El público más deseado por las televisiones es el femenino. Con los años se ha demostrado que es el público más fiel y su influencia a la hora de llevar a cabo el consumismo. Eso nadie debe ponerlo en duda. Pero de ahí a algunos argumentos que tomaban como verdades absolutas sobre este tema en el taller que CosmoTV organizó en el marco del Festival de Series, hay un buen trecho.No voy a hablar de lo típica, poco interesante y, en ocasiones, indignante charla que ofrecieron los participantes de dicho taller (podéis escuchar algunos audios que fue grabando en directo) y antes de pasar directamente a comentar lo que opino del tema, decir que fácilmente se me podrá acusar de caer en el pecado que estoy criticando así que diré que, como es muy complicado hacerlo de otra forma, voy a hablar de hombres y mujeres desde una perspectiva completamente generalizada.
Los estereotipos existen por un motivo y es que todos ellos nacen, nos guste o no, de bases muy reales. La CW acaba de estrenar Nikita, un producto que por tono y reparto va dirigido más a la testosterona y que han decidido edulcorar con alguna trama más romántica. ¿Quiere decir eso que las mujeres necesitamos de un culebrón para engancharnos a una serie?. Esas series que la gente cataloga bajo el genero “para chicas” suelen estar plagadas de buenorros… ¿Quiere decir eso que necesitamos torsos para interesarnos por una serie?
La respuesta habitual a ambas cuestiones suele ser afirmativa y no voy a entrar a debatir eso sino la reflexión que hay detrás. Primero, no nos engañemos. A todos nos gusta que los protagonistas de nuestras series estén de buen ver. No es cosa de géneros. La comida nos entra primero por los ojos a todos y con el cine y la televisión pasa exactamente igual. Punto.
El tema de las tramas románticas me frustra especialmente. El primer argumento que se utiliza para colocarle a una producción el cristo de “Serie de chicas” reside en que contenga estas historias culebronescas, afirmación totalmente superficial que nunca se lleva al siguiente nivel. Nótese que no estoy negando que esto sea una realidad, lo es. Pero es una realidad mucho más amplia de lo que normalmente se reconoce.
Las mujeres, como norma general, somos más emocionales. Tendemos a conectar más con las historias que apelan a los sentimientos pero no necesariamente han de ser tramas románticos y culebronescos. Por eso es un público tan atractivo, porque las tramas más emocionales de una serie suelen corresponderse con las continuidad de la misma. House la citaban en el taller entre Anatomía de Grey y Sin Cita Previa y yo ponía el grito en el cielo. Dejando a un lado calidad y pretensión, House es una magnífica serie que tiene elementos para todo público.
Aquellos, mujeres u hombres, que busquen el tema sentimental, lo encontrarán en la mayoría de los casos episódicos y en alguna de las parejas de turno que se han ido formando en la serie. Los que busquen más el entretenimiento aquí te pillo aquí te mato, lo encontrarán con los momentos genialosos-bordes de Gregory, en su relación cómica con Wilson y, también, en el caso médico del episodio.Al igual que sucede en House, creo que ya desde hace tiempo la televisión americana se ha dado cuenta de que el culebrón no es suficiente. Lo que queremos son historias emotivas bien escritas con las que conectar y con las que podamos sentirnos identificados, tengan lugar en un universo alternativo o en la vida de un asesino en serie de Miami. The Good Wife triunfa mucho entre hombres y mujeres actualmente. En el taller de Cosmo argumentaron con ésta y algunas otras, simplificando: a protagonista femenina, serie para chicas. Aunque esa afirmación completamente errónea me daría para otra entrada, sigo con mi argumento diciendo que la serie de Joanna Margulies consigue conectar con su público gracias a los buenos guiones y a sus personajes fuertes e interesantes al igual que se puede conectar perfectamente con los dramas familiares, personales y existenciales que tiene Walter en Breaking Bad, una serie que muchos catalogarían en la sección masculina.
De la ficción española a este respecto sólo diré que la búsqueda del público femenino es aún más evidente en este nuestro país pero ya sabemos que aquí no sólo se las busca a ellas sino también al marido, al abuelo, al niño, al adolescente y hasta al gato de la casa.
¿Existen las series masculinas y femeninas? Por supuesto. Pero es una determinación muchísimo más amplia de lo que se suele considerar y eso es básicamente lo que he intentado, y no se si he conseguido, expresar con estos párrafos a pesar de que es algo que daría para mucho debate en algunas áreas (como el márketing, por ejemplo). Espero leer vuestras opiniones al respecto.









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