidos, aunque nos saquen muchas cabezas de ventaja, también temen por sus modelos de negocio y la intención de Netflix de convertirse en productor de contenidos ha sido interpretada por algunos como competencia desleal, amenazando con retirar o retrasar títulos del catálogo. Pero esta típica rabieta, como muchas otras, será pasajera y los propios implicados trabajarán para sostener su mercado como han hecho hasta ahora y avanzar a la vez que la tecnología. ¿Y aquí qué es lo que hacemos? La Ley Sinde.

Después de demasiado divagar, cierro volviendo al detonante de esta reflexión. Starmax HD es una oferta que no responde a una demanda real, que últimamente navega entre una TDT cada vez más establecida, Digital Plus e incluso ONO y otras propuestas de cable. Quieren vender un tipo de televisión a la carta basada el método de pago en lugar de centrarse en los contenidos y su accesibilidad. ¿Funcionará? Es una pregunta que sólo la experiencia responderá pero tanto como si lo hace, que lo dudo, como si no, la industria de los contenidos audiovisuales habrá ganado muy poco con ello.


viernes, 25 de marzo de 2011

De serie estrella a serie siesta

Seguir una serie requiere lealtad, paciencia y, a veces, fe. La vida de un producto de la pequeña pantalla puede verse truncada en su mejor momento o alargarse innecesariamente hasta morir sin dignidad, y son pocos los títulos capaces de superar la casi imposible tarea de ser constante en calidad, interés, evolución y esos elementos que les caracterizan.

Un momento duro como espectador fiel llega al descubrir los evidentes e ineludibles signos de cansancio de nuestras favoritas. A veces ya no es tanto el cansancio como un conjunto de decisiones en el rumbo de la historia o los personajes que no acaba de cuadrar. A veces se pierde el foco y la intención, otras se desperdician oportunidades o se pierde la esencia de lo que un día fue.

Precisamente todo esto me está pasando a mí desde hace tiempo con dos series a las que siempre he tenido mucho cariño. Una es Bones. Bones no me llamaba en absoluto, los procedimentales están lejos de ser lo mío, pero ante el entusiasmo de algunos seriéfilos de fiar y en un momento de debilidad gripal que requiere visionados que no necesiten demasiadas neuronas activas, decidí empezarla. Y me enganché sin remedio.

La principal y mayor ventaja de Bones siempre han sido los personajes, pero no la única. Sus casos pocas veces son interesantes y en el momento en el que la serie ha dejado de aprovechar y explotar las mejores cualidades de su elenco, todo se ha ido al garete dejándonos una temporada digna de siesta profunda. De esas de cama, pijama y persianas bajadas. Los secundarios están desaparecidos en combate, la frescura de los internos rotativos ya no es tal y, lo peor, la comedia brilla por su ausencia. Cuando todo esto lo unes al hecho de que la relación de Booth y Brennan ha perdido fuelle y se hace muy repetitiva, el desastre está vendido.

Cuando llevas tanto tiempo con una serie (¡¡Seis temporadas!!) resulta complicado abandonar. Existe ese vínculo con los personajes consecuencia de todo lo vivido que nos vuelve optimistas. Con Bones, sin embargo, mi desconexión ha sido tal que estoy hasta pensándome si concederle hasta final de temporada. La que dudo que abandone pase lo que pase es Supernatural.

También con seis temporadas a sus espaldas y habiendo estado durante dos temporadas entre mis favoritas del momento, ahora la sigo decepción y pereza. Ya he hablado aquí muchas veces de porqué llegó a ser una de las series que más disfrutaba semana a semana y es que los Winchester ya tienen tal hueco en mi corazón seriéfilo, que nunca podré abandonarlos.

La quinta temporada debería haber sido la última. Incluso entonces ya notaba signos de que algo no iba bien, cuando se vendía demasiado al drama de su mitología perdiendo el humor que le caracterizaba por el camino. Pero seguía regalándonos grandes momentos hasta llegar a ese magnífico final que debería haber cerrado la serie.

A medida que avanza la actual sexta temporada esa dramatización se ha llevado al extremo y el humor casi ha desaparecido. Se han entregado a una serialidad que trata con demasiada trascendencia. Y no rechazo a que una serie cambie y evolucione, todo lo contrario, pero no hasta el punto de perder la esencia que solía hacerla especial. Ese cóctel ligero de historias autoconclusivas, buenrollismo, humor, tiras y aflojas ente los hermanos y las dosis justas de trama principal capítulo a capítulo que tanto llegaron a perfeccionar se ha perdido.

Ahora nada de lo que está pasando me interesa, los intentos de golpe de efecto no me calan, han conseguido que la gran trama que involucra a ángeles, demonios, almas, planes, venganzas y demás me aburra soberanamente y cuento con los dedos de una mano amputada los episodios que me han gustado, todos con una cosa en común: me recordaban a la Supernatural de siempre. Pero estaré con los Winchester hasta el final. Al fin y al cabo siguen regalándome episodios como "The French Mistake". Tengo esperanzas. Las esperanza de la fiel y paciente seguidora.


miércoles, 23 de marzo de 2011

Conociendo, y amando, a los Gallagher.

Shameless tiene ocho temporadas y casi 90 episodios a sus espaldas. Siete años después de su estreno en el británico Channel 4, Showtime decidió que quería esta peculiar familia entre sus series y ordenó la producción de una versión propia que ha estrenado a comienzos de 2011.

Antes de explicar los motivos que la coronan, en mi lista, como el mejor estreno del año, quiero aclarar una cosa con respecto a la adaptación y las comparaciones: No he visto Shameless UK. Quizá me lo plantee en un futuro, quizá no, pero este comentario trata la serie como un producto único sin referencias previas. Dicho eso, ¿Qué tienen de especial los Gallagher para haberse convertido en uno de mis mayores disfrutes actuales?

Me gustan los dramas familiares. De siempre. Y no es un género fácil; la coralidad implícita en el género complica las cosas ya que cada personaje tiene que estar vivo, bien definido y ser muy constante con sus acciones y en su forma de relacionarse con el resto. Shameless supera con creces un reto ya de por sí complicado por un elenco repleto de niños, y nos presenta un grupo de personajes cargados de detalles y peculiaridades, con sus toques over the top, que funcionan entre sí como un engranaje perfecto y cuya dinámica y química geniales van refinándose al milímetro con el paso de los episodios.

El cariño hacia los Gallagher nace muy pronto y evoluciona muy rápido gracias a una estructura de episodios que combina el aspecto autoconclusivo de “el problema de la semana”, enfocado generalmente en un personaje, con la maraña de personajes que intervienen y se ven afectados por él, haciendo cada vez más rica la serie.

El tono es otra de sus características más destacables y es que aún me resulta sorprendente la capacidad que tiene para transformar en comedia una situación tan triste, e incluso frustrante a veces, y realmente tan dramática en el fondo. Shameless nos presenta a unos hermanos abandonados por su madre e ignorados por su alcohólico padre que tratan de salir adelante a base de engaños y chiquilladas de todo tipo, siempre pasando la línea de la legalidad y viviendo al borde del abismo.

Con un planteamiento como ese, podríamos tener una serie con demasiada carga dramática pero Shameless coge todo lo intenso de la historia y le da la vuelta con un humor cínico, sucio, ácido y de mala baba. No tiene miedo a sacar de quicio las situaciones, a rozar la línea del absurdo, a llevar a sus personajes al extremo o a hacerles sufrir a pesar de la demostrada ternura que les tiene porque, haga lo que haga, ha sido tan hábil construyendo sus propias reglas que nunca pierde verosimilitud.

Shameless es una serie que crece con cada episodio, cada vez más enrevesada, con historias interesantes, emocionales y nada predecibles y con un casting a la altura de las circunstancias tanto en momentos más cómicos como en los más dramáticos. Todos los actores están excelentes, pero hay que destacar el papel de William H. Macy, quien construye su fácilmente odiable Frank con unos toques de simpatía para acompañar a su patetismo, o también Emily Rossum, una Fiona que lleva con mucha solvencia el peso de todos los dramas familiares.

Los Gallagher no son la típica familia trash ni Shameless la típica serie familiar y es por ello que semana a semana, es una de las series que más disfruto actualmente y sin duda el mejor estreno que he visto en este 2011. Para terminar de abrir el apetito, echad un ojo su cabecera, que sirve muy bien como introducción a la serie. ¿Qué haces que no la estás viendo?

martes, 8 de marzo de 2011

El Cuatro que va después del Cinco

La adquisición de Cuatro por parte del Grupo Telecinco sigue desencadenando ríos de tinta y bits con respecto a intenciones, consecuencias, despidos, actuaciones o reflejo en la programación y línea editorial de ambas.

La semana pasada asistí a la presentación que Alberto Alarcón, director de programación de Cuatro, y Manuel Villanueva, director general de contenidos del grupo Telecinco, hicieron de la próxima temporada en materia de ficción internacional en Cuatro. Teniendo en cuenta los cambios que hasta ahora se han llevado a cabo, como el destrozo definitivo de Fama o el intercambio de programas entre todas las cadenas del grupo, aún no tengo muy claro cómo será el contenido de Cuatro de aquí a unos meses (sobretodo tras la junta de accionistas que tendrá lugar en abril) pero lo que sí han subrayado sus responsables en esta presentación es que la ficción internacional va a tomar aún más relevancia en su parrilla y ese eslogan de la cadena, “Las series eligen Cuatro”, como decía el propio Alarcón, seguirá más que presente.

Echando una mirada al primetime español en abierto de los últimos años, queda claro que el hueco de la ficción está dominado por la producción nacional, que obtiene niveles de audiencia considerablemente superiores a lo que consiguen los productos ajenos, principalmente anglosajones. Obviando su ya longeva presencia en la televisión por satélite, la aparición de las dos privadas más jóvenes, La Sexta y Cuatro, seguidas por el definitivo apagón analógico y un creciente interés promovido en gran parte por el acceso a información y contenidos que ofrece Internet, ha favorecido la presencia de las series extranjeras en nuestra programación. Precisamente fueron Cuatro y La Sexta las que aprovecharon este tipo de contenidos para diferenciar sus parrillas del resto, ofreciendo títulos de ficción internacional en horarios de máxima audiencia de forma constante, pero sin acabar de convertirlo del todo en un rasgo claramente diferenciador de la programación de la cadena. Sin tener en cuente recientes desviaciones y la entendible dispersión de los perfiles, en el caso de La Sexta, ese rasgo sería el humor mientras que para Cuatro sería la docurealidad y los programas de coaching.

Pero parece que Cuatro sí quiere convertirse en la cadena de la ficción internacional y realmente el Grupo Telecinco tiene la oportunidad de cesar el empeño de atraer grandes audiencias y centrarse en ese público joven y exigente que busca otro tipo de programación. Tiene la oportunidad de seguir rompiendo barreras y distancias, como hizo con Perdidos, y emitir las series de forma casi inmediata tras su estreno en el país de origen, ofreciendo la posibilidad del doblaje y la versión original subtitulada. Tiene la oportunidad de apostar por un primetime más arriesgado. Puede ser la primera en dejar claro la importancia de la segregación y público objetivo por encima de la audiencia general.

De momento, y como ya adelantaba, ha empezado creando una fotografía de títulos de ficción variada e interesante por la que apostar tanto en horarios de máxima audiencia como en huecos menos complicados o exigentes. Se ha hecho con “Los Kennedy”, polémica miniserie producida para History Channel que finalmente fue rechazada por los directivos del canal por diferencias de contenido y presiones políticas y que será emitida por fin en abril por ReelzChannel.

A esta miniserie se le unirán el resto de episodios de Millenium y Wallander. A sospechosas habituales como House, Anatomía de Grey o Castle, se le unen Mentes criminales, NCIS Los Angeles, series mudadas de Telecinco ya en emisión, Body of Proof (El cuerpo del delito), Conducta sospechosa (spin off de Mentes Criminales), No Ordinary Family (Los increíbles Powell), Spartacus, Blue Bloods, White Collar (Ladrón de Guante Blanco), Sons of Anarchy (Hijos de la Anarquía), Being Human UK o The Defenders (Los defensores). Asegura que emitirá la serie precuela de Spartacus y seguirá con sus series del late night como Mad Men, True Blood o Dexter. También están orgullosos de presentar Bob Esponja, inteligente adquisición perfecta para el access previo a El Hormiguero.

Sólo el tiempo dirá lo que el Grupo Telecinco tiene pensado para Cuatro y el resto de sus cadenas (FDF, La Siete, Boing y Divinity) pero de momento os dejo con el vídeo de las series que elegirán Cuatro este 2011.





viernes, 18 de febrero de 2011

EL TALENTO DE LOS TALENT-SHOWS (1)

Mucho se ha hablado estos días sobre la cancelación de Operación Triunfo en Telecinco y los motivos que han llevado a la pérdida de interés por parte de la audiencia. Desde luego, hay muchos factores que habrán influido en este asunto: la presentadora, la duración de las galas o la elección de canciones, como comentan en vayatele. Pero para mí, el talento es la variable más potente.

American Idol, formato del que nació OT, va por otros derroteros. Con una producción y realización impecables, una duración adecuada (doble episodio para las actuaciones cuando son muchos, hora y veinte, es la duración más larga) y un nuevo y sorprendentemente refrescante jurado, el talent show demuestra que, al final del día, el talento tira más que dos carretas.

Para el que no conozca el funcionamiento de American Idol, lo resumo mucho y rápidamente. Tras tres semanas de castings, llega la hollywood week, donde los preseleccionados deben pasar varias fases (una segunda prueba individual, una de grupo y otra individual con libertad para usar instrumentos o la banda). Tras un último corte, quedarán 20 participantes. A partir de ese momento hay dos episodios semanales, el de las actuaciones y el de las eliminaciones.

La tercera ronda de la Hollywood week ha dejado claro que American Idol 10 viene pisando fuerte y es una muestra del talento que tienen los concursantes y no lo digo sólo por sus voces.











No quiero inundar esto de vídeos así que podéis ver a Ashton Jones cantando I’m telling you, a Thia Megia cantando Wonderful World, Clint Jun con Georgia, a Julie Zorrilla y su piano cantando Love Song, Colton Dixon también al piano con What about today y al niñito dulce de esta edición, Jacee cantando Time of My Life.

Después de todo esto, y contra todo pronóstico, me veo a mi misma deseando que empiece YA lo bueno de American Idol. ¿Os he convencido para acompañarme? :P


viernes, 11 de febrero de 2011

Por qué duele despedir a Friday Night Lights.


Porque una sola mirada puede contener una infinidad de emociones y sentimientos.

Porque nos hace partícipes de su realidad y nos traslada casi literalmente a Dillon en cada episodio.

Porque lo que importa no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta.

Porque sus personajes son tridimensionales, auténticos y especiales. Porque no importa si aparecen en todas las secuencias o casi ninguna, que hasta el personaje más terciario importa. Porque un solo abrazo de Matt a su abuela puede provocar ríos de lágrimas.

Porque nos ha regalado a uno de los mejores, más interesantes y mejor llevados matrimonios televisivos de la historia.

Porque el football no es sólo un deporte. Ni una excusa.Es una comunidad. Une y separa. Crea y destruye ilusiones. Es una forma de vida

Porque te hace llorar de tristeza pero también de alegría. Porque contagia su melancolía y te da la vida con un momento feliz.

Porque con su sensibilidad y su saber hacer consigue que su audiencia aplauda y siga con pasión a un nuevo equipo después de haber vitoreado y sufrido con otro.

Porque miradas limpias y corazones llenos no pueden perder.

Porque con sólo unas notas musicales acompañando a imágenes rápidas y fugaces de un rancho o una zona residencial de Texas tomadas desde un coche consigue poner la piel de gallina

Por sus interpretaciones y diálogos espontáneos y naturales.

Porque los silencios de Eric Taylor dicen más que sus palabras. Una mirada de decepción del Coach puede destruir universos enteros y un speech suyo hace que te creas capaz de conquistar el mundo.

Porque en algunas ocasiones necesitas pararte y pensar, ¿Qué haría Tim Riggins?

Porque hay adolescentes, sí. Pero no son niñatos estúpidos y estereotipados. Son personas. Personas que cometen errores y aprenden, o no, de ellos.

Porque pocas te harán saltar del sofá y llevar un puño al aire con ese touchdown en el último segundo.

Por su delicadeza, tacto y sensibilidad para las despedidas. Y los regresos.

Porque ha sobrevivido tormentas y huracanes, y se lo ha merecido. El diario de Mr. MacGuffin.

Porque ver al coach Taylor descender unas escaleras mecánicas corriendo puede sacarnos la mayor de las sonrisas. Carrusel de Series.

Porque a pesar de sus errores y sus peros, el buen hacer prevalece por encima de todo. Diamantes en Serie y Serieina.

Porque no juzga. Expone, y te hace parte de ello. Basura and TV.

Porque hay momentos que quedarán para siempre en nuestra memoria y nos emocionarán sin importar cuando o cuántas veces los veamos. Vayatele

Porque sus personajes están vivos. Avanzan por si solos y tienen vida propia. Criticoenserie

Porque deja a medias una frase insignia de la serie… y nos encanta. Querido Bloc

Porque deja a medias un pase decisivo, un balón que volará para siempre… y también nos encanta. Truthkills.

Todo hombre en algún punto de su vida va a perder una batalla. Va a pelear y va a perder. Pero lo que le hace un hombre en mitad de esa batalla es que no se pierda a sí mismo. Este juego no ha terminado. Esta batalla no ha terminado.



El ultimo que salga, que apague las luces.




miércoles, 9 de febrero de 2011

Crematorio, excelente miniserie de Canal +

Tras “¿Qué fue de Jorge Sanz?", de la que ya os hablé, Canal + vuelve a sorprendernos con una nueva ficción de producción propia: Crematorio.

Crematorio es la historia de los Bartolomeu, una familia que gracias a sus negocios agrícolas ha conseguido una posición privilegiada en una ciudad de la costa mediterránea. Es una historia sobre la corrupción en nuestro país y está basada en la novela homónima de Rafael Chirbes.

Ruben Bartolomeu, magníficamente interpretado por Jose Sancho, es el gran protagonista, un arquitecto que ha dejado atrás los asuntos agrícolas y ha creado una red empresarial, de intereses y testaferros que protegen todos sus negocios sucios. Está en pleno desarrollo de “Costa Azul”, proyecto inmobiliario de un megacomplejo turístico que ocupará el terreno agrícola de sus padres.

Tras ver los tres primeros episodios, Crematorio ha resultado ser más que una agradable sorpresa. Es una producción más cercana a lo que nos tienen acostumbrados fuera que a nuestra propia televisión. Con una producción muy cinematográfica, está cuidada a todos los niveles: dirección, fotografía, reparto y un guión tremendamente hábil a la hora de presentar a los personajes y sus peculiaridades. Quizá, en su ritmo pausado pero seguro y la minuciosa introducción de sus protagonistas, peque de tener un arranque algo lento, un mal menor que rápidamente queda olvidado cuando uno está completamente engullido por la trama.

Venganzas, pactos, traiciones, putiferios, violencia, rechazo y sobornos se encuentran en un entorno de luchas de poder y ambición que conforman un entramado narrativo muy rico y muy equilibrado.

Uno de los factores negativos de nuestra producción televisiva es el catálogo actoral, algo que Crematorio tira por los suelos al contar con unos intérpretes cuyo trabajo acompaña a la brillantez del resto de elementos. Además de un imponente Jose Sancho, cuyo personaje le viene como anillo al dedo, encontramos a Alicia Borrachero (hija de Rubén), Juana Acosta (su amante y un personaje muchísimo más interesante de lo que podría parecer un un principio), Chisco Amado, Aura Garrido (nieta de Rubén que actualmente demuestra su talento en la serie de Telecinco “Angel o Demonio”), Montserrat Carulla (como la madre de Rubén), Vicente Romero (la mano sucia de Rubén) y Pep Tosar (la otra mano sucia) entre muchos otros. Ah, y atención a la cabecera de la serie, muy sugerente y que bebe mucho de la fantástica cabecera de True Blood.

En definitiva, os recomiendo encarecidamente que echéis un vistazo a esta nueva producción de Canal +. Contará con 8 episodios de 50 minutos (sí, no hay que soportar la excesiva duración a la que nos tienen acostumbrados en España) y se estrena el 7 de Marzo a las 22h.